Tiempo después de publicar la novela Un padre extranjero, Eduardo Berti recibe un correo inesperado: unas fotocopias del legajo que su padre, nacido en Rumania, presentó en el año 1950 para obtener la nacionalidad argentina. Ahí figuran todos o casi todos los datos que su padre ocultó o alteró tras su emigración a Argentina, incluidos algunos secretos que se llevó con él a la tumba: su verdadero apellido, su verdadera fecha de nacimiento, el nombre del barco que lo transportó de Europa a América justo antes de la Segunda Guerra Mundial y la fecha exacta en la que ese barco llegó al puerto de Buenos Aires, el mismo puerto donde el padre comenzó la reinvención de su identidad pública. El grueso legajo, enviado por un amigo y lector, trae además algo aún más sorprendente: la dirección de la casa natal del padre, en la ciudad rumana de Galați, a orillas del Danubio, junto a la frontera moldava, lo que convence a Berti de viajar por fin a ese lugar que siempre había sido para él un «país imaginado».
Una brillante y devastadora novela sobre las múltiples realidades que habitamos mientras las guerras se extienden a nuestro alrededor
August Brill tiene setenta y dos años y se está recuperando en la casa de su hija, en Vermont, tras sufrir un accidente de coche. No puede dormir y, acostado sobre la cama en la negrura de la noche, inventa historias para rehuir acontecimientos del pasado que preferiría olvidar, como la reciente muerte de su esposa y el horroroso asesinato del novio de su nieta, Titus. En una de esas historias, el jubilado crítico de libros imagina un mundo paralelo en el que Estados Unidos no está en guerra con Irak sino contra ellos mismos. En esta otra América, las torres gemelas no cayeron, los resultados de las elecciones del 2000 llevaron a la secesión y se produjo una sangrienta guerra civil. A medida que avanza la noche, la historia de Brill se vuelve cada vez más intensa, y aquello que no estaba intentando evitar recordar insiste en ser narrado.
Mientras las lluvias torrenciales azotan Three Pines y el nivel del río Bella Bella no para de crecer amenazando con destruirlo todo, Armand Gamache regresa a la Sûreté du Québec, bajo la dirección de su yerno y ex teniente Jean-Guy Beauvoir, tras una dura suspensión de nueve meses. Pero ahora debe encarar una doble crisis: una catástrofe natural que pone en jaque a toda la provincia y la inquietante desaparición de Vivienne Godin, una mujer embarazada de veinticinco años. El principal sospechoso es su marido, un hombre violento y alcohólico, que se muestra indiferente ante la ausencia de su esposa. Mientras la prensa ataca sin descanso a Gamache, cuestionando su liderazgo y complicando una investigación que avanza con lentitud bajo la presión de la tormenta y el caos, la búsqueda de Vivienne se vuelve para él un asunto personal: la joven tiene la misma edad que su propia hija, y un oscuro presentimiento le dice que no se trata sólo de una desaparición, sino de un asesinato. Así que Gamache hará todo lo que esté en su mano para descubrir al culpable, aunque eso signifique enfrentarse a sus propios fantasmas y a sus muchos enemigos, tanto dentro como fuera de la ley.
Mejor novela negra del año según The Sunday Times y nominada a los prestigiosos premios Agatha, Un hombre mejor es un misterio explosivo y sumamente adictivo, en el que destacan la culpa, el perdón y la redención como ejes morales de la trama, y un Armand Gamache que, con su lucidez e integridad habituales, sigue inspirando tanta confianza en sus allegados como preocupación entre los corruptos.
Él era la estrella caída. Ella, la luz que lo haría renacer.
Lily es una joven prodigio del patinaje artístico y sueña con ganar la medalla de oro en el Mundial. Lo que no esperaba era compartir la pista de hielo con el rebelde Orion Williams, su ídolo y una leyenda del patinaje apodado «el campeón maldito».
Obligados a entrenar juntos durante el invierno, la convivencia se convierte en un torbellino de miradas que arden, caídas que los acercan y verdades que ninguno de los dos se atreve a pronunciar en voz alta. Y mientras el hielo de la pista parece transformarse en fuego, Lily y Orion descubren que lo más difícil no es luchar por el podio… sino resistirse ante lo que sienten el uno por el otro. Porque en este baile entre la rivalidad y el deseo, la gloria puede ser efímera, pero el amor es la luz que nunca se apaga.
Él era la estrella caída. Ella, la luz que lo haría renacer.
Lily es una joven prodigio del patinaje artístico y sueña con ganar la medalla de oro en el Mundial. Lo que no esperaba era compartir la pista de hielo con el rebelde Orion Williams, su ídolo y una leyenda del patinaje apodado «el campeón maldito».
Obligados a entrenar juntos durante el invierno, la convivencia se convierte en un torbellino de miradas que arden, caídas que los acercan y verdades que ninguno de los dos se atreve a pronunciar en voz alta. Y mientras el hielo de la pista parece transformarse en fuego, Lily y Orion descubren que lo más difícil no es luchar por el podio… sino resistirse ante lo que sienten el uno por el otro. Porque en este baile entre la rivalidad y el deseo, la gloria puede ser efímera, pero el amor es la luz que nunca se apaga.
La determinación de una niña de doce años por llegar al fondo del crimen que se llevó a su hermano cuando ella era solo un bebé.
La novela que demostró que Donna Tartt tenía mucho más que decir.
Desde siempre, los Cleve han tenido la sana costumbre de rememorar juntos la historia familiar. Todos hablan de todo, pero nadie se atreve a recordar aquella tarde de verano en que el pequeño Robin apareció ahorcado en un árbol del patio trasero de la casa. La sorpresa y el dolor trastornaron a la señora Cleve, que desde entonces deambula como un fantasma por las habitaciones sucias mientras el padre cura sus males en brazos de otras mujeres y la abuela saca fuerzas de flaqueza para dominar tanta locura.
Harriet, la hermana menor de Robin, era un bebé cuando tuvo lugar la desgracia, y ahora es una niña de doce años con las rodillas llenas de rasguños y el ánimo peleón de quien acaba de estrenarse en la vida. Solo ella parece preocuparse por averiguar el nombre del asesino, pero ¿será capaz de resolver un caso que la policía ya tenía archivado?
Muy lejos de la sensiblería y muy cerca de la gran literatura, Donna Tartt nos devuelve al tiempo de nuestra infancia con Un juego de niños, una novela tan hermosa como esas largas tardes de verano en que da lástima crecer.