Nash Morgan was always known as the good Morgan brother, with a smile and a wink for everyone. But now, this chief of police is recovering from being shot and his Southern charm has been overshadowed by panic attacks and nightmares. He feels like a broody shell of the man he once was. Nash isn't about to let anyone in his life know he's struggling. But his new next-door neighbor, smart and sexy Lina, sees his shadows. As a rule, she's not a fan of physical contact unless she initiates it, but for some reason Nash's touch is different. He feels it too. The physical connection between them is incendiary, grounding him and making her wonder if exploring it is worth the risk.
Too bad Lina's got secrets of her own, and if Nash finds out the real reason she's in town, he'll never forgive her. Besides, she doesn't do relationships. Ever. A hot, short-term fling with a local cop? Absolutely. Sign her up. A relationship with a man who expects her to plant roots? No freaking way. Once she gets what she's after, she has no intention of sticking around. But Knockemout has a way of getting under people's skin. And once Nash decides to make Lina his, he's not about to be dissuaded…even if it means facing the danger that nearly killed him.
Poppy and Alex. Alex and Poppy. They have nothing in common. She’s a wild child; he wears khakis. She has insatiable wanderlust; he prefers to stay home with a book. And somehow, ever since a fateful car share home from college many years ago, they are the very best of friends. For most of the year they live far apart—she’s in New York City, and he’s in their small hometown—but every summer, for a decade, they have taken one glorious week of vacation together.
Until two years ago, when they ruined everything. They haven’t spoken since.
Poppy has everything she should want, but she’s stuck in a rut. When someone asks when she was last truly happy, she knows, without a doubt, it was on that ill-fated, final trip with Alex. And so, she decides to convince her best friend to take one more vacation together—lay everything on the table, make it all right. Miraculously, he agrees.
Now she has a week to fix everything. If only she can get around the one big truth that has always stood quietly in the middle of their seemingly perfect relationship. What could possibly go wrong?
¿Cuántos likes vale tu felicidad?
Se pasa unas horas más viendo los viajes maravillosos, los cuerpos perfectos y todos los outfits que se prueban cada día los influencers. Y se siente mal porque ella no puede llevar la vida que ve en las redes, sabe que nunca podrá alcanzar una felicidad así.
¿Quién no ha deseado alguna vez ser invisible?
¿Quién no ha deseado alguna vez dejar de serlo?
El problema es que nunca he llegado a controlar bien ese poder:
A veces, cuando más ganas tenía de ser invisible, era cuando más gente me veía, y en cambio, cuando quería que todos me vieran, era cuando a mi cuerpo le daba por desaparecer.
Y llegamos a un lugar que, aún a día de hoy, no sabría muy bien cómo definir. Quizá es ese sitio al que te trasladas cuando suena el timbre del recreo, o allí donde vamos al cerrar los ojos justo antes de soplar las velas, o el viento en el que flotamos al recibir uno de esos abrazos que nos sostienen el cuerpo, las dudas y los miedos...
¿Quién sabe? O quizá no era más que la parte trasera del armario en el que se había convertido mi vida: ahí donde se almacenan prendas que jamás volverás a ponerte pero que te da pena tirar.»
The invitation arrives out of the blue.
In it, Matilda discovers a father she’s never met. Kingsley Cello is a visionary, a reclusive artist. And when he asks her to spend the summer at his seaside home, Hidden Beach, Matilda expects to find a part of herself she’s never fully understood.
Instead, she finds Meer, her long-lost, openhearted brother; Brock, a former child star battling demons; and brooding, wild Tatum, who just wants her to leave their crumbling sanctuary.
With Kingsley nowhere to be seen, Matilda must delve into the twisted heart of Hidden Beach to uncover the answers she’s desperately craving. But secrets run thicker than blood, and blood runs like seawater.
And everyone here is lying.
An orphan. An outcast. A prince.
And a killer who will bring an empire to its knees.
Growing up in the Kegari slums, AIZ has seen her share of suffering. An old tragedy fuels her need for vengeance, but it is love of her people that propels her. Until one hotheaded mistake lands her in an inescapable prison, where the embers of her wrath ignite.
