Maine, 1789. Cuando el río Kennebec se congela y un hombre aparece sepultado bajo el hielo, buscan a Martha Ballard para examinar el cadáver y determinar la causa de la muerte. Como partera y curandera, es testigo de lo que sucede a puerta cerrada en Hallowell. Su diario es un registro de cada nacimiento, defunción, delito y debacle que transcurre en el pueblo, así como de muchos de los secretos de sus vecinos. Hace unos meses, Martha registró los detalles de una presunta violación cometida por dos de los hombres más respetados del pueblo; ahora han hallado el cuerpo de uno de ellos en el río. Sin embargo, cuando un médico local pone la conclusión de Martha en tela de juicio y declara que la muerte ha sido solo un accidente, ella se ve obligada a investigar el asesinato por su cuenta.
A medida que el juicio se acerca y que los rumores y los prejuicios se intensifican, Martha persigue la verdad sin descanso. Pero su diario no tarda en salir a la luz, convirtiéndose en el epicentro del escándalo y arrastrando consigo a sus seres queridos, por lo que se verá obligada a decidir con quién yace su lealtad.
Valeria hizo grandes sacrificios como protagonista activa de los cambios políticos de su país, Nicaragua. Tras su muerte en Madrid, en plena soledad, le corresponde a su hija Penélope viajar a España y ocuparse de sus bienes materiales. Rodeada de las pertenencias de una madre que siempre sintió ausente, Penélope resolverá incógnitas inesperadas y conocerá la apasionante vida de una mujer marcada por triunfos y derrotas, la clandestinidad y las vicisitudes del amor.
Un silencio lleno de murmullos es una emocionante novela sobre la zozobra de los secretos familiares y sobre los costes personales del compromiso político para una madre y su hija.
Exiliada en Madrid desde 2022, Belli ha escrito esta novela desde su propia experiencia como madre y como militante que ha vivido el auge y la caída del sueño revolucionario. «Los hijos de quienes nos involucramos en la revolución sufrían una suerte de abandono. El de los padres se aceptaba. Otra cosa pasaba con las madres. Esa ausencia materna cargaba a ambas partes con un nivel de reproche y culpabilidad muy doloroso. He pensado
en mis hijas escribiendo esta novela», Gioconda Belli.
Victoria Georgiana Charlotte Eugenie de Glen Garry y Rannoch ―Georgie, para los amigos― es la trigésimo cuarta en la línea de sucesión al trono de Inglaterra. Pero también está en la ruina y tiene que pluriemplearse como limpiadora doméstica… y espía extraoficial para la reina María, su tía abuela. En esta ocasión, le encargan acompañar a Hannelore, una princesa bávara a la que la reina quiere casar con el príncipe de Gales (el futuro Eduardo VII). Pero Hannelore ―Hanni, para los amigos― es una joven malhablada de vida disoluta y lo que prometía ser una misión sin contratiempos se salda con cuatro víctimas mortales. Georgie se adentra en una trama de sociedades secretas y espionaje internacional cuyas repercusiones pueden ser incalculables. Un trepidante viaje al Londres de los años treinta para pasarlo soberanamente bien.
Clara no ha tenido una vida fácil, y cuando la muerte de su abuela la obliga a abandonar el piso que compartían, su estado de ánimo empeora. Sin embargo, mientras vacía la casa, encuentra una baldosa hidráulica que parece señalar la existencia de un tesoro. La joven es realista y poco dada a la ensoñación, pero, animada por sus amigos y dejándose llevar por una extraña intuición, se ve empujada a una aventura que la forzará a enfrentarse a sus miedos y también al pasado de su familia.
En la búsqueda de ese misterioso tesoro olvidado, Clara descubrirá historias que nadie le había contado y se sumergirá en la Barcelona de inicios del siglo XX, cuando el mosaísta Florencio trataba de construir su futuro en una ciudad marcada por el crecimiento más allá de las murallas, el arte modernista y las reivindicaciones de la clase obrera.
El pasado y el presente de un lugar repleto de misterios y de arte se dan la mano en esta novela de aventuras, emociones y sueños recuperados que nos muestra una Barcelona mágica e inolvidable.
La hermosa y joven Elinor Carlisle se encuentra en el banquillo de los acusados, está siendo juzgada por el posible asesinato de su prima Mary Gerrard. Las pruebas son abrumadoras: solo Elinor tenía el motivo, la oportunidad y los medios para administrar el fatal veneno.
Sin embargo, dentro de la hostil sala del tribunal, solo un hombre aún cree que Elinor es inocente hasta que se demuestre lo contrario: Hércules Poirot es lo único que se interpone entre Elinor y la horca.
Cuando tenía diecisiete años, Alice pasó un verano en una casa en el lago con su abuela Nan. Fue allí donde tomó la foto de tres adolescentes sonrientes en una lancha motora amarilla, la imagen que le cambió la vida.
Ahora, como fotógrafa, se siente más cómoda dejando que otros brillen. Sin embargo, últimamente le apetece un cambio, así que idea un plan para Nan y para ella: otro verano en ese lugar mágico, Barry’s Bay.
Sin embargo, tan pronto como se instalan, su paz se ve interrumpida por el rugido de una conocida lancha amarilla, y el hombre que la conduce.
Charlie Florek tenía diecinueve años cuando Alice lo fotografió. Ahora ha crecido y es un sinvergüenza encantador, y los días soleados y las cálidas noches en el lago con él son un bálsamo para su alma. Pero cuando Alice levanta la vista y ve su penetrante mirada verde clavada directamente en ella, empieza a preocuparse…
Porque a ella se le da bien ver a la gente, pero nunca ha conocido a alguien que le devuelva la mirada.