¡Libertad o muerte! Dilema falaz, replica Pierre Grimal: la verdadera libertad solo se cumple plenamente con la muerte. ¿De dónde proviene, entonces, ese mito de la libertad, que conlleva tantas esperanzas portadoras de carnicerías? Pierre Grimal describe su origen y aparición, desde la primera definición negativa (ser libre era lo mismo que no ser esclavo) hasta llegar a su acepción metafísica (la libertad de conciencia y de ser), pasando por su ambigua transformación política (la libertad cívica).
Al analizar las estructuras peculiares de las sociedades griega y romana, Pierre Grimal reconstruye la auténtica historia de la libertad. Denuncia así la «desvergonzada impostura» de la presunta libertad ateniense y establece que únicamente Roma conoció un concepto de libertad que anticipase las ideas modernas del derecho individual, de la dignidad y la autonomía humanas.
Esta historia de la libertad muestra su recorrido sembrado de yerros trágicos o sublimes ―que recuerdan la trayectoria de un Ulises vagando en busca de sabiduría―, al término del cual aparece la plena significación de un concepto que, para unos, representa la más alta dignidad del hombre y, para otros, una superchería creada para desgracia de la sociedad.
Imagina un mundo en el que una vasta red de incels y otros misóginos son capaces de operar prácticamente sin ser detectados. Estos extremistas cometen actos terroristas deliberados contra las mujeres. Los adolescentes vulnerables son entrenados y radicalizados. No tienes que imaginar ese mundo, ya vives en él. Quizá no lo sepas porque no nos gusta hablar de ello, pero ya es hora de que empecemos. En este libro urgente e innovador, Laura Bates, autora de varios best sellers y fundadora del Proyecto Sexismo Cotidiano, se adentra en la clandestinidad para sacar a la luz vastas redes y comunidades misóginas. Una inmersión profunda en el extremismo mundial. Sus entrevistas con miembros de estos grupos y con las personas que luchan contra ellos ofrecen una visión única del funcionamiento de este movimiento. Las ideas se difunden desde los rincones más oscuros de Internet —a través de trolls, medios de comunicación y celebridades— hasta las escuelas, los lugares de trabajo y los pasillos del poder, pasando a formar parte de nuestra conciencia colectiva. Sin censura, y a veces tan chocante como aterradora, esta es la incómoda verdad sobre el mundo en que vivimos. Y sobre lo que debemos hacer para cambiarlo.
El asesino en serie más brutal de la historia de Argentina se hacía la ilusión de que realizarían una película basada en su vida, dirigida por Quentin Tarantino y protagonizada por Leonardo DiCaprio. Su caso, como tantos otros tratados en Los impostores, muestra una descomunal necesidad de reconocimiento. Estas extrañas y aberrantes formas de hacerse visible ante los demás surgen en un momento en que las palabras parecen insuficientes para proporcionar la conciencia de tener un lugar en el mundo. La principal carencia de estas vidas tiene que ver con una merma en su facultad de hablantes. Su propio lenguaje se muestra limitado a la hora de dar un sentido a sus vidas.
Una exploración global del pasado, presente y futuro de la migración que pretende corregir décadas de prejuicios, desinformación y polarización.
El debate acerca de la inmigración divide a la sociedad desde hace siglos, y hoy la brecha parece más profunda que nunca. Día tras día, los medios de comunicación difunden imágenes de personas que arriesgan su vida para cruzar el Mediterráneo, mientras los políticos prometen frenar el flujo de inmigrantes y solicitantes de asilo. Sin embargo, otros discursos defienden la necesidad de una inmigración más controlada pero constante para estimular el crecimiento y la innovación.
Basándose en más de treinta años de investigación, el sociólogo Hein de Haas desmonta los 22 mitos propagados por los políticos, tanto de derechas como de izquierdas, que usan la inmigración como arma electoral, y nos da acceso a una historia distinta de la que se nos suele contar. Un libro imprescindible en un tiempo de gran incertidumbre que cambiará radicalmente nuestra forma de entender el mundo.
Para las nuevas generaciones, Balmes es casi exclusivamente el nombre de una céntrica calle de Barcelona. Pero quizás porque nadie parece tener pretensiones de declararse ni balmesiano ni antibalmesiano ha llegado el momento de volver a leerlo, de comprender su mundo, de acercar sus ideas. Balmes fue el primer filósofo popular de la España contemporánea. Su palabra era escuchada en la corte, en el Parlamento, en la prensa y en las universidades, y su eco trascendió ampliamente nuestras fronteras. Quiso ser entendido e hizo lo posible para conseguirlo. Aspiró, como Sócrates, a hacer descender la filosofía del cielo a la tierra, pero también se empeñó en conceder dignidad a la vida prefilosófica del sentido común. Por esto mismo fue un precursor de la filosofía del mundo de la vida. 'Los muchos callan y los pocos gritan' recoge una representativa selección del pensamiento balmesiano en la que se nos anima a no limitarnos a tolerar lo tolerable, sino a convivir con el disidente, algo de lo que tanto carecemos hoy en día. «No renunciemos ―nos aconseja― a la búsqueda de la verdad. Si bien todo poder es, de una manera u otra, poco indulgente, su grado de intransigencia es la medida de su debilidad.»
Los antiguos dictadores como Hitler, Stalin o Mao gobernaron mediante la violencia, el terror y la dominación ideológica. Pero en las últimas décadas se ha consolidado una nueva generación de hombres fuertes que, sirviéndose de los medios de comunicación y las redes sociales, ha rediseñado el gobierno autoritario para un mundo más sofisticado y globalmente conectado.
En lugar de una represión abierta y masiva, gobernantes como Vladimir Putin, Recep Tayyip Erdogan y Viktor Orbán controlan a sus ciudadanos distorsionando la información y simulando procedimientos democráticos. Al igual que los propagandistas y voceros en las democracias, estos nuevos dictadores retuercen las noticias para granjearse el apoyo social, cultivar una imagen de competencia y ocultar la censura. Y utilizan las instituciones democráticas para socavar la democracia misma, al mismo tiempo que aumentan el compromiso internacional para obtener beneficios financieros y reputacionales.