En 1847, dos barcos de la Armada británica, el HMS Erebus y el HMS Terror, que navegaban bajo el mando de sir John Franklin, están atrapados en el hielo del Ártico. En su anhelada busca del paso del Noroeste, parecen haber fracasado. Sin poder hacer nada por continuar su marcha y completar su expedición, rodeados del frío polar y de inminentes peligros, solo pueden esperar a que llegue el deshielo que les permita escapar.
Poco a poco, los días van pasando y las condiciones de supervivencia se vuelven más extremas; temperaturas que superan los cincuenta grados bajo cero, provisiones de comida escasas, el deterioro de los barcos o la llegada de enfermedades van mellando la esperanza de la tripulación. Por si fuera poco, la extraña presencia de una criatura bestial y misteriosa hace que los hombres crean que se enfrentan, no solo a las condiciones naturales más adversas, sino también a fuerzas sobrenaturales que superan, por momentos, sus creencias y su razón. Con el tiempo y la llegada de las primeras muertes, fantasmas como el de la rebelión, el motín o el canibalismo hacen su entrada en escena, en un panorama desolador.
La señorita Arundell, una anciana acaudalada, vive sola con la única compañía de su fiel amigo, su perro Bob. Un día sufre lo que parece ser un desgraciado accidente al caer por las escaleras tras tropezar con la pelotita de goma de su perro, y, aunque sus sobrinos lo achacan a la mala suerte, la anciana está convencida de que alguien ha intentado matarla. Decide por ello escribir una carta a Hércules Poirot para que la ayude a descubrir si sus sospechas son ciertas, pero, sin aparente explicación, la carta llega días más tarde y, para cuando lo hace, la anciana ha fallecido.
Poirot decide entonces investigar qué sucedió para que la carta no llegase a su debido tiempo y, lo más importante, si la señorita Arundell estaba en lo cierto y alguien no cesó en su empeño hasta conseguir acabar con su vida.
Situada en el París a la vez brillante y miserable propiciado por la "monarquía de Julio" de Luis Felipe, que alentó la locura crematística, "El tío Goriot" (1835) es una de las mejores y más célebres novelas de Honoré de Balzac (1799-1850). A través de la historia de este hombre de extracción humilde enriquecido por los aprovisionamientos de cereal durante la Revolución francesa y hundido, paradójicamente, por el ascenso de sus hijas en la escala social, Balzac retrató en ella de forma magistral la ambición, la codicia, la corrupción y el desamor de una sociedad cegada por el afán de enriquecimiento y de títulos, y en la que no hay lugar para la inocencia.
Una vieja gloria del rock compra un fantasma por internet.
Unos días después, recibe una extraña caja en su casa...
Jude Coyne es una estrella de rock, aunque hace ya tiempo que dejó los escenarios. Vive en una apartada mansión con su novia y su secretario, y lo único que aún le divierte es coleccionar objetos relacionados con lo sobrenatural.
Todo cambia cuando decide pujar por un fantasma que se subasta por Internet. Poco después, le entregan una extraña caja con forma de corazón que contiene el traje del muerto.
Al poco tiempo, el espectro se le aparece y Jude comprende una perturbadora verdad: por más que huyas, es muy difícil escapar de un fantasma. En especial si se trata del espíritu de alguien de tu pasado.
Por un instante, los dos trenes circularon paralelos. En ese preciso momento, Elspeth McGillicuddy presenció un asesinato. Desde su vagón vio con impotencia como en el otro tren un hombre agarraba sin piedad el cuello de una mujer hasta estrangularla. Después el tren se alejó.
No había sospechosos ni testimonios. Tampoco había cadáver. ¿Quién, salvo Jane Marple, se tomaría en serio esta historia?
«Este libro es el ejemplo perfecto de lo que debe ser una historia de detectives; uno regresa continuamente a verificar pistas, ninguna es irrelevante.» The Times (1957)