«A vos que me leés, ¿no te habrá pasado eso que empieza en un sueño y vuelve en muchos sueños pero no es eso, no es solamente un sueño? Algo que está ahí pero dónde, cómo».
Cuando Cortázar parecía haber alcanzado la perfección en el género, Octaedro (1974) aportó novedades en su maestría incomparable a la hora de escribir cuentos.
Los ocho relatos que componen Octaedro —una figura tan geométrica como misteriosa, tan perfecta como reticente— entremezclan cierto contenido social y político que Cortázar había abordado en Libro de Manuel (1973) con sus temáticas más recurrentes: el amor, el sueño, la enfermedad, la muerte, el umbral entre lo cotidiano y lo fantástico. Pero, además, estos relatos funcionan como caras que, en su conjunto, van completando el sentido de la figura total: así, quien relata su propia muerte en «Liliana llorando» tendrá su contracara en «Las fases de Severo». Cada una de las tramas encuentra a lo largo de este libro continuaciones alternativas, extrañas formas de resonancia.
Compacto y, al mismo tiempo, ilimitado; preciso y también impredecible, si a un libro de cuentos le cabe el atributo de novela encubierta, no hay dudas de que es a Octaedro.
Zeke Collins es un jugador de fútbol americano arrogante, el mejor amigo de mi hermano… y tan exasperante como atractivo.
Como si las cosas no fueran ya bastante difíciles siendo la única chica en un equipo de fútbol americano universitario, el entrenador tuvo que asignarme a Zeke como compañero de piso. Lo odio, y con razón: cree que, como crecimos juntos, tiene que protegerme, pero lo único que hace es interponerse en mi camino, hacerme parecer débil y enfadarme aún más.
Le digo que puedo con todo y estoy empeñada en demostrárselo tanto a él como al resto del mundo. La presión no me afecta, pero ¿compartir paredes tan delgadas con Zeke Collins? Para eso sí que no estaba preparada.
Y cuanto más nos vemos obligados a estar juntos, más difícil es distinguir esa delgada línea entre odiarlo… y desearlo.
Ha sido un año tranquilo para el Club del Crimen de los Jueves. Joyce está volcada en los preparativos del banquete y el primer baile. Elizabeth se muestra más reservada de lo habitual. Ron lidia con problemas familiares, e Ibrahim sigue prestando terapia a su criminal favorito.
Pero cuando Elizabeth conoce a un invitado que teme por su vida, la emoción de la investigación vuelve a encenderse. Un villano quiere acceder a un código imposible de descifrar y no se detendrá ante nada. Sumidos en su caso más explosivo hasta la fecha, ¿logrará el grupo resolver el enigma —y un asesinato— a tiempo?
VINS E INDIA. INDIA Y VINS.
India tiene novio y acaba de iniciar una brillante carrera como DJ.
Vins tiene una vida llena de problemas: un padre poco fiable y un carácter complicado.
Aunque, entre ellos siempre ha habido algo, una atracción nunca confesada.
Durante la fiesta de Carlotta, en una fantástica villa renacentista, participan en el proyecto fotográfico “Love Shall Not”.
Lo que siempre habían ocultado se vuelve evidente para todos.
En la vida hay momentos en los que todo puede cambiar. India y Vins deberán decidir si ha llegado la hora de liberar las mariposas que llevan dentro desde siempre… o de decirse adiós para siempre.
¿Qué estás buscando? ¿Es realmente lo que quieres? ¿Y si dejas de perseguir ideales y empiezas a descubrir y crear por ti mismo las oportunidades que deseas? Vivimos en una búsqueda constante de algo mejor: experiencias, relaciones, trabajos, éxito o reconocimiento, siempre con la sensación de que nos falta algo. Un ciclo perpetuo que nos genera estrés, ansiedad e insatisfacción.
A través de historias reales de convivencia, este libro nos invita d mirar d los abejorros carpinteros con mayor conciencia, respeto y ternura. No es una obra científica, sino una reflexión sensible y cercana sobre nuestra relación con otras especies y el profundo valor que cada ser aporta al equilibrio de la naturaleza. Con delicadeza, la autora nos enseña a mirar lo pequeño con ojos grandes y a reconectar con lo cotidiano y lo esencial mientras aprendemos d convivir, respetar y amar más profundamente la naturaleza que nos rodea.