Este libro presenta una historia en profundidad de internet, desde sus orígenes, quizás muy alejados de los que sospeche el lector (y tan antiguos, de hecho, como las ideas de Leibniz o el telar de Jacquard), hasta el momento actual. Además, a lo largo de sus páginas Justin E. H. Smith ofrece un esclarecedor examen del impacto y la recepción sociológicos de esta tecnología, deteniéndose en cómo la red ha pasado de augurar escenarios utópicos a constituir el centro de probables distopías en la medida en que ha sido colonizada y transformada por agentes privados e intereses comerciales. "Internet no es lo que crees que es", por tanto, supone una historia y una advertencia ante lo que el mundo del presente podría llegar a ser en un contexto en el que internet y los incontables dispositivos que se sirven de ello no estén sometidos al debido examen ético y legal.
Internet tiene dueños: empresas privadas con ánimo de lucro. La mayoría de buscadores aniquilan cualquier tipo de privacidad y algunas redes sociales se han convertido en altavoz de la propaganda de ultraderecha tan solo porque resulta rentable. Pero no siempre fue así. De hecho, para maximizar los beneficios, internet tuvo que rehacerse mediante un largo proceso de privatización que duró años y que convirtió una pequeña red de investigación en una gran potencia del capitalismo mundial.
Internet para la gente es la historia de la privatización que ha creado el internet que hoy conocemos y que dio pie a las crisis que hoy lo consumen. Pero también es una respuesta: propone su desprivatización y que quienes lo gobiernen sean las personas y no los beneficios. Reducir el espacio del mercado y del afán de lucro, abolir los jardines amurallados de los gigantes que dominan nuestras vidas digitales al tiempo que se desarrollan alternativas de propiedad pública y cooperativa que permitan un control democrático real. Si queremos construir un internet mejor, es preciso cambiar quién lo posee y cómo lo organiza. No con la intención de que los mercados funcionen mejor, sino de que tengan menos poder. No para crear una versión más competitiva o más reglamentada de la privatización, sino para revertirla de una vez por todas.
En su nuevo libro, la reconocida socióloga Patricia Hill Collins nos ofrece un análisis innovador sobre cómo la violencia afecta de manera desigual a las personas según su clase, sexualidad, nacionalidad o etnia. Estas dinámicas invisibles de relaciones de poder superpuestas generan lo que la autora denomina «intersecciones letales», puntos donde las múltiples formas de opresión convergen y catalizan en una serie de prácticas violentas que recaen con mayor dureza sobre determinados grupos minoritarios.
La palabra geopolítica se aplica generalmente al estudio de las rivalidades entre los Estados. Este libro plasma una concepción de la geopolítica definida y aplicada por el geógrafo francés Yves Lacoste y por la revista que él fundó en 1976: Hérodote. Aborda la geopolítica como un método de análisis de los antagonismos que pueden desarrollar grupos inscritos en territorios concretos, de magnitud y naturaleza variadas. Desde esa perspectiva, se plantea el Estado como un modo de organización social y política cuyas rivalidades internas (entre los ciudadanos de un mismo país) deben ser analizadas para asimismo entender las relaciones internacionales.
La cartografía a distintas escalas de los fenómenos estudiados es un elemento fundamental del análisis geopolítico, así como los esquemas para visualizar el papel de los protagonistas. Por ello, esta obra ofrece una treintena de mapas y esquemas realizados por especialistas –y homogeneizados por el ingeniero cartógrafo Guilhem Marotte– para ilustrar determinadas situaciones y razonamientos, como pueden ser el trazado del tranvía en Jerusalén, los conflictos en África central o los intereses de distintas comunidades autónomas en las aguas del río Tajo.
Desde la creación del Estado de Israel hasta la ofensiva contra Gaza tras los atentados del 7 de octubre, este volumen recorre ocho décadas de violencia, tensiones y promesas incumplidas.
Un análisis claro, riguroso y accesible, con mapas, infografías, cronologías y documentos históricos, pensado para quienes buscan comprender, de forma ágil, pero con profundidad, la crisis israelopalestina y su impacto en la geopolítica mundial.
La derecha ha conseguido que el término wokese asocie peyorativamente al comportamiento y las políticas de la izquierda global hasta el punto de desdibujar sus límites y volverlos casi sinónimos, algo que, según advierte Susan Neiman, no solo es incorrecto sino también muy peligroso.
Este ensayo rastrea magistralmente las raíces intelectuales de lo woke y muestra no solo que sus ideas están basadas en falsas asunciones sobre pensadores como Foucault o Schmitt, sino que además entran en conflicto con los posicionamientos capitales en los que se ha basado la izquierda en los últimos siglos: un compromiso con el universalismo, la firme distinción entre justicia y poder y la confianza en el progreso. Si no toma ahora la firme decisión de volver su mirada hacia estos valores, la izquierda seguirá socavando su esencia y sus objetivos, y derivando inexorablemente hacia la derecha. A largo plazo, corre el riesgo de convertirse en aquello contra lo que ha luchado siempre.