Tras recitar sus poemas en una velada literaria en Dublín, Frances y Bobbi conocen a Melissa, una atractiva escritora que quiere publicar un reportaje sobre ellas. Estas dos universitarias que en el pasado fueron pareja se verán atraídas hacia ella y su marido Nick: un matrimonio acomodado que se acerca a la cuarentena y con el que terminarán formando un complejo ménage à quatre.
Ambientada en la bohemia artística irlandesa, esta historia de amores libres y relaciones ambiguas ofrece un retrato honesto de una generación que rechaza las etiquetas impuestas.
Entre presentaciones de libros, estrenos teatrales y vacaciones en la Bretaña francesa, las conversaciones de los personajes convierten el debut de Sally Rooney en una novela de ideas marcada por unos diálogos ocurrentes y un hábil sentido del humor. La autora indaga en las delicadas crueldades de la interacción humana en una obra inteligente sobre la amistad, el deseo y los celos.
Mientras sus personajes descubren el poder que tienen sobre los otros, Rooney articula una adictiva historia sobre el funcionamiento de la inocencia, el impacto de la infidelidad y el espejismo del libre albedrío.
Conversaciones entre amigos ha situado a Rooney como una de las voces más prometedoras de su generación. Una obra aguda y reveladora que es a la vez una novela de iniciación, una comedia sobre el amor y un alegato feminista.
La vida no ha sido generosa con Nestor. Repudiado al nacer por su madre, Brigitte, que no soportó que fuera anormalmente pequeño, vive en casa de su abuela, que le acogió y a quien adora. Ella es la que paga las facturas con su pensión de profesora de lengua, mientras su nieto, animado por un incurable optimismo, encuentra mil maneras de alegrar su vida cotidiana en el barrio de Barbès, donde se mezclan todos los pueblos, todos los destinos, todas las desesperanzas... Pero el día en que la anciana empieza a perder la cabeza y debe ser internada en una residencia, Brigitte decide vender el apartamento que es el único refugio de ese hijo a quien sigue sin querer conocer. Nestor se derrumba. Solamente le quedan la violencia de sus sueños y las palabras que le ha enseñado su abuela, esas palabras que va a arrojar con rabia sobre el papel para gritar sus ganas de vivir. En el barrio, sus amigos árabes le llaman Corazón de almendra. Será el título de su libro. Y quién sabe... Siempre existe la posibilidad del éxito.
California, 1849. La fiebre del oro enloquece a los hombres que, llegados desde todas las partes del mundo, alcanzan los ríos y montañas donde se esconde el metal más codiciado. Entre ellos está Lorién, un joven español a quien, tras una desesperada travesía, el azar le regala la aventura más apasionante que jamás pudo imaginar: un amor inmenso, una amistad inquebrantable y una hazaña poco convencional en una tierra inhóspita en plena efervescencia.
Luz Gabás ha escrito una novela magnífica; una historia coral sobre los desafíos de la vida cuando la lealtad y la amistad se enfrentan a la supervivencia, cuando el sentimiento de pertenencia a un territorio se revuelve contra el corazón.
Así era California a mediados del siglo XIX: el lugar en el que los sueños comenzaron.
Corre el año 1952, en pleno franquismo, y en un cuartel cercano a Madrid aparece el cadáver de un espía norteamericano acompañado por un caballo y un perro, también muertos. Ricardo Valor, comisario de la Brigada Criminal, se hará cargo del caso y descubrirá un complot relacionado con el tráfico de penicilina que involucrará a altos mandos militares y políticos.
Con el ambiente militar y policial como telón de fondo, Corazones de lobo refleja la pobreza de un país que todavía no se había recuperado de una guerra fratricida. A través de una prosa precisa y sobria que crea intriga y atrapa al lector hasta el final, Javier Reverte muestra el contraste entre la miseria de la población y la fortuna de los ganadores del conflicto bélico, que utilizaron el poder que cayó en sus manos para enriquecerse a costa del sufrimiento de otros.
Clemente Aragón no entiende por qué, siendo un hombre casado y con buena reputación en la sociedad salvadoreña, continúa enredándose con mujeres. Su aventura con Blanca, esposa de un general y buen amigo suyo, podría haberse filtrado. Anida ahora en Clemente una nueva sensación de paranoia, que se acrecienta con unas misteriosas llamadas y el extraño suicidio de uno de los luchadores de lucha libre que asistía al grupo de Alcohólicos Anónimos que coordina.
Es finales de febrero de 1972 y, después de que el gobierno militar de El Salvador cometiera un fraude electoral, el nombramiento de un nuevo presidente desata las protestas y una oleada de intrigas y conspiraciones. Clemente preferiría mantenerse al margen, pero los acontecimientos se precipitarán a lo largo de un fin de semana, mientras el destino de la familia Aragón se entrelaza con la deriva de una nación en medio de un conflicto inagotable.
La correspondencia cruzada entre la novelista Carmen Laforet y el crítico de la cultura Emilio Sanz de Soto confirma que Laforet, pese a su mutismo publicitario, no renunció hasta el final a su ejecutoria de escritora, y recupera parte del tejido de la memoria de Sanz de Soto, tan carente de registros en letra impresa. La libertad fue la meta vital de ambos y la dificultad de encontrarla en la España de su época, el argumento central de sus respectivas biografías. Odiaban ser dirigidos y dirigir, y les gustó relacionarse con gente libre. Eran dos seres dotados de narración. Creían en la aristocracia de los sensibles, de los considerados, de los valerosos. Todo lo humano les parecía comprensible, sin etiquetas, sin el poder reductor de esencialismos identitarios. Este epistolario es también la historia de «una amistad amorosa», un concepto y una experiencia de difícil absorción en la cultura española, pero que continuamente estuvo en boca y en vida de Emilio Sanz de Soto y Carmen Laforet. La lectura de estas cartas está presidida por una perentoria necesidad de diálogo que nos remite al hermoso ensayo de Virginia Woolf, The Humane Art, en el que concibe el género epistolar como el arte más humano, al hundir sus raíces en «el amor a los amigos». Estas cartas inéditas son las que cubren un mayor lapso de toda la correspondencia de Carmen Laforet (desde diciembre de 1958 a agosto de 1987) y contribuyen a un mejor conocimiento de la escritora de Nada y de las «memorias literarias vivas» de un testigo excepcional de la cultura española del medio siglo: Emilio Sanz de Soto.