El pequeño robot está cansado. ¡No le funcionan las luces y ha perdido sus ruiditos! Le gustaría seguir teniendo unas luces tan chulas como las del coche de juguete, un sonido tan alucinante como el del teléfono, y cantar una bonita nana igual que hace su caja de música. Afortunadamente, el robot grande sabe lo que hay que hacer.
Una copa de vino al día, según muchos médicos, es bueno para la salud. Más de una, puede llevarnos a la ruina. Sea dudoso o no el consejo para la salud del cuerpo, defiende Scruton, es indudablemente bueno para la salud del alma. Y no hay mejor acompañamiento que el vino cuando se trata de filosofar. La filosofía, con una copa en la mano, no solo enseña a beber pensando, sino a pensar bebiendo. Con sentido del humor, el autor ofrece un antídoto ante tantos disparates que hoy se escriben sobre el vino, y defiende con contundencia una bebida que está en el fundamento mismo de nuestra civilización. In vino veritas.
El libro estará organizado en 13 apartados que hacen referencia a la buena o mala suerte («El gato negro», «La sal derramada», «No cruzar debajo de una escalera», «Levantarse con el pie izquierdo», «Tijeras abiertas» o «El color amarillo»).
En palabras del autor: «La vida está llena de momentos que no podemos controlar, cuando la suerte es nuestro acompañante de viaje. Nos enamoramos, no se elige. Tan solo puedes vivirlo. Es incontrolable».
Bésame, que diré que ha sido mala suerte».
Crees que conoces estas historias, ¿verdad?
Estás equivocado.
No las conoces en absoluto.
Doce cuentos, doce relatos peligrosos de misterio, magia y corazones rebeldes. Cada uno se retuerce como un huso para revelar verdades llenas de advertencias y triunfos, verdades que los corazones libres han dominado durante mucho tiempo, verdades que exploran la vida. y la muerte.
Un príncipe tiene un despertar sorprendente.
Una bella lucha como una bestia.
Un niño se niega a convertirse en presa.
Alguien pierde el camino hacia la felicidad. pero luego lo vuelve a encontrar.
Soman Chainani transforma historias antiguas en originales cuentos para una nueva era y crea un mundo como ningún otro. Estas historias te conocen. Te entienden. Te reflejan. Son cuentos para nuestra época.
Así que sigue leyendo, si te atreves.
Una historia –como una vida– cuando se evalúa, puede considerarse buena, regular o mala y además casi siempre refleja, en una que otra medida, un retrato y retablo de variadas estampas de la época en que se desarrolla. Todo ello puede servir también para describir el entorno de la localidad o las localidades geográficas, ámbitos y realidades transcurridas, que pueden haber cambiado con el transcurso del tiempo. Mi historia y mi vida no tienen categoría excepcional, mis dones y mis pecados son potables a los demás, pero, en fin, caramba, es mi historia y eso basta, y como tal, al igual que las de los lectores, pude servir de referente para vivir y contar otras historias en desarrollo, y por eso también vale la pena contarla. Naturalmente, para hacerlo y para que el relato sirva para algo, hay que narrar todo con sinceridad y honestidad y así lo hago, sin amarrar detalles en el palo mayor de los egos y domando los demonios de esa vanidad que tenemos todos en alguna medida, pero que debe ser también sensata y comedida.