La convivencia con los vecinos no siempre es tarea fácil… Puedes elegir tu casa, pero no quién vive al lado… En Shelley House, las paredes tienen oídos y están unidas a un grupo variopinto de entrometidos desconocidos que se odian y no se hablan entre ellos. Un libro divertido y hermoso sobre el poder devastador que los secretos pueden tener en nuestras vidas y las múltiples maneras en que la comunidad puede ayudarnos a sanar. Descubre esta historia dulce y conmovedora que explora cómo un grupo de desconocidos puede finalmente convertirse en una comunidad, ¡y quizá resolver un crimen y evitar una demolición!
Leer el Tao es retornar a lo esencial: recordar que en lo pequeño está lo importante y que lo más sabio no siempre se dice en voz alta.
Cuanto más tratamos de controlar nuestra realidad, menos la comprendemos: cerca de esa idea se agazapa el núcleo de la filosofía taoísta, que no tiene como objetivo el poder, los bienes o la fama, sino la virtud de quien vive en armonía con su entorno.
El Tao nos permite ver que el equilibrio no surge al imponer, sino al integrar: una idea que parece ahora más importante que nunca. Frente a la polarización creciente, esta llamada a la serenidad, la observación y la integración de los contrarios se convierte en una forma de resistencia serena frente al caos.
Caleb no es un chico corriente. Ha tenido una vida complicada, quizá por las habilidades especiales que lo convierten, a sus ojos, en un monstruo. El destino lo ha llevado a trabajar para gente de moral dudosa, a hacer cosas que le han manchado las manos y el alma.
Entonces, una de sus misiones se complica y se le asigna vigilar a Victoria, una humana tan normal como cualquier otra, con un trabajo rutinario, un apartamento pequeño y un gato extraño.
Debería ser el trabajo más fácil del mundo, pero termina teniendo que elegir entre el mundo que conoce y la única persona que alguna vez le ha importado.
Y tú, ¿serías capaz de enamorarte de alguien que desconoce el significado del amor?
Jane Austen ocupó un lugar preminente en la literatura británica. La elegancia estilística de su prosa, su ironía y su perspicacia para el retrato social convierten sus obras en una referencia ineludible de la literatura del siglo XIX. Orgullo y prejuicio, su novela más conocida, narra cómo Elizabeth Bennet y Fitzwilliam Darcy se enfrentan a sus prejuicios movidos por el amor que, contra pronóstico, surge entre ellos
Victoria Georgiana Charlotte Eugenie de Glen Garry y Rannoch ―Georgie, para los amigos― es la trigésimo cuarta en la línea de sucesión al trono de Inglaterra. Pero también está en la ruina y tiene que pluriemplearse como limpiadora doméstica… y espía extraoficial para la reina María, su tía abuela. En esta ocasión, le encargan acompañar a Hannelore, una princesa bávara a la que la reina quiere casar con el príncipe de Gales (el futuro Eduardo VII). Pero Hannelore ―Hanni, para los amigos― es una joven malhablada de vida disoluta y lo que prometía ser una misión sin contratiempos se salda con cuatro víctimas mortales. Georgie se adentra en una trama de sociedades secretas y espionaje internacional cuyas repercusiones pueden ser incalculables. Un trepidante viaje al Londres de los años treinta para pasarlo soberanamente bien.
Amory Ames está harta de Milo, su marido, un aristócrata con fama de playboy que acaba de regresar de la Costa Azul. Por eso no duda en aceptar la propuesta de su exprometido, Gil Trent, de pasar una semana en el lujoso Hotel Brightwell para intentar evitar el matrimonio de su hermana Emmeline con Rupert Howe, un mujeriego de mala reputación. Sin embargo, hay algo más que su felicidad en juego cuando Rupert es asesinado y arrestan a Gil por el crimen. La situación se complica aún más con la inesperada llegada de Milo y, a medida que la línea entre amigo y enemigo se vuelve más difusa, Amory debe decidir dónde está su corazón y atrapar al asesino antes de convertirse ella también en víctima. Una elegante y deliciosa novela en la que el glamour y el misterio invaden la atmósfera de la alta sociedad británica de los años treinta.