Annaleigh vive una vida privilegiada en su mansión de Highmoor frente al mar con sus hermanas, su padre y su madrastra. Una vez fueron doce, pero la soledad reina en los majestuosos salones ahora que las vidas de cuatro de las jóvenes han llegado a su fin. Cada muerte fue más trágica que la anterior y en los pueblos de alrededor corren rumores de que la familia está maldecida por los dioses.
Acosada por una serie de visiones, Annaleigh comienza a sospechar que las muertes no fueron accidentes. Desde hace tiempo, sus hermanas se escabullen cada noche para asistir a deslumbrantes fiestas bailando hasta el amanecer con sus vestidos de seda, y Annaleigh no está segura de si intentar detenerlas o unirse a ellas en sus encuentros prohibidos. Porque ¿quién -o qué- está en realidad bailando con ellas?
Y, cuando Annaleigh conoce a un misterioso desconocido que guarda sus propios secretos, sus sospechas se convierten en una carrera para revelar la oscuridad que ha caído sobre su familia... antes de convertirse en su próxima víctima.
Mi padre y yo llevábamos años distanciados. Pero, como soy su único pariente vivo, no ha sido ninguna sorpresa que al morir me dejara en herencia su inmenso rancho ganadero. ¿Qué es lo que sí me ha sorprendido? La condición de su testamento en la que me obliga a vivir en el rancho y administrarlo activamente durante un año entero si quiero acceder al dinero de mi herencia.
No he vuelto a poner un pie en Hartsville, Texas, un pueblo de mil habitantes, desde que mis padres se separaron cuando yo tenía seis años. Después de convertirme en una chica de ciudad de la cabeza a los pies, nunca imaginé que tendría que volver a territorio cowboy. Pero necesito el dinero para invertirlo en mi empresa.
Solo hay un gigantesco obstáculo que podría frustrar mis planes: el que lleva el rancho, un vaquero gruñón llamado Cash Rivers. Me da igual lo bien que le queden los Wranglers. Es un maleducado y quiere que me vaya. Lo despediría de inmediato, pero necesito que ese cowboy me enseñe los entresijos de cómo llevar una vida aquí.
Somos enemigos desde el principio, pero resulta que a Cash se le da de maravilla esto del rancho. Tiene unas manos fuertes, la cabeza bien amueblada y digamos simplemente que es verdad eso de que en Texas todo es más grande. Al trabajar juntos, poco a poco nos vamos acercando y acabamos conversando bajo las estrellas. Además, si a eso le sumamos algún que otro baile agarrados en el bar local, todo parece tan perfecto que creo que empiezo a enamorarme de la vida en el rancho. Y quizá también de él
Pero mi estancia en Hartsville solo es temporal. Y ya sabemos qué dicen de los vaqueros: pueden romperle el espíritu a un caballo, pero también pueden romperte el corazón. Ojalá Cash no le hubiera echado el lazo ya al mío
There are good and bad djinns, a genie in a bottle, wizards, witches, cats and dogs (but are they cats and dogs?), and a mysterious floating castle filled with kidnapped princesses, as well as two puzzling prophecies. The story speeds along with tantalizing twists and turns until the prophecies are fulfilled, true identities are revealed, and all is resolved in a totally satisfying, breathtaking, surprise-filled ending.
Abdullah was a young and not very prosperous carpet dealer. His father, who had been disappointed in him, had left him only enough money to open a modest booth in the Bazaar. When he was not selling carpets, Abdullah spent his time daydreaming. In his dreams he was not the son of his father but the long-lost son of a prince. There was also a princess who had been betrothed to him at birth. He was content with his life and his daydreams until, one day, a stranger sold him a magic carpet.
All fans of classic fantasy books deserve the pleasure of reading those by Diana Wynne Jones, whose acclaim included the World Fantasy Award for Life Achievement.