La Vorágine tiene un elevado componente de denuncia social, que nos alerta del olvido institucional que sufrían los habitantes de la selva colombiana, y que puede trasladarse a los tiempos actuales. En la selva, la vida no tiene importancia alguna. Para poder sobrevivir se recurre a la "ley del más fuerte", y no hay otra opción. Los personajes deben aceptar esta cruel realidad y convivir con ella. Deben hacerse fuertes y resistir con entereza lo que se les viene encima. El dolor, el sufrimiento, las enfermedades, las injusticias y las duras condiciones climáticas deben superarse para poder seguir adelante. Todo vale en "la ley de la selva". Esta impone sus normas y transforma a todo aquél que se adentra en ella. El hombre debe transformarse según sus deseos y vivir bajo sus designios; no tiene otra posibilidad. Al final, la selva terminará por devorarlos.
Cuando un friends to lovers se convierte en un amor prohibido, puede pasar de todo.
Claudia no quería enamorarse. Solo quería empezar de cero, dejar atrás su ciudad, perseguir sus sueños en Madrid y sobrevivir al caos. Lo que no esperaba era reencontrarse con él.
Álex siempre ha formado parte de su vida. Siempre lo ha sido casi todo. Pero esta vez ya no son niños. Esta vez no pueden esconder lo que sienten.
Entre mensajes a deshoras, listas de propósitos y silencios incómodos, Claudia tendrá que decidir si merece apostar por lo que siente, aunque todo parezca estar en su contra.
Una novela sobre los amores que duelen, los secretos que pesan y las personas que, pase lo que pase, siempre vuelven.
En un universo sostenido por Puentes de Éter, la ciencia y la fe chocan al descubrir que cada salto entre mundos no es simple tecnología, sino un lenguaje cósmico que escribe y borra realidades.
Llora Allen, una joven científica, es elegida por el vacío como puente viviente. A su lado, un androide que sueña, un soldado quebrado por el tiempo y una maga escéptica deberán aprender a cantar juntos la partitura que puede salvar -o romper- al universo. Pero todo verbo se cobra con recuerdos, vidas y destinos.
Entre ciencia ficción y fantasía épica, Los cronistas del vacío es una historia de sacrificio, memoria y esperanza, donde el futuro no se gobierna, sino que se escribe en conjunto.
Hay momentos en los que todo parece un sueño profundo, pero en el fondo, algo nuevo está a punto de despertar. Las verdaderas raíces son probadas en el silencio, y cuando emergen, florecen con un propósito renovado.
En las páginas de Floreciendo en la Tempestad descubrirás el poder transformador del amor y la bondad de Dios. Este libro es una invitación a crecer en medio de las adversidades, a confiar en los procesos y a renacer espiritualmente.
Mas que una simple lectura; es un recurso que te quiará en la búsqueda de esos talentos ocultos aue aún no han florecido en el iardín de tu corazón. Prepárate para un emocionante viaje de florecimiento espiritual!
La nueva, intensa y adictiva historia de amor de Los Windsor.
Amor prohibido, poder y drama en la élite estadounidense.
Cuando Valentina, la secretaria de Luca Windsor, presenta su dimisión de forma repentina, justo después de que su familia lo obligue a comprometerse con alguien que no ama, Luca encuentra la solución perfecta para ambos problemas: casarse en secreto con ella.
Lo que comienza como un acuerdo conveniente —sin sentimientos, sin complicaciones y con la promesa de mantenerlo todo en secreto dentro de la oficina— pronto se transforma en algo mucho más complejo.
Porque Valentina solo desea una cosa y es lo único que Luca no está dispuesto a concederle: dejarla ir.
«Nunca fuiste un peón. Siempre fuiste mi reina. Todos lo sabían, todos menos tú.»
En la fascinante secuela de Anatema, el fenómeno internacional de fantasía gótica, Maevyth y Zevander deberán enfrentarse a un antiguo y malévolo poder que amenaza con destruirlo todo.
Una magia antigua ha despertado, y ahora la tierra de los mortales es más oscura, más fría y está más hambrienta que nunca. Para Maevyth y Zevander, la única posibilidad de escapar es volver a atravesar el Bosque Voraz. Pero el destino ha tejido una intrincada tela de araña, cuyos hilos harán que cruzar la mística frontera hacia Etiria no sea tarea sencilla. Por desgracia para Zevander, el tiempo juega en su contra: cuanto más permanezca en Mortasia, privado del vivicanto que necesita para frenar el avance de la maldición que pesa sobre él, más sucumbirá al espectro de la locura. Y puede que esta vez ni siquiera Maevyth pueda salvarlo de las sombras.