Dos mundos, dos nombres, dos religiones
A finales del siglo XVI, en un mundo fracturado por la fe y el acero, un hombre caminó sobre la frontera de dos universos irreconciliables. Muley Xeque, príncipe marroquí y heredero de un trono disputado, se ve empujado al exilio por las sangrientas luchas dinásticas del Magreb en una huida desesperada que lo llevará hasta el corazón del Imperio español.
Bajo el sol de Andújar y frente a la mirada de la Virgen de la Cabeza, el destino de Muley dio un vuelco irreversible. Convencido de haber recibido una señal mariana, el príncipe renunció al islam para abrazar la cruz. Este acto, convertido en una magistral pieza de ajedrez político por Felipe II, culminó en un bautizo de Estado en El Escorial. Apadrinado por el propio monarca, el príncipe renació como don Felipe de Austria, el Príncipe Negro.
A través de esta biografía novelada, recorremos los salones de la corte y el exilio italiano de un hombre de espíritu atormentado que cruzó su vida con gigantes como Lope de Vega, Cervantes o el papa Paulo V. En una España que dictaba la expulsión de los moriscos y miraba con sospecha a los conversos, don Felipe luchó por mantener su dignidad frente al acecho de la Inquisición.
Este es el retrato de un hombre que lo perdió todo para encontrarse a sí mismo en una patria ajena; un relato sobre la identidad, el poder y la fe en una época donde ser diferente era el mayor de los peligros.
Ahora me he convertido en la Muerte, el destructor de mundos'. Ochenta años después de Oppenheimer, ochenta años después de que la primera explosión atómica alumbrara una nueva era, el mundo se asoma de nuevo al abismo nuclear.
Una nueva era dominada por un poder incontestable que ha condicionado, como ningún otro, el desarrollo del tenso y efervescente panorama geopolítico internacional hasta nuestros días, atenazado por la amenaza de la destrucción mutua. Ahora, mientras los Gobiernos rearman sus arsenales, los tratados destinados a limitar la adquisición y el uso de armas atómicas se desmoronan y las armas nucleares están cada vez más al alcance de actores no estatales, asistimos atónitos al renacer de la era nuclear.
El aclamado historiador Serhii Plokhy, autor del superventas Chernobyl, desentraña la anatomía de una carrera armamentística que nunca terminó en un mundo gobernado por el miedo. Desde la primera fisión artificial del átomo en 1917 y la competición por crear la primera bomba atómica en la Segunda Guerra Mundial, pasando por la tensa escalada armamentística de la Guerra Fría, hasta el imperialismo, las motivaciones neocoloniales y las guerras que se libran hoy, la amenaza que plantean las armas nucleares es tan actual y estremecedora como siempre lo ha sido.
Al examinar las motivaciones de los principales actores, Plokhy aborda la pregunta crucial de nuestra época: ¿qué podemos aprender de la primera carrera armamentística nuclear que nos ayude a detener la nueva?.
Se dice que hacer política comporta un servicio al ciudadano..., pero también puede provocar una tragedia. Cuando nuestras vidas quedan en manos irresponsables, en gobiernos y dirigentes que priman el negocio por encima de la vida, el resultado acaba por ser mortal.
Fonsi Loaiza, que en tiempos de bulos y silencio impuesto ha decidido señalar responsables y hablar sin miedo, hace un ejercicio periodístico para exponer sin rodeos y con datos las prácticas negligentes que llevan años instauradas y que todo indica que se van a recrudecer. Asimismo, estas páginas son un altavoz para los familiares y asociaciones de víctimas de las políticas de la derecha, pero también un aviso de lo que vendrá si no reaccionamos. Tramas de corrupción, privatizaciones, dejadez; la gestión de Mazón en la emergencia de la dana, de Moreno Bonilla con el fallo en el cribado del cáncer de mama o el protocolo de Ayuso en las residencias durante la pandemia son solo algunas muestras recientes que deberían encender todas las alarmas. Porque, como escribió Bertolt Brecht, «hay muchas maneras de matar».
«¡Prepárense! Las vidas de las personas es lo que menos les importa».
Si la obra más célebre de Maquiavelo es El príncipe, a la que debe su mala fama de preceptor de tiranos y de «maestro del mal», los Discursos sobre la primera década de Tito Livio es sin duda su obra más importante. Además, en contraste con el ensayo sobre los principados, los Discursos fundamentan su fama, menos extendida, de guía del republicanismo y «filósofo de la libertad». No en vano, Maquiavelo propone a los jóvenes que lo lean seguir el ejemplo de Roma, porque llegó a ser la república perfecta: una república de ciudadanos libres gracias a un sistema de gobierno equilibrado entre ricos y pobres promotor del bien común. Así, cuando «cuente con la gracia del cielo», alguno de esos jóvenes lectores podrá llevar a la práctica lo aprendido y establecer en Florencia un verdadero gobierno republicano popular: un gobierno no sometido a la tutela de ninguna familia aristocrática, ni a ninguna potencia italiana ni extranjera.
Pero en los Discursos no solo se habla de repúblicas, sino también de monarquías y de temas centrales de El príncipe. De ahí que se lo considere un tratado complementario del libro de los principados, no antitético, imprescindible para conocer en profundidad la controvertida teoría política maquiaveliana.
Escrito en el momento candente de la guerra civil de la Rusia revolucionaria, los textos recogidos en Terrorismo y comunismo de Trotsky es una de las defensas más potentes de la dictadura del proletariado. En él, quien fue uno de los padres de la Revolución de Octubre junto a Lenin, definió las posturas teóricas que guiarían a los comunistas frente a las demás posiciones que se disputaban la hegemonía tras la destrucción del orden social del Imperio zarista hasta 1917.
El filósofo Slavoj Žižek, en el provocativo comentario de esta edición, defiende la relevancia vital que actualmente tiene el ataque de Trotsky a las ilusiones de la democracia liberal dotando de una actualidad incontestable a una obra clásica del comunismo.
Donald Trump juró por segunda vez el cargo de presidente de EEUU. A diferencia de lo que ocurrió durante su primer mandato, en esta ocasión llegaba al cargo con ansias de venganza. Ahora tenía un plan: el llamado Proyecto 2025, un documento redactado por la Heritage Foundation, uno de los think tanks más influyentes del país, que tiene un objetivo concreto: dar un golpe de Estado «legal» para vaciar de contenido las instituciones de un país que arrastra un profundo déficit democrático. Este incluye expulsar a los funcionarios díscolos y sustituirlos por militantes que acepten ciegamente las órdenes, poner los poderes legislativo y judicial al servicio del ejecutivo, reducir la libertad de expresión al mínimo, obligar a sus aliados internacionales a doblegarse ante sus caprichos, e implantar los valores del supremacismo cristiano. Y todo bajo a la amenaza de desplegar al ejército por las calles.
No es solo cosa de Trump, que no pasa de ser el ejecutor y, por lo tanto, una pieza sustituible, es el resultado de una estrategia de la oligarquía económica norteamericana (apoyándose en los sectores más integristas) que comenzó hace tiempo y dura hasta hoy con las redadas del ICE y la guerra contra Irán. Esta es la historia de ese plan y de cómo se está ejecutando.