Según Aristóteles, la amistad puede basarse en la utilidad o en el placer, pero solo es verdadera cuando no la mueve el interés. Solo esta une y distingue a las personas virtuosas y solo esta es duradera, pues se cuece a fuego lento. Pero por encima de todo, el gran filósofo concibe la amistad como algo necesario y connatural: el hombre siempre necesita de un amigo. Por eso estas páginas son una gran lección de vida, que animan a salir de la individualidad y comprender que una existencia completa se basa en caminar junto a otro.
Este libro aborda la figura de la filósofa francesa Simone Weil en su dimensión política, desmantelando el mito que ha dominado la proyección de su pensamiento durante décadas, y que describe a Weil como una pensadora trascendente y apolítica. Una rigurosa investigación histórica reconstruye la breve pero intensa participación de Weil en la Guerra Civil española y ofrece una nueva perspectiva que reivindica el compromiso revolucionario de la filósofa.
Vivir la fuerza reconstruye con precisión la evolución política de Weil y documenta su recorrido desde el sindicalismo revolucionario francés hacia posiciones libertarias, lo que permite explicar de manera coherente su participación en la Guerra Civil. Esta experiencia fue decisiva para el desarrollo de su concepto de «la fuerza», que articularía posteriormente en uno de los textos más importantes de su trayectoria filosófica: La Ilíada o el poema de la fuerza.
La autora ofrece aquí una profunda exploración filosófica y espiritual de la condición humana, del sufrimiento y de la relación con lo divino. Ahonda en la necesidad de aceptar el vacío interior y el sufrimiento, critica al mecanismo social y político (simbolizado por el “gran animal”) y busca la pureza y la verdad a través de la atención, la obediencia y el desapego de placeres e ilusiones. Las reflexiones finales hablan del amor, la desgracia y el trabajo como caminos hacia la trascendencia y la gracia sobrenatural.
'Aprende a gobernarte a ti mismo antes de gobernar a otros', dijo el sabio Solón. Pero ¿cómo consigue nadie gobernarse a sí mismo sin saber siquiera en qué consiste ese 'sí mismo'? En estos momentos, cuando estamos asistiendo al fracaso de los sistemas democráticos, el quebrantamiento de todos los pactos de Estado y, por parte de Europa, un nuevo llamamiento a la beligerancia, es tiempo de responder a esa pregunta. Porque sin el debido conocimiento de lo que somos, me temo que no nos será posible elaborar y poner en práctica la ethopolítica que necesitamos si queremos volver a hacer de este planeta un lugar habitable. Con esta convicción es como me propuse recorrer, en estos breviarios, los cinco reinos (ético, político, espiritual, artístico y educativo) en los que se fraguan nuestros mundos y el lenguaje que los sostiene. ¿Será utópico pensar que, mediante una educación senti-mental podamos algún día dejar de ser esa tribu de ratones que, sin percatarse del incendio, siguen a ciegas la flauta que más alto suena?
En una visita al Museo Británico, Félix de Azúa advierte el sutil desplazamiento del interés de los visitantes desde las salas dedicadas al arte griego hacia las del antiguo Egipto. A partir de esta observación, se plantea una pregunta sobre los cambios históricos del gusto, que le servirá como punto de partida de una breve historia del estilo gótico. Este, al igual que el clasicismo, ha conocido épocas de auge y de declive, y su fortuna ha respondido a las oscilaciones de la sensibilidad cultural a lo largo del tiempo.