Una puerta de entrada al mundo sugestivo que Vargas Llosa ha sabido crear y que lo ha colocado en la cima más alta de la literatura de nuestro tiempo.
Los cuentos recogidos en esta edición, publicados por primera vez en 1959, sirvieron como antecedente para la construcción de las obras maestras de Vargas Llosa. Muchos de los elementos técnicos y narrativos que caracterizan la prosa del gran escritor peruano aparecen en estas primeras piezas breves: «Los jefes», «El desafío», «El hermano menor», «Día domingo», «Un visitante» y «El abuelo». Los relatos, ambientados en las calles de distintas localidades de Perú, nos muestran un auténtico retablo de la realidad peruana cuyos protagonistas son adolescentes, en algún caso integrantes de pandillas donde se rinde culto a la competencia y al coraje.
Cuentos de San Petersburgo reúne los cinco relatos que Nikolái Gógol ambientó en la grandiosa capital rusa del siglo XIX: «La nariz», «El retrato», «La avenida Nevski», «El diario de un loco» y «El capote». Publicados entre 1835 y 1842, todos están protagonizados por personajes extraordinarios que persiguen sus anhelos entre calles anónimas y hostiles. Mezclando la sátira con la fantasía, la compasión con la condena y lo cotidiano con la locura, el autor muestra el reverso conflictivo de la vida urbana decimonónica, al tiempo que crea una renovadora visión literaria que dejará su impronta en numerosos autores rusos e internacionales.
Los mejores libros jamás escritos. El portentoso talento de Maupassant, discípulo literario de Flaubert y miembro relevante del grupo de jóvenes escritores naturalistas que se formó alrededor de Zola, encontró su forma ideal en el cuento, género que consolidó y renovó, y en el que no tiene rival. Realista, romántico, fantasmagórico, terrorífico, fantástico o poético, Maupassant transitó en sus cuentos por todos los caminos de la imaginación. La presente edición recoge los relatos esenciales de su narrativa e incorpora muchas piezas que habían circulado poco o nada en nuestro idioma. En el apéndice final se incluyen pasajes sustanciales de los ensayos que Henry James, Lev Tolstói y Joseph Conrad dedicaron a la cuentística de Maupassant: tres maestros coetáneos y lectores privilegiados. «¡Espejo de las cosas y espejo de los hechos, cada ser humano se convierte en un pequeño universo dentro del universo!» La crítica ha dicho... «Estos Cuentos esenciales proporcionan un placer tan seguro como desasosegante.» Manuel Hidalgo, El Mundo
«Casi siempre la máxima expresión de la felicidad o de la desgracia es el silencio.»Como el drama, el relato corto se ajusta al proyecto literario de Chéjov: «No he adquirido una perspectiva política, ni filosófica, ni religiosa sobre la vida... Tengo que limitarme a las descripciones de cómo mis personajes aman, se casan, tienen hijos, hablan y se mueren». El genio de Chéjov estalla en esas pinceladas, retazos de vida crepusculares, pesimistas, a veces irónicos y siempre lúcidos, reflejo de una realidad que comienza a disolverse envuelta en su mediocridad y falta de aliento.El Premio Pulitzer 1996 Richard Ford ha desempeñado, paralelamente a su trayectoria como narrador, la monumental tarea de editar la obra de Antón Chéjov. El presente volumen toma como referencia su trabajo y ofrece al lector hispanoparlante una antología de los mejores cuentos del escritor ruso, formidablemente vertidos a nuestra lengua.
Ruth está en caída libre. Acaba de descubrir que la vida, un día cualquiera, puede golpearte tan fuerte que todos los problemas anteriores te resulten insignificantes.
Será entonces cuando Ruth se refugie en un juego muy especial, cuyas normas solo puede marcar ella misma. Es un juego antiguo y peligroso, que casi todos hemos probado o deseado probar alguna vez. El juego de dejar de ser ella y convertirse en otra por las noches.
Electra lleva una peluca roja y sabe atraer todas las miradas. Sus noches se miden por orgasmos y la invitan a las fiestas más salvajes. Electra no tiene miedo de nada, mientras que Ruth vive muy asustada; por eso le cuesta tanto volver a ser ella al quitarse la peluca. Cuanto más profundo es el dolor, mayor es el engaño. ¿O es al revés?