Princesa. Prisionera. Huérfana. Rebelde.
Un trono arrebatado. Ella deberá luchar para devolvérselo a su pueblo.
Llega la segunda parte de Princesa de Cenizas.
Theo ya no lleva la corona de cenizas, ha recuperado su título y con él, un rehén: Prinz Soren. El pueblo sigue bajo la terrible dictadura del Kaiser, y ella está a miles de kilómetros de distancia de su trono.
Theo sabe que la libertad tiene un precio, pero está decidida a encontrar un camino para salvar al pueblo sin perderse a sí misma.
«Te apuesto a que no eres capaz de acostarte con la chica más fea del local.»
Zeta le dio un trago a su whisky y se quedó mirando a su amigo con cierta indiferencia. Normalmente no solía entrar en ese tipo de juegos, pero estaba hastiado y no tenía nada mejor que hacer, así que no lo pensó demasiado y, con un encogimiento de hombros, aceptó.
Tras una traumática ruptura amorosa que la había llevado a encerrarse en su piso durante unos meses para autocompadecerse, Abi accedió por fin a salir una noche con sus amigas. No estaba en su mejor momento, por lo que cuando aquel chico impresionante de ojos azul océano y pinta de modelo de pasarela se acercó a ella para invitarla a una copa, pensó que se trataba de un malentendido.
Así es como comienza la historia de Abigail y Zeta. Una historia llena de mentiras, verdades a medias, pasión desmedida, autodescubrimiento y, sobre todo, mucho mucho corazón.
Un poemario que habla de la soledad, pero también de la confianza en el amor como salvación.
Soy la pieza que no encaja en ningún puzle, una máscara que oculta un vacío, mi propio enemigo… Soy la eterna lucha entre la razón y el corazón.
Las cadenas que me atan han dejado en mí cicatrices invisibles que llevo como si fueran trofeos de batallas ganadas y amores perdidos.
Solo alguien muy especial podrá salvarme de perderme en la soledad. ¿Serás tú esa persona?
Una chica que huye. Una banda de mercenarios vikingos. Un romance prohibido. Y un secreto que les amenaza a todos. Silla Nordvig ha sobrevivido al Camino de Huesos.
Pero su sueño de una vida sencilla se ha esfumado. Herida, traicionada y traumatizada, Silla se ve obligada a huir y esconderse junto a Reynir, el implacable líder de la Banda de las Hachas Sangrientas, y a idear un nuevo plan: dominar la magia que corre por sus venas y salvar a su hermana. Pero, para conseguirlo, deberá enfrentarse a sus demonios internos.
Saga Volsik no tiene nada que perder. Han matado a su familia, le han robado el trono y quieren casarla con los usurpadores. Cuando descubre el secreto de su madre adoptiva, sus planes cambian drásticamente: ahora está decidida a desmontar los planes de la Reina Signe. ¿El único problema? El apuesto dignatario extranjero que sabe demasiado.
Mientras, el mundo de Iseldur empieza a cambiar, avivado por la magia que renace.
¿Conseguirán Silla y Saga encontrar la fuerza necesaria para cumplir sus destinos y parar el caos que acecha a su mundo?
Mi peor enemigo es mi compañero de apartamento ¿y ahora también mi novio? ¡Socorro! ¡El enemies to lovers con fake dating que estabas esperando!
Si a algo está acostumbrada Martina Avellaneda es a convivir con Víctor Pardo, hijo de una de las familias más influyentes de Madrid. Lleva dos años compartiendo apartamento con él a pesar de no soportarlo porque la habitación gratis que le ofrecieron los padres de Víctor es mejor que pagar un alquiler desorbitado en la capital.
Pero todo en esta vida tiene un precio. Víctor es insoportable, adora sacarla de quicio y fue el primer chico del que se enamoró por más que ella se niegue a admitirlo.
Sin embargo, a lo que Martina no está acostumbrada es a que Víctor le pida favores. Especialmente, favores que impliquen fingir que son pareja.
Víctor tampoco la soporta, pero es consciente de que no hay nadie mejor que ella para ayudarlo, por más que lo deteste.
Todo se complica cuando la línea entre lo fingido y lo real comienza a desdibujarse. Sobre todo, cuando las cenizas de un amor adolescente resurgen.
Entre Víctor y Martina nunca ha habido nada claro, pero ahora todo parece estar más confuso que nunca. Lo único que ambos tienen claro es que del odio al amor solo hay un favor.
Concretamente, ese favor.