Ser el hijo del sanguinario rey de Picas nunca ha sido fácil, y eso el príncipe Edmund lo sabe muy bien. Tras ser exiliado de su propio reino, su amigo Ben, heredero al trono de Corazones, le ofrece refugio en su corte. Allí Edmund descubrirá un mundo de bailes, lujos y riquezas. Pero Thyra, una bruja de Tréboles, vendrá a alterar la paz que creía haber conseguido…
Edmund ha crecido odiando la magia, por lo que, cuando Thyra empieza a estar cada vez más presente en la vida de Ben, la relación entre los tres se tambaleará a la vez que el destino de Maravillas.
«¿Por qué ser feliz cuando puedes ser normal?», preguntó la señora Winterson a su hija Jeanette cuando ella, recién cumplidos los dieciséis años, le confesó haberse enamorado de otra chica. Curiosa pregunta, pero poco más podía esperarse de una mujer que había adoptado a una niña para hacer de ella una aliada en su misión religiosa, y en cambio se las tuvo que ver con un ser extraño que pedía a gritos su porción de felicidad.
Armada con dos juegos de dentadura postiza y una pistola escondida bajo los trapos de cocina, la señora Winterson hizo lo que pudo para disciplinar a Jeanette: en casa los libros estaban prohibidos, las amistades eran mal vistas, los besos y abrazos eran gestos extravagantes y cualquier falta se castigaba con noches enteras al raso, pero de nada sirvió. Esa chica pelirroja que parecía hija del mismísimo diablo se rebeló, para buscar el placer en la piel de otras mujeres y encontrar en la biblioteca del barrio novelas y poemas que la ayudaran a crecer.
Eso y mucho más es lo que ofrecen estas páginas excepcionales en las que Winterson se quita la máscara de la ficción para contar la historia real tras su legendaria novela Las naranjas no son la única fruta: un libro de memorias que ya se ha convertido en un clásico de la literatura contemporánea.
Dos amigos de la infancia. Dos corazones rotos. Un viaje por carretera improvisado para huir de todo.
Hace años que vivo condenada a no ser más que una amiga para él.
Para los fans de Jasper Gervais, él es solo el jugador de hockey rompecorazones que sale en televisión. Sin embargo, para mí sigue siendo ese chico perdido con los ojos tristes y un corazón de oro: el hombre al que he amado en secreto durante años.
Así que, cuando mi vida se desmorona el día de mi boda, tiene sentido que sea él quien venga al rescate. Y cuando su mundo también se derrumba al su alrededor, yo estoy a su lado para devolverle el favor.
Corre el año 12020 en Trántor, la próspera capital del Imperio Galáctico, una civilización de una complejidad tecnológica y cultural inimagibale. Sin embargo, Hari Seldon, la mente científica más brillante de su época, acaba de augurar un desastre colosal a través de la psicohistoria, una nueva ciencia capaz de predecir el futuro mediante fórmulas matemáticas. Cuando el emperador Cleón busque apropiársela, Seldon deