La historia de las sensibilidades ha sido durante décadas dominio exclusivo de unos pocos pioneros, ya que escribir el relato de la vida sensible y afectiva de los individuos y las sociedades de antaño es un empeño tan atractivo como complejo. No obstante, obviar este ámbito de la vida supone nada menos que mutilarla, pues, al reconsiderar la relación entre cuerpo y mente, esta historia a flor de piel nos brinda un nuevo modo de aproximarnos tanto a la experiencia individual como colectiva.
Justine o los infortunios de la virtud es una novela del marqués de Sade. La escribió durante una de las prolongadas estancias en prisión, en la Bastilla. Narra la historia de Justine, una joven que después del fallecimiento de sus padres y tras separarse de su hermana Juliette, recurre a todos los estamentos sociales para conseguir un trabajo digno y preservar su virtud. Sin embargo, esta decisión la lleva a sufrir una serie de vejaciones, abusos y desdichas a manos de libertinos y en todos los casos, en lugar de recibir ayuda, lo que encuentra son incitaciones al vicio. La novela presenta una reflexión sobre la moralidad y la naturaleza humana.
Hace tres siglos, Voltaire publicó su "Diccionario filosófico", donde abordaba temas tan singulares como el adulterio, las montañas o la desnudez. En 1957, otro pensador francés, Roland Barthes, reflexionó en "Mitologías" sobre pasiones masculinas como la lucha libre, el striptease o el Citroën DS. Desde los inicios de la filosofía, los grandes pensadores no han podido evitar aplicar sus brillantes mentes no solo al sentido de la vida, sino también al del café, los gases intestinales o la instalación eficiente de una caldera. Ahora, desde Wollstonecraft hasta Wittgenstein, de Lao Tse a Locke, de Aristóteles a Arendt, "Grandes mentes y pequeñas cosas" reúne sus observaciones más curiosas en una miscelánea tan entretenida como iluminadora, que consigue que las trivialidades del día a día parezcan, de repente, mucho más sofisticadas.
Veinte mil leguas de viaje submarino es una de las obras más conocidas del escritor francés Julio Verne. Publicada por primera vez en 1870, la historia se desarrolla en un viaje submarino comandado por el capitán Nemo alrededor del mundo, durante el cual los personajes se enfrentan a diversos peligros y descubren maravillas ocultas en las profundidades del océano. A lo largo de la travesía, Verne ofrece descripciones detalladas de la vida marina y de las maravillas submarinas, así como reflexiones sobre la naturaleza humana, la tecnología y la moralidad. Su título hace referencia a la distancia recorrida por el submarino.
La figura de Georg Wilhelm Friedrich Hegel (Stuttgart, 27 de agosto de 1770 - Berlín, 14 de noviembre de 1831) ha tenido una recepción tan contradictoria a lo largo de la historia como lo fue su propia filosofía. Aclamado y casi venerado durante buena parte del siglo XIX, convertido en una suerte de filósofo oficial del estado prusiano, con el cambio de centuria su prestigio sufrió una vertiginosa caída, hasta convertirse para la filosofía en algo así como una pieza de museo, rara y enigmática. ¿Cuál de esas dos lecturas es la acertada? ¿O quizás no lo es ninguna de ellas y, como nos habría sugerido el proprio Hegel, deberíamos alcanzar una síntesis que las supere? Este es, en parte, el propósito de este libro, una invitación a introducirse en el pensamiento de Hegel, o al menos a provocar una cierta curiosidad por el autor.
Una epopeya donde el honor se paga con sangre y la venganza no conoce el perdón.
El cantar de los nibelungos es el más sombrío y trágico de los poemas épicos de Occidente. Herencia germánica y escandinava de una épica oral de los tiempos de las migraciones bárbaras, constituye una pieza central de la literatura universal, análoga al Poema del Mio Cid o al Cantar de Roldán. Su argumento, cuyas peripecias arrastraban ya más de siete siglos de antigüedad, funciona como una imparable máquina infernal de crimen y venganza hasta la total extinción de una raza, al modo de un sangriento film de gánsteres cuya acción se dilatase a los largo de 25 años.
La gran cantidad de manuscritos que nos han llegado (más de treinta) demuestra que las gestas de Sigfrido, Crimilda, Brunilda y Atila fueron muy populares en su tiempo. Nos han seguido fascinando después, a juzgar por las numerosas recreaciones que se han hecho del texto en todos los ámbitos artísticos hasta nuestra época.