A una isla desierta en la que no hay Dios ni naturaleza ni muerte -como expresó Virginia Woolf- llega un Robinson Crusoe que ha desoído los consejos de su padre y que, perseguido por su mala estrella y tras más de veinte años de rigurosa soledad, encuentra una huella humana en la arena. A partir de una realidad histórica (era costumbre en la época abandonar a un navegante en una isla desierta por razones disciplinarias), y de la experiencia real del náufrago Alexander Selkirk, nació Robinson Crusoe, lectura extremadamente popular en el siglo XIX, y que Georges Méliès llevó al cine en los inicios de este medio. Así, de la obra de Defoe, 'poeta de la paciente lucha del hombre con la materia, de la humildad, dificultad y grandeza del hacer', nació uno de los arquetipos de la historia de la literatura universal.
Bienvenido a la Trilla, la brutal prueba en la que los futuros jinetes del Colegio de Guerra Basgiath pelearán para vincularse con un dragón o morir en el intento. En medio del fuego dracónido, estos trece cadetes deberán luchar por sobrevivir a un sangriento campo de batalla donde despiadados rivales harán lo imposible para superarlos y los dragones decidirán el destino de cada uno de ellos. Cualquier elección puede convertirlos en jinetes… o destruirlos. Xaden Riorson, el líder poderoso. Rhiannon Matthias, la amiga astuta. Dain Aetos, el fiel seguidor. Liam Mairi, el protector. Ridoc Gamlyn, el bromista. Sawyer Henrick, el desvalido. Garrick Tavis, el aliado confiable. Imogen Cardulo, la guerrera imprudente. Bodhi Durran, el segundo al mando. Mira Sorrengail, la valiente jinete. Brennan Sorrengail, el brillante estratega. Aaric Graycastle, el noble inconforme. Sloane Mairi, la hermana perseverante. Trece historias protagonizadas por tus personajes favoritos y sus dragones. En la Trilla solo hay una regla: no mueras.
A Gema le encanta jugar a esconderse, pero con sus ruedas no sabe dónde y siempre la encuentran. ¿Tendrá una idea genial para esconderse en un sitio muy especial?
Un viejo marinero con la cicatriz de un sablazo en la cara se instala en una posada en la costa inglesa, no muy lejos de Bristol. Lleva un cofre que no abre nunca, se emborracha con ron y aterroriza a la clientela con sus historias y canciones. Además, le paga a Jim, el hijo de los posaderos, para que esté ojo avizor y le avise si se presenta «un marinero con una sola pierna». Lo cierto es que en el cofre secreto se esconde el mapa de una isla con un magnífico tesoro enterrado por un antiguo pirata, y Jim se encuentra, de la noche a la mañana, enrolado como grumete en una expedición (dirigida por un rico terrateniente) para ir a buscarlo. A partir de ese momento, tiene que adquirir «la costumbre de vivir aventuras trágicas» y familiarizarse con más cicatrices y mutilaciones, la muerte, la codicia y la traición. Pero todo tiene su doble cara: el miedo superado por la curiosidad puede dar pie a actos de coraje gratuitos, el aplomo puede convertirse en frialdad, la temeridad puede conducir a la jactancia. Jim, solo un muchacho, salva constantemente la vida a los adultos, pero no siempre alcanza a distinguir la diferencia entre ser valiente y estar envalentonado, entre la ensoñación y la pesadilla.