Un coche se encuentra abandonado de noche en medio de la llanura pampeana con un bidón de gasolina al lado. De repente, el vehículo estalla en llamas y vemos que, en su interior, una mujer está sentada al volante, sin inmutarse. A su lado descansa un libro en cuya portada leemos: Las cosas que perdimos en el fuego. Con esta potente sucesión de imágenes empieza la maravillosa adaptación a cargo de Lucas Nine de la célebre recopilación de cuentos homónima de Mariana Enriquez, una de las voces más rompedoras y originales del panorama actual, que encuentra en esta escena el hilo visual que conecta los cuatro relatos seleccionados: El chico sucio, Pablito clavó un clavito, El patio del vecino y Bajo el agua negra.
En una fría noche de noviembre, Guido Brunetti recibe una llamada de su colega, el ispettore Vianello, alertándole de que se ha visto una mano en uno de los canales de Venecia. Pronto se encuentra el cuerpo y se asigna a Brunetti la investigación del asesinato de este inmigrante indocumentado. Dado que no existe un registro oficial de la presencia del hombre en Venecia, se ve obligado a utilizar fuentes de información mucho más suculentas en la ciudad: los chismes y los recuerdos de las personas que conocieron a la víctima. Curiosamente, había estado viviendo en una pequeña casa en los terrenos de un palazzo propiedad de un profesor universitario, en el que Brunetti descubre libros que revelan el interés de la víctima por el budismo, los revolucionarios Tigres Tamiles y la última cosecha de terroristas políticos italianos, activos en la década de los ochenta.
El amor es un tabú que no conoce reglas.
A Tiernan de Haas ya no le importa nada ni nadie. Hija única de un productor de cine y de su famosa esposa, ha crecido rodeada de riqueza y privilegios, pero sin amor ni un hogar de verdad.
Cuando sus padres fallecen de repente, sabe que debería estar devastada. Pero ¿ha cambiado algo realmente? Al fin y al cabo, siempre ha estado sola.
Jake Van der Berg, el hermanastro de su padre y su único pariente vivo, asume la tutela de Tiernan, a quien todavía le faltan dos meses para cumplir los dieciocho años. Tiernan es enviada a vivir con él y sus dos hijos, Noah y Kaleb, en las montañas de Colorado.
Lejos del resto del mundo, mientras los tres la toman bajo su protección y la enseñan a trabajar y sobrevivir en los bosques remotos, ella encuentra su lugar entre ellos… Las líneas se difuminan y las reglas se vuelven fáciles de romper cuando nadie más está mirando.
Uno de ellos la tiene.
El otro la desea.
Pero él... Él la hará suya para siempre.
Kaila vive con su madre en Aguas Claras, una de las localidades que rodean el lago Milagro. Desde la muerte de su padre, un biólogo empeñado en demostrar la existencia de la criatura que, según una creencia popular, habita en el lago, Kaila está atrapada en un duelo sin salida. No duerme, no come, se despierta empapada en el agua dulce del Milagro. Cuando varias mujeres desaparecen, Kaila se une a la búsqueda con el afán de demostrar que su padre tenía razón y que sea lo que sea lo que habita bajo esas aguas es el responsable de las desapariciones.
A través de la mirada de una chica que ha hecho del autoengaño su tabla de salvación y que vive atrapada en un paisaje de postal plagado de trampantojos, Criaturita se mueve sin miedo entre el thriller rural, la novela de aprendizaje y el género fantástico.
Todavía quedan innumerables historias de la Guadaña. Han pasado siglos desde que el Trueno acunó a la humanidad y el segador Goddard intentó corromperla. Durante muchos años, los humanos han vivido sin la amenaza de la muerte por causas naturales, con los segadores a cargo de controlar la población. Neal Shusterman, en compañía de otros autores, regresa al aterrador, inmenso y emocionante mundo de El arco de la Guadaña con historias de viejos amigos y enemigos, pero también de nuevos héroes, villanos... y algunos que están a medio camino.