Tercera y última entrega de la serie "Volver a ti". . De la autora de referencia New Adult, Alice Kellen, otra novela tan adictiva, sexi y dulce como las dos anteriores de esta trilogía. . Una serie que ya ha conquistado el corazón de miles de lectoras. Autumn ha crecido en hogares de acogida y su pasado es como un lienzo en blanco. Sabe que es importante defender sus ideas, vivir al día y no aferrarse a las cosas, pero siente debilidad por «la casa azul», esa preciosa propiedad en la que años atrás vivía una familia que ella anhelaba desde lejos y que, ahora, está a punto de convertirse en un montón de escombros por culpa de la inmobiliaria de Jason Brown, un hombre al que no le gusta ceder el control ni salirse del camino correcto, a pesar de que su mirada clara esté llena de contención. Y, aunque Autumn pretendía evitarlo, Jason termina siendo un cosquilleo en la tripa, un beso robado, una atracción imprevista que ninguno de los dos puede frenar durante la noche de tormenta que cambiará y unirá sus vidas para siempre. Porque, a veces, los polos opuestos rozan. Y prende la chispa del amor y la locura.
He llamado la atención de un monstruo.
Yo no lo he buscado.
Ni siquiera lo he visto venir.
Y, cuando por fin me doy cuenta, ya es demasiado tarde.
Killian Carson es un depredador envuelto en el más sofisticado encanto.
Una persona fría, manipuladora y cruel.
Lo peor de todo es que nadie ve su lado malvado.
Pero yo sí.
Y eso me costará todo lo que tengo.
Huyo, pero ¿sabéis qué pasa con los monstruos?
Que siempre te persiguen.
La desaparecida localidad de Atlas, a pocos kilómetros del puerto más importante del Pacífico, acogió hasta 1892 a una población flotante de casi tres mil inmigrantes de doce nacionalidades, sirviendo de residencia temporal y epicentro de trámites aduaneros. Como una pequeña república, poseía su propia divisa y banco universal, una capilla ecuménica, diversas oficinas consulares, su propia estación de tren y, en los días de auge de la fotografía post mortem, su propia médium: la joven Abigail Clayton, quien, a través de su cámara de fuelle y la técnica del ambrotipo, recibía mensajes de los cadáveres que retrataba. Aristócratas y diplomáticos de todo el mundo viajaron a conocerla, fue amada y temida, hasta que una acusación de demencia y un juicio por homicidio terminaron con su corta carrera.
Dicen que estuvo encerrada en un manicomio casi veinte años antes de que la tuberculosis la matara. Eso dicen. A veces, la verdadera historia solo la conoce la misma Muerte. O se revela en sus fotos.
Verano de 1890. Vincent van Gogh llega a Auvers-sur-Oise, un pintoresco pueblo francés que atrae a artistas de París por sus paisajes vibrantes y su luz especial. Ahí ha crecido Marguerite Gachet, una joven que, tras la muerte de su madre, ha asumido la responsabilidad de cuidar de su padre y su hermano. Es en su casa donde el pintor pasará su último verano, bajo la supervisión del doctor Gachet, médico homeópata, pintor aficionado y ferviente coleccionista. Durante estos últimos días de su vida, Van Gogh creará más de setenta obras, entre ellas dos retratos de Marguerite. Lo que él no sabe es que, mientras la inmortaliza en sus lienzos, también cautivará su corazón.