Banished from her people for an unforgivable crime, SIRSHA is a down-on-her-luck tracker who uses magic to trace her marks. Destitute, she agrees to hunt down a killer who has murdered children across the Martial Empire. All she has to do is carry out the job and get paid. But when a chance encounter leads to an unexpected attraction, Sirsha learns her mission might cost her far more than she’s willing to give up.
QUIL is the crown prince of the Empire and nephew of a venerated empress, but he’s loath to take the throne when his aunt steps down. As the son of a reviled emperor, he, better than anyone, understands that power corrupts. When a vicious new enemy threatens the survival of the Empire, Quil must ask himself if he can rise above his tragic lineage and be the heir his people need.
Bienvenido a la Academia Blackwood, una escuela legendaria que se encuentra entre la vida y la muerte. En cuanto un alumno cruza sus puertas arqueadas, ya no puede salir, a menos que gane el Decenio: una celebración que se realiza una vez cada diez años, en la que un único estudiante es seleccionado para demostrar su valía y sus conocimientos. En el caso de tener éxito, se le ofrece la posibilidad de elegir entre graduarse y unirse a la élite mágica de Blackwood o cruzar al misterioso Más Allá.
Sin embargo, en esta ocasión, seis de los mejores estudiantes han sido seleccionados para participar en el Decenio. Y solo puede haber un vencedor.
Dos archirrivales académicos cuya extraña conexión roza la obsesión y el odio a partes iguales. Una joven movida tan solo por su ambición, y otra atormentada por los recuerdos de aquellos a los que ha amado y perdido. Y un encantador casanova al que nunca le ha importado nadie. hasta que conoció al nuevo alumno de la academia.
Todos tienen motivos para querer ganar. y secretos que anhelan ocultar. Pero hay algo que ninguno de ellos sabe: no son los únicos participantes del juego de Blackwood.
En esta competición. descubrirán que existen destinos mucho peores que la muerte.
«Una fantasía dark academia retorcida y arrolladora, con un mundo único y atrapante, y un irresistible grupo de personajes. Consecuencias inmortales te mantendrá enganchado desde la primera página». -Ava Reid, autora best seller del New York Times con El arte de ahogarse.
La ciudad de Barcelona se encuentra en su momento de mayor prosperidad; ha crecido hacia la Ribera, el humilde barrio de los pescadores, cuyos habitantes deciden construir, con el dinero de unos y el esfuerzo de otros, el mayor templo mariano jamás conocido: Santa María de la Mar.
Una construcción que es paralela a la azarosa historia de Arnau, un siervo de la tierra que huye de los abusos de su señor feudal y se refugia en Barcelona, donde se convierte en ciudadano y, con ello, en hombre libre.
El joven Arnau trabaja como palafrenero, estibador, soldado y cambista. Una vida extenuante, siempre al amparo de la catedral de la mar, que le iba a llevar de la miseria del fugitivo a la nobleza y la riqueza. Pero con esta posición privilegiada también le llega la envidia de sus pares, que urden una sórdida conjura que pone su vida en manos de la Inquisición...
La catedral del mar es una trama en la que se entrecruzan lealtad y venganza, traición y amor, guerra y peste, en un mundo marcado por la intolerancia religiosa, la ambición material y la segregación social. Todo ello convierte esta obra no sólo en una novela absorbente, sino también en la más fascinante y ambiciosa recreación de las luces y sombras de la época feudal.
A finales del siglo III a. C., Roma se encontraba al borde de la destrucción total, a punto de ser aniquilada por los ejércitos cartagineses al mando de uno de los mejores estrategas militares de todos los tiempos: Aníbal. Su alianza con Filipo V de Macedonia, que pretendía la aniquilación de Roma como Estado y el reparto del mundo conocido entre las potencias de Cartago y Macedonia, constituía una fuerza imparable que, de haber conseguido sus objetivos, habría determinado para siempre el devenir de Occidente.
Pero el azar y la fortuna intervinieron para que las cosas fueran de otro modo. Pocos años antes del estallido del más cruento conflicto bélico que se hubiera vivido en Roma, nació un niño que estaba destinado a cambiar el curso de la historia: Publio Cornelio Escipión.