El fenómeno de la «asignación de identidad» ha ido tomando fuerza en los últimos veinte años, hasta el punto de involucrar a la sociedad en su conjunto. Así lo atestiguan la evolución de la noción de género y las metamorfosis de la idea de raza. ¿Qué ha pasado para que los compromisos emancipatorios del pasado, en particular las luchas anticoloniales y feministas, hayan se hayan replegado sobre sí mismos de tal manera? El derribo de estatuas en nombre del antirracismo es desconcertante, y la violencia con la que se manifiesta el odio a los hombres en el seno de la lucha feminista plantea interrogantes.
En décadas recientes, se han reinterpretado hasta el exceso instrumentos de pensamiento ricos y de gran fineza —de las obras de Sartre, Beauvoir, Lacan, Césaire, Foucault, Deleuze o Derrida— para sostener unos ideales nuevos cuya prioridad no es alcanzar una sociedad más justa. En paralelo, la noción de identidad nacional regresa en los discursos de la extrema derecha, habitados por el terror. Estos valoran lo que los identitarios del otro lado rechazan: la identidad blanca, masculina, viril, colonialista, occidental. Identidad contra identidad, por tanto.
En el contexto social de Latinoamérica y el Caribe, todavía las condiciones o trastornos de salud mental son estigmatizados. "Entre dos polos" busca añadir a la conversación que la pandemia ha empezado, enfocándose en el trastorno bipolar. La psicóloga Julith y su paciente, Bianca, conversan sobre sus experiencias y aprendizajes a lo largo del proceso de recuperación del trastorno bipolar.
En el contexto social de latinoamérica y el caribe, todavía las condiciones o trastornos de salud mental son altamente estigmatizados.
La serie de libros “entre dos polos” busca añadir a la conversación que la pandemia inició en el 2020, enfocándose en el trastorno bipolar.
La psicóloga y su paciente, co-autoras de esta serie, conversan sobre sus experiencias y aprendizajes a lo largo del proceso de recuperación de episodios maníacos, depresivos y de ansiedad, entre otros.
Ha pasado un siglo desde que Víctor Frankl comenzó a desarrollar su pensamiento, a raíz de su trabajo con la juventud vienesa en las décadas de 1920 y 1930 en centros de asesoramiento juvenil para la prevención del suicidio. Su diagnóstico, no obstante, conserva una inquietante similitud con el presente: una juventud carente de intereses, presa del vacío existencial, con un desgano general por la vida. En estos primeros escritos reunidos ya es posible vislumbrar el germen del binomio "logoterapia y análisis existencial", así como una concepción de la existencia entendida como unidad radical y totalidad pluridimensional. Este libro nos permite apreciar la sensibilidad y agudeza de un joven psicólogo que supo elaborar una visión del hombre que aún hoy se presenta como una fuente inagotable de optimismo y esperanza.
Un relato vivo, emocionante, valiente y esperanzador frente el mayor de los males: el abuso a un niño.
Este es el libro más luminoso, impactante y real que alguien puede escribir. Tras una niñez marcada por los abusos sexuales, años de eterno acoso escolar y una hipersensibilidad que en no pocas ocasiones lo llevó al borde del suicidio, Alejandro Palomas hila en estas páginas un relato sereno y electrizante con el que sobrevuela sin filtro los recuerdos de infancia, la relación sin igual con su madre, la sombra de un padre finalmente desaparecido y el poder de la imaginación y de la escritura como la última tabla de salvación. Este es el testimonio más sincero de un hombre que apostó por vivir y que lo consiguió gracias a su pasión por inventar y compartir mundos, siempre desde la ternura y el humor, y que ahora transforma su vida en la mayor de las historias.
La literatura le permitió crear universos imaginarios mejores que la vida que le rodeaba y con los años estas ficciones le han ayudado a encontrar las palabras para mostrar toda la verdad.
Pocas figuras concitan tanta admiración, respeto y cariño como la de Luis Feduchi Benlliure, psiquiatra y psicoanalista y parte fundamental de la vida cultural e intelectual barcelonesa de los últimos sesenta años. Médico humanista a la antigua usanza, sus trabajos sobre infancia y adolescencia fueron determinantes para generaciones de jóvenes especialistas que abordaban esos casos tan sensibles.
Puesto quela transmisión de su conocimiento fue principalmente oral, Fuga, ruta, viaje, es fruto de un titánico esfuerzo por reunir sus textos y entrevistas fundamentales que conmemora y pone en valor el trabajo y las aportaciones de un referente indiscutible de la psiquiatría española orientada a menores.
En el ensayo que da título al libro, Feduchi toma prestados los conceptos de fuga, ruta y viaje del Manual de Psicopatología del Adolescente de Marcelli y Braconnier y los adapta a nuestro momento cultural y ambiental con el propósito de sintetizar ciertas conductas frecuentes en los tres ámbitos principales donde se observa la mayor parte de los problemas y conflictos en la vida de los jóvenes: familia, escuela y emigración. La fuga es la huida de la vida; la ruta, una exploración; mientras que el viaje se presenta como el movimiento necesario en esta etapa, salir para luego regresar.
En todos los textos subyacen varias preguntas esenciales: ¿Hasta qué punto es determinante la adolescencia de cara al resto de la vida? ¿Cómo debe darse la asistencia a menores? ¿Qué cuadros clínicos acompañan a la violencia? El magisterio de Luis Feduchi resulta especialmente provechoso, no solo para profesionales en la materia, por su lucidez, su sensibilidad y su dilatada experiencia.
Hijas del miedo es un libro escrito por juezas en el que se recopilan relatos reales de mujeres víctimas de violencia de genero. Las protagonistas comparten cómo se sienten al enfrentarse a las agresiones y el temor de que la justicia no les crea ni actúe para protegerlas. A traves de los relatos, las expertas denuncian la violencia contra las mujeres a nivel mundial y exigen políticas efectivas para su erradicación, visibilizando el sufrimiento y luchando por un cambio profundo en el sistema judicial y social.
La hipnosis sin trance es una herramienta formidable para mejorar nuestras habilidades. Para los terapeutas, también es una de las técnicas más poderosas y efectivas para ayudar al paciente a desbloquear sus percepciones rígidas y disfuncionales de la realidad. El propósito de la hipnosis es preparar al sujeto para el cambio, porque convence mucho más un estado emocional que un argumento lógico. Solo así es posible ayudar a los pacientes a liberarse de sus conductas patológicas gracias a la autopersuasión. Tras veinte años de trabajo con el método de la hipnosis, Giorgio Nardone explica su funcionamiento y sus beneficios, entre otros, la capacidad de utilizar habilidades comunicativas basadas en la sugestión, que pueden hacer más efectivo el trabajo de terapeutas e investigadores.
Libro de combate escrito entre 1916 y 1917, Introducción al psicoanálisis es una obra en la que Sigmund Freud (1856-1939), en plena madurez, trata de romper el cerco de hostilidad y silencio que le rodea para popularizar las ideas centrales de la concepción psicoanalítica. Si la primera sección de la obra está dedicada a los actos fallidos -objeto ya de atención de Freud en Psicopatología de la vida cotidiana -, la segunda vuelve sobre el dominio de los sueños, mientras que la tercera y última se ocupa de los fenómenos y síntomas neuróticos.
Giorgio Nardone, uno de los psicólogos y psicoterapeutas más respetados de Italia, nos conduce al descubrimiento de los mecanismos de la estupidez y nos sugiere antídotos eficaces para protegernos de sus trampas y convivir con ella de la manera más funcional posible. Porque nada es del todo malo y todo puede ser útil: incluso la estupidez.
Todos hemos tropezado alguna vez con la estupidez y hemos adoptado comportamientos que, a posteriori, no parecen nada sensatos. A veces es incluso un exceso de razón lo que nos vuelve estúpidos, cuando por ejemplo nos obstinamos en defender nuestras ideas incluso si fracasan, confundiendo determinación con terquedad y tenacidad con cerrazón. Y así, cegados por éxitos efímeros, en vez de corregir estas actitudes, las repetimos con total convencimiento y acabamos convirtiendo manifestaciones ocasionales de imbecilidad en un rasgo permanente del carácter. La estupidez no existe en la naturaleza, no es un defecto biológico; es un producto enteramente humano, pero representa el mayor peligro para la humanidad, un virus taimado al que nadie es inmune. ¿Cuál es el origen de esta actitud? ¿Qué consecuencias tiene en la vida diaria?