Entre la tierra y el cielo, entre el arte y la oración, surge Santas: una obra ilustrada que relata las vidas extraordinarias de mujeres que desafiaron las convenciones de su época.
Desde María Magdalena (la primera testigo de la resurrección de Cristo) hasta Juana de Arco (la joven guerrera que cambió el destino de Francia), pasando por santa Teresa de Jesús (mística y escritora cuya obra transformó la espiritualidad y la literatura de su tiempo), el ejemplo de estas mujeres atraviesa los siglos y las fronteras, inspirando obras de arte, himnos, películas y leyendas que siguen vivas en la memoria colectiva.
Con sus inconfundibles ilustraciones, Carlota Santos nos guía en un recorrido espiritual y artístico a través relatos de valor, sacrificio y esperanza.
Una invitación a mirar con nuevos ojos el misterio, la devoción y la fuerza de lo divino.
En La Décima Revelación emprenderemos un viaje hacia nuevas dimensiones, recordaremos experiencias del pasado y de los siglos pretéritos, el instante anterior a la concepción y nuestro propio nacimiento, el tránsito de la muerte y revisaremos en imágenes la propia vida. Y de regreso a la Tierra, veremos el miedo al futuro, y lucharemos por superarlo a través de la intuición, la sincronización y la visualización.
Al alcanzar la Décima Revelación, nuestra memoria abarcará una compresión global de la historia humana y de la especial misión que todos compartimos para llevar a la humanidad hacia la meta deseada. Y nos preguntaremos con renovado interés acerca de los interrogantes eternos: ¿Por qué estamos aquí? ¿Cuál es nuestro cometido? ¿Hacia dónde vamos?
Con palabras que encuentran eco en nuestras más profundas intuiciones e iluminan tanto nuestro mundo interior como el exterior, este libro nos ofrece una visión única, reveladora, y sobre todo optimista de la espiritualidad humana.
Sería difícil encontrar un libro más influyente en la historia de la cultura que los Elementos de Euclides. A lo largo de dos mil trescientos años, su poder ha traspasado las matemáticas y la ciencia para ejercer un influjo notable en ámbitos como el arte, la literatura o la filosofía. Incontables lectores se han sentido atrapados por su sabiduría acerca del espacio y sus propiedades, en un inacabable mundo de belleza abstracta e ideas puras.
Pocos artefactos sobreviven al hundimiento de la cultura que los ha generado; pocos textos superan la desaparición de la lengua en que están escritos. Los Elementos ha sobrevivido a ambas cosas; de hecho, podemos decir que no solo ha sobrevivido, sino que ha prosperado mientras iba pasando por una serie de situaciones increíblemente diversas.
Los escultores de la fachada occidental de la catedral de Chartres representaron a Euclides, los sabios del Bagdad abasí tradujeron su libro; un filósofo ateniense escribió acerca de él, y un artista estadounidense convirtió sus diagramas en obras de arte. Además de estos ejemplos escogidos de entre muchos a lo largo de la historia de la humanidad, los Elementos tuvieron un papel relevante en la revolución científica, cuyo fundamento fue la decisión de leer el libro de la naturaleza como si estuviera escrito en el lenguaje de las matemáticas.
Cuando el abuelo de Hazel muere, Daisy acompaña a su mejor amiga y vicepresidenta del Club de Detectives de vuelta a su hermosa y exótica ciudad natal, Hong Kong. Allí les aguarda una sorpresa de lo más inesperada: ¡Hazel ha tenido un hermanito!
Antes de que pueda hacerse a la idea de haber perdido su lugar privilegiado en la familia, el bebé desaparece y todas las sospechas recaen sobre Hazel.
Para demostrar su inocencia, Daisy y Hazel deberán adentrarse en un laberinto de mentiras y peligrosas bandas criminales.