Decidí que Orion Lake debía morir cuando me salvó la vida por segunda vez.
Todo el mundo adora a Orion Lake. Todos los demás, quiero decir. Por mí puede meterse su rimbombante magia combativa por donde le quepa. No pienso unirme a su grupo de fervientes seguidores.
A diferencia del resto, yo no necesito la ayuda de nadie para sobrevivir a la Escolomancia. Olvídate de las hordas de monstruos y de los artefactos malditos: lo más probable es que no haya nada más peligroso en este colegio que yo. En cuanto te descuides, destruiré montañas, aniquilaré a millones de personas y me convertiré en la siniestra reina del mundo.
Al menos, eso es lo que todos esperan que haga. A la mayoría de los estudiantes les encantaría que Orion acabara conmigo igual que si fuera otra de las diabólicas criaturas que salen de los desagües. A veces pienso que quieren que me convierta en la bruja maléfica que creen que soy. El colegio, desde luego, lo está deseando.
Pero no voy a darle a la Escolomancia lo que quiere. Ni tampoco a Orion Lake. Tal vez nadie me considere la heroína perfecta, pero pienso salir de aquí con vida. Y sin provocar una masacre.
Aunque sí estoy planteándome seriamente cargarme a cierta persona.
¿Hasta dónde está dispuesto a llegar un novelista para hallar la inspiración que no tiene? ¿Saborear las mieles del triunfo merece sacrificar el alma? A través de un personaje tan seductor como absolutamente desalmado, John Boyne aborda estas preguntas en Una escalera hacia el cielo, una novela formidable que es también una magnífica inmersión en el círculo de los escritores, con sus dudas, sus sueños, sus alegrías y sus miserias.
Maurice Swift quiere ser escritor, pero es incapaz de crear historias. No tiene imaginación, aunque sí un rasgo que ha aprovechado desde su adolescencia, cuando descubrió que era irresistiblemente atractivo para hombres y mujeres. ¿Por qué no utilizar esa ventaja para conseguir su objetivo? Un encuentro casual con el conocido novelista Erich Ackermann en un hotel de Berlín a finales de los años ochenta, supone su primera gran oportunidad, y enseguida inicia una relación con aquel hombre mayor tan famoso como solitario, sonsacándole un terrible secreto muy bien guardado de su pasado durante la guerra: material perfecto para su primera novela. Alcanzado el éxito, Swift descubre que ya no podrá detenerse ante nada con tal de mantenerse en la cumbre: necesita más historias, y para ello deberá descubrir otras presas, destruir y devorar otras vidas.
Ambientada en el mundo editorial, esta novela ofrece una mirada atractiva y mordaz a lo que a menudo implica la llamada escalera hacia el cielo de la gloria literaria, con sus premios, promociones y envidias sin fin. Con un excelente juego de perspectivas, abundantes dosis de humor negro y el constante cuestionamiento moral del protagonista, John Boyne nos regala una experiencia de lectura absolutamente cautivadora.
Martha y Thomas forman una familia moderna. Ambos pertenecen a la vanguardia artística y cultural. Ella brilló en los escenarios internacionales como primera bailarina de las compañías más prestigiosas de ballet; él es un reconocido filósofo con una intensa vida académica. Su hija Felicitas dirige con éxito un canal digital y, como madre soltera por elección, ha criado a Penny, una adolescente que desafía todas las convenciones.
Sin embargo, a sus setenta años, Martha y Thomas observan con desconcierto cómo el mundo que creían conocer ha cambiado para siempre.
Martha y Thomas forman una familia moderna. Ambos pertenecen a la vanguardia artística y cultural. Ella brilló en los escenarios internacionales como primera bailarina de las compañías más prestigiosas de ballet; él es un reconocido filósofo con una intensa vida académica. Su hija Felicitas dirige con éxito un canal digital y, como madre soltera por elección, ha criado a Penny, una adolescente que desafía todas las convenciones.
Sin embargo, a sus setenta años, Martha y Thomas observan con desconcierto cómo el mundo que creían conocer ha cambiado para siempre.
Cuando era pequeña, Dani no podía evitar seguir a todas partes al adorable hijo de la mejor amiga de su madre. Divertido, un tanto rarito y con un corazón de oro, Alec siempre estaba dispuesto a pasar el rato con ella. Eran uña y carne hasta que Dani se mudó. Alec le prometió que no perderían el contacto pero. no fue así.
Años después, Dani ha vuelto a Minnesota para cursar su último año de instituto. A pesar de tener que lidiar con las devastadoras consecuencias del divorcio de sus padres, no le importaría retomar el contacto con el cálido y amable Alec (e incluso pedirle explicaciones sobre por qué dejó de escribirle hace años). Pero el Alec adolescente no se parece nada al niño que Dani recordaba. Ahora es una estrella del hockey, en un pueblo donde a los jugadores se les trata como si fuesen dioses. Y el lugar que antes ocupaba Dani ahora lo ocupan sus múltiples admiradoras, que se mueren por él. y Alec está ENCANTADO.
Dani está decidida a mantenerse alejada de Alec hasta que una serie de desafortunados acontecimientos los une de nuevo y los obliga a fingir que son pareja. Una vez juntos, estos antiguos mejores amigos tendrán que retomar su relación donde la dejaron, desentrañar algunos secretos familiares complejos y enfrentarse a lo que sienten el uno por el otro. así como al motivo real por el que Alec se ha mantenido alejado de Dani durante todos estos años.
Ha sido un año tranquilo para el Club del Crimen de los Jueves. Joyce está volcada en los preparativos del banquete y el primer baile. Elizabeth se muestra más reservada de lo habitual. Ron lidia con problemas familiares, e Ibrahim sigue prestando terapia a su criminal favorito.
Pero cuando Elizabeth conoce a un invitado que teme por su vida, la emoción de la investigación vuelve a encenderse. Un villano quiere acceder a un código imposible de descifrar y no se detendrá ante nada. Sumidos en su caso más explosivo hasta la fecha, ¿logrará el grupo resolver el enigma —y un asesinato— a tiempo?