Este libro, estimulante y provocador, presenta al famoso libertario Mikhail Bakunin bajo un prisma poco habitual. Gracias a su enfoque innovador, que compagina el riguroso análisis de las fuentes históricas con un amplio uso de referencias literarias, sitúa al ilustre rebelde como uno de los fundadores del populismo. Al afirmar la importancia del "pueblo" como actor político soberano, Bakunin desafió a las élites dominantes de la Europa ochocentista y se convirtió en uno de los revolucionarios más peligrosos de su época. En un mundo marcado por la opresión y la desigualdad, sus ideas tuvieron eco en quienes buscaban un cambio radical. El libro, que contextualiza el legado de Bakunin en el panorama político del siglo XIX, destaca su papel junto a otros defensores de la gente común como Marx, Mazzini, Proudhon y Pi i Margall. Además, demuestra en qué medida el concepto bakuniniano de "pueblo" como pieza central en la construcción de una sociedad libre y equitativa anticipó los planteamientos populistas de épocas posteriores, así como los debates actuales sobre el populismo y la democracia participativa .
El príncipe cautivo: El esclavo es el comienzo de una trilogía de fantasía romántica y oscura, donde nada ni nadie es lo que parece. Quien menos esperas puede ayudarte o traicionarte.
Damen es un guerrero y un héroe para los suyos, así como el heredero legítimo del trono de Akielos. Pero cuando su hermanastro se hace con el poder, lo capturan, le arrebatan su identidad y lo envían a servir al príncipe de una nación enemiga como esclavo de placer.
Su nuevo amo, el príncipe Laurent, es guapo, manipulador, mortífero y encarna lo peor de la corte de Vere. Pero en la letal telaraña política de la corte vereciana, nada es lo que parece y, cuando Damen se ve en medio de una pelea por el trono, tiene que unirse a Laurent para sobrevivir y salvar su país.
Para Damen solo hay una norma: no revelar jamás su verdadera identidad, porque el hombre a quien necesita es aquel que tiene más razones que cualquiera para odiarlo.
Antoine de Saint-Exupéry tuvo una vida fascinante y una muerte mítica. Piloto comercial, reportero de viajes y activista político, ideó El principito durante sus largos vuelos en solitario por el desierto del Sáhara. Si bien la novela de Saint-Exupéry es considerada una obra infantil, contiene reflexiones muy valiosas que permiten abordar temas como la soledad, la amistad, el amor, el egoísmo, el sacrifi io, el deber y, sobre todo, la importancia de lo que somos frente a lo que parecemos. El principito es uno de los libros más profundos y hermosos jamás escritos. Una obra maestra imperecedera que ha cautivado a millones de lectores de todo el mundo. Con nuevas ilustraciones de Albert Arrayás
El principito no es solo un clásico de la literatura para todas las edades. Es tambien ya un icono cultural y, para muchos, todo un tratado filosófico.
Una tarde, cuando Roberto Lanza se dispone a recoger a su hijo de cinco años a la salida de un colegio madrileño, la profesora le pide explicaciones sobre una sospecha de pedofilia que ha provocado algo que ha dicho el niño. Este es el desencadenante de una historia híbrida entre el thriller psicológico, la novela de corte social y una trama de estirpe kafkiana con un ritmo frenético y alta tensión narrativa. El entorno juzga sin pruebas y la culpa se cierne sobre la vida del protagonista, como en El proceso, convirtiéndola en un repentino infierno donde ni el amor ni las amistades son territorio seguro. En el patio del colegio cualquier comentario es fuente de paranoia en la psique compleja y atípica de Roberto Lanza. La encrucijada que se le ofrece lo lleva por caminos de alto riesgo y decisiones que casi nadie entendería.
Acompañado del joven Íñigo Balboa, a Alatriste le ordenan intervenir en una conjura crucial para la corona española: un golpe de mano en Venecia para asesinar al dogo durante la misa de Navidad del año 1627, e imponer por la fuerza un gobierno favorable a la corte del rey católico en ese estado de Italia. Para Alatriste y sus camaradas -el veterano Sebastián Copons y el peligroso moro Gurriato, entre otros-, la misión se presenta difícil, arriesgada y llena de sorpresas. Suicida, tal vez; pero no imposible.
Diego Alatriste bajó del carruaje y miró en torno, desconfiado. Tenía por sana costumbre, antes de entrar en un sitio incierto, establecer por dónde iba a irse, o intentarlo, si las cosas terminaban complicándose. El billete que le ordenada acompañar al hombre de negro estaba firmado por el sargento mayor del tercio de Nápoles, y no admitía discusión alguna; pero nada más se aclaraba en él.