Una apasionante historia sobre los videojuegos, la amistad y la superación.
Un gélido día de diciembre de su primer año en Harvard, Sam Masur sale de un vagón de metro y ve, entre las hordas de gente que esperan en el andén, a Sadie Green. La llama a gritos. Por un momento, ella hace como que no lo ha oído, pero entonces se vuelve y empieza la partida: una colaboración legendaria que los lanzará al estrellato. Piden dinero prestado, favores y, antes incluso de graduarse, firman su primera superproducción: Ichigo, un juego en el que uno puede escapar de los confines del cuerpo y las traiciones del corazón, en el que la muerte no significa más que una oportunidad para recomenzar y volver a jugar.
¿Y si te dijeran que Agatha Christie también escribía sobre espectros, posesiones, premoniciones y casas encantadas?
Esta recopilación reúne algunos de los relatos más sorprendentes y desconocidos de la autora más leída del mundo. Aquí no encontrarás detectives con lupa, sino presencias que escapan a la lógica, emociones que hielan la sangre y finales imposibles de olvidar.
Un fantasma que se niega a abandonar el mundo terrenal, una monja poseída por poderes sobrenaturales, la última sesión espiritista de una médium experimentada, o incluso un hombre que intercambia su cuerpo con el de un gato, son algunos de los misterios recogidos en este espeluznante compendio. Agatha Christie despliega una vez más su talento en estas seis historias unidas por distintos fenómenos paranormales que inquietan, fascinan y erizan la piel del lector.
Existe algo que muchos lectores llaman ''resaca literaria" esa especie de vacio emocional, de intranquilidad que dejan ciertas novelas después de terminadas. Lukio San Domingo me dejó exactamente en ese estado. Luis R. Santos ha construido no solo una obra maestra, sino un espejo donde la sociedad dominicana puede mirarse, si se atreve. Porque esta es nuestra realidad, es la realidad de los niños que vemos todos los días en los semáforos, en las esquinas, en la Winston Churchill.
Sentir ansiedad forma parte de ser humano. A veces, incluso puede resultar útil. Pero ¿qué ocurre cuando esta toma el control de tu vida? ¿Alguna vez has considerado que podrías ser adicto a la ansiedad?
En este libro innovador, el autor bestseller y psicoterapeuta Owen O'Kane explora cómo, sin darnos cuenta, creamos hábitos en torno a la ansiedad, aferrándonos a comportamientos y patrones de pensamiento que, en última instancia, la perpetúan.
¿Cómo podemos atender esta adicción? Rompiendo el ciclo. ¿Cómo se rompe el ciclo?
Siguiendo estos pasos :
1. Reconoce: comprende tu ansiedad e identifica los desencadenantes antes de empezar a desentrañarla.
2. Afronta: descubre técnicas vitales para romper los hábitos y patrones subyacentes.
3. Avanza: aprende estrategias para afrontar los reveses o las recaídas en el camino.
La ansiedad no tiene por qué dominar tu vida. Al demostrar que la ansiedad no es algo que simplemente te sucede, sino que juegas un papel clave en su mantenimiento, puedes encontrar el camino hacia un futuro más tranquilo y feliz.
¿Das el mil por ciento a cambio de migajas? ¿Te pasas la vida justificando mentiras para evitar la
tormenta?
Corta la anestesia: te están cogiendo de soquete.
Te convertiste en el patrocinador oficial de tu propio desgaste, financiando con tu salud mental el ego de un parásito emocional.
Este no es un libro de autoayuda barata con frases rosas. Este es un manual de evacuación táctica, un bofetón directo al orgullo y la ruta de escape definitiva para quienes se cansaron de tragar veneno disfrazado de amor.
Aquí vas a descubrir cómo: e Desarmar el juego sucio de la culpa y el silencio castigador. e Estructurar un plan de salida (económico, legal y mental) sin levantar sospechas. e Bloquear con Contacto Cero absoluto el espionaje digital de tu ex. Transformar el asco emocional en tu mayor superpoder para recuperar tu dignidad.
Si buscas excusas para dar la oportunidad número cincuenta, deja este libro en el estante. Pero si tocaste fondo y tienes urgencia de paz, da la vuelta y pasa la página.
El soquete se queda afuera. El gigante despierta adentro.