Esta es una historia innovadora sobre las posesiones de Estados Unidos en el extranjero y el verdadero significado de su imperio. Estamos familiarizados con los mapas que delimitan los cincuenta estados. Pero ¿qué hay de los demás territorios reales —islas, atolones y archipiélagos— que ha gobernado y habitado? Immerwahr cuenta la fascinante historia de Estados Unidos fuera de Estados Unidos, revelando episodios olvidados que arrojan una nueva luz sobre la historia estadounidense. Desde las Islas del Guano, donde los buscadores recogieron uno de los productos más valiosos del siglo XIX, hasta Filipinas, escenario del acontecimiento más destructivo en suelo estadounidense, o Puerto Rico, donde los médicos estadounidenses llevaron a cabo espeluznantes experimentos que jamás habrían realizado en el continente. Pero en los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial, señala Immerwahr, el país se alejó del colonialismo para poner en práctica innovaciones en electrónica, transporte y cultura, ideando así un nuevo tipo de influencia que no requería el control de las colonias. Con una gran cantidad de detalles absorbentes, y una original concepción de lo que significan el imperio y la globalización hoy en día, Cómo ocultar un imperio es una obra de historia notable y de lectura compulsiva.
Tendemos a pensar que las normas y las leyes existen para protegernos. Sin ellas, ¿cómo podríamos diferenciar el bien del mal, convivir en armonía y ser buenos vecinos?
C. L. Skach también creyó en la omnipotencia de la ley, y pasó su carrera recorriendo algunos de los lugares más fracturados y castigados por la guerra, leyendo y escribiendo constituciones para intentar reconstruir sociedades. Pero un día, sentada sola en una caravana reforzada en Bagdad tras un ataque con misiles, tuvo que admitir lo que llevaba años resistiéndose a aceptar: una buena sociedad no se impone desde arriba, se construye confiando menos en las normas formales y más en las personas.
En Cómo ser un ciudadano, Skach nos presenta seis ideas inspiradas en experiencias de todo tipo —desde guerras civiles hasta movimientos por los derechos civiles, pasando por la responsabilidad individual ante la injusticia y la ayuda mutua durante la pandemia— para ayudarnos a construir nuestras pequeñas sociedades. A veces, estas ideas pueden parecer simples —compartir las verduras del huerto, sentarse a conversar en un banco del parque—pero, en conjunto, tienen el potencial de transformar la sociedad desde abajo.
A medio camino entre lo personal, lo filosófico y lo práctico, Cómo ser ciudadano es un esperanzador manual para construir un mundo mejor entre todos.
¿Cómo aliarnos con la naturaleza para salvar nuestro mundo? Shrikanth realiza un análisis económico y financiero para esclarecer qué nos conviene hacer para conservar nuestro precioso planeta. Describe acciones innovadoras llevadas a cabo con éxito en distintos países para resolver problemas locales que pueden fácilmente replicarse a escala global, y demuestra que colaborar con la naturaleza es el camino para lograr un crecimiento económico sostenible.
«Shrikanth ofrece ejemplos claros y tangibles no solo de cómo salvaguardar el futuro de la humanidad, sino de cómo hacerlo sin dejar de impulsar el crecimiento económico y la prosperidad.»
Solo con el compromiso se combate la actual cultura de la indecisión, que nos paraliza en un modo de navegación infinita.
El compromiso decidido y cívico puede ser una fuerza poderosa en la era actual de la inquietud y la indecisión.
Muchos hemos tenido la experiencia de navegar por Internet sin ver finalmente nada, hemos perdido el tiempo entre una avalancha de opciones en redes sociales, hasta quedar empachados.
Este libro, que nace de un discurso de graduación que se hizo viral, denuncia el empeño actual de muchos en mantener abiertas todas las opciones. Quedamos así atascados en el modo de navegación infinita, sin comprometernos con una sola pareja, saltando de un lugar a otro en busca de la luz que más brilla y negándonos a tomar cualquier decisión que cierre nuevas opciones.
Esta cultura de la inquietud y la indecisión origina tensión y parálisis, y se combate mediante el compromiso.
En esta nueva edición presentamos una versión cuidadosamente revisada y corregida de la primera traducción (de 1986) y restituimos el título original que Hirschman quiso dar a su obra. También recuperamos el prólogo "inédito en castellano" que Robert H. Frank escribió con motivo del vigésimo aniversario de la publicación del libro e incluimos uno nuevo para el público hispanohablante a cargo de Santiago Gerchunoff.
Considerado precursor del ecosocialismo y de las teorías del decrecimiento, el filósofo y periodista de la RDA Wolfgang Harich nadó a contracorriente del pensamiento oficial en los países del Este. Defendió desde el marxismo las tesis del Club de Roma sobre los límites del crecimiento, aunque su propuesta se basaba en plantear un comunismo decrecentista con un Estado fuerte, pues consideraba que la sociedad solo aceptaría restricciones al consumo de bienes mediante mecanismos coercitivos. Ambas corrientes tendieron a converger en las décadas posteriores, siendo la base del ecosocialismo –desde el ámbito más teórico al más activista– que ha llegado a nuestros días: interpretar el desarrollo del capitalismo como una Raubwirtschaft o economía de rapiña continuada y creciente para impulsar la acumulación de capital. Entendidos así, los movimientos sociales a menudo tienen un contenido ecológico al intentar resguardar los recursos naturales fuera de la economía mercantil, y colocarlos bajo control comunitario.