Los Cuadernos negros representan una forma que, en su estilo, posiblemente resulte singular no solo en Martin Heidegger, sino en general en toda la filosofía del siglo XX. El género con el que mejor se los podría comparar sería el «diario de pensamientos» o el «diario filosófico». Pero mientras que esta designación casi siempre relega los escritos que quedan comprendidos bajo ella al margen de unas obras completas, el significado de los Cuadernos negros habrá que considerarlo sin embargo aún en el contexto del «pensar inicial» de Heidegger.
Esta cuarta entrega de los Cuadernos negros contiene las «Anotaciones I-V», que arrancan cuando se inicia la derrota alemana en la guerra mundial y prosiguen en la inmediata posguerra. Al comienzo de las «Anotaciones IV» Heidegger cita la siguiente frase de Leibniz: «Quien solo me conoce por mis libros no me conoce». Esta frase da una indicación sobre el significado de los Cuadernos negros en su conjunto. Ellos constituyen unos singulares manuscritos escritos al margen de la esfera pública. Incluso de forma distinta que los tratados inéditos, como por ejemplo los Aportes a la filosofía (Acerca del evento), le ofrecen a Heidegger la posibilidad de escribir sin trabas su pensar sin parar mientes en formalismos.
Un lúcido ensayo que nos muestra cómo la filosofía puede ayudarnos a entender la ansiedad, aprender a convivir con ella y descubrir lo que revela sobre la condición humana.
Hoy en día la ansiedad suele considerarse una patología y es el trastorno psicológico más diagnosticado y medicado de todos. Pero esta no es siempre —ni exclusivamente— una enfermedad. De hecho, muchos filósofos sostienen que es una parte normal, esencial incluso, del ser humano, y que aceptarla nos permitirá entendernos mejor y vivir una vida más significativa.
Samir Chopra explora las valiosas ideas sobre la ansiedad que nos ofrecen el budismo, el existencialismo, el psicoanálisis y la teoría crítica para afirmar que, aunque la filosofía no pueda suprimirla, puede lograr mitigarla. Y, a través de su experiencia personal, el autor nos revela cómo el autoconocimiento y la autoaceptación a los que nos conduce la filosofía pueden ayudarnos a lidiar con ella.
Basándose en las reflexiones de múltiples filósofos —entre los que figuran Buda, Kierkegaard, Tillich, Nietzsche, Freud, Heidegger, Marx y Marcuse —, Chopra afirma que la ansiedad es una condición inherente del ser humano, y es indispensable para comprendernos. Y, aunque la pobreza y otras circunstancias materiales sí que pueden acentuarla, ni el dinero ni la medicación pueden librarnos totalmente de ella.
La propuesta de Heidegger en Ser y tiempo de comprender la existencia humana desde la categoría de la temporalidad cautivó a Watsuji. Pero, ¿por qué no hacer lo mismo con la espacialidad, otra de las categorías radicales de la existencia? En la presente obra, que bien podría titularse Ser y espacio, Watsuji trata de responder a dicha cuestión. La geografía y el clima conforman la realidad individual y social (relaciones con la naturaleza, carácter, arte, religión), es decir, su sistema de actitudes y valores. Watsuji analiza los tres grandes espacios climático-geográficos que, según él, configuran las principales culturas: Asia es el reino del monzón, de la humedad; Oriente medio es el reino del desierto y de la sequedad, determinante en la cultura judía y árabe; y Europa es la dehesa, una síntesis de ambas, donde la relación con la naturaleza es menos conflictiva.
Sabemos por su relato "El niño en la casa" (1878) que Walter Pater (1839-1894) llevó una vida retirada, más contemplativa que activa, pero de una "contemplación apasionada". Con la misma pasión diáfana por el arte que Ruskin, compuso sus influyentes estudios sobre el Renacimiento. Pensaba que el hombre moderno no debía estar atado a época alguna y, ecléctico por naturaleza, entendió mejor la piedad que la fe. No creyó en el fruto de la experiencia estética, pues opinaba que la experiencia misma era un fin. Existe un equilibrio en todas sus páginas, afín a la belleza y a la ascesis, y su estilo transmite un cansancio encantador. Para Oscar Wilde, fue "el mejor maestro de la prosa inglesa" de su tiempo. La serie de ensayos que Pater reunió bajo el título de "Apreciaciones" (1889), que abarca desde los reyes ingleses de Shakespeare hasta los poetas románticos, puede leerse como una consumación de su ideal de amplitud y serenidad de la visión.
Una guía filosófica para afrontar nuestras horas más frágiles, del autor de La imbecilidad es cosa seria.
A veces, la vida nos asalta con incidentes que nos obligan a parar y replantearnos si realmente hemos aprendido a vivirla. Desde ese lugar, y en la red conceptual del vivir (sobrevivir, previvir y convivir), el filósofo Maurizio Ferraris reflexiona sobre la existencia humana, marcada por experiencias, memorias y aprendizajes tanto personales como culturales. El momento de pausa revela una red de sentimientos y recuerdos que nos conecta con lo vivido, lo leído y lo compartido. Ferraris entrelaza filosofía y literatura, invitando a compañeros de viaje como Montaigne, Heidegger, Nietzsche, Derrida, Proust, Yourcenar, Fitzgerald o Hemingway. El resultado es una obra profunda y conmovedora que invita a reconsiderar la vida desde sus quiebres, mostrando que incluso en la fragilidad hay espacio para volver a intentarlo.
El afán actual por adaptar la educación a los incesantes cambios de la sociedad nos hace olvidar el incalculable valor de la sabiduría clásica. Pero ¿y si invitásemos a nuestros jóvenes a escuchar voces de largos ecos como las de Homero, Hesíodo, Sócrates, Platón o Aristóteles en lugar de prestar atención a la última tendencia en TikTok?
Los referentes que durante milenios han guiado a la humanidad hacia las cotas más altas de virtud están siendo reemplazados por la mediocridad de algunos influencers que venden éxito sin esfuerzo, mensaje sin sustancia y felicidad efímera. Sin embargo, la capacidad de transformación y elevación de modelos como el de Aquiles no puede ser sustituida por los famosos de las redes sociales.
Eduardo Infante acude a los grandes filósofos del mundo clásico para destacar la vigencia de la virtud, una cualidad que da sentido a nuestras vidas. El autor se pregunta cómo alcanzarla y transmitirla a las futuras generaciones, si es un don innato o si podemos aprenderla. Un libro de referencia para alumbrar un futuro más humano en el que vivamos con propósito. Mientras haya alguien que quiera conocer los textos de la antigüedad no se apagará en nosotros ese fuego que nos impulsa a amar todo lo noble, digno y elevado que hay en el mundo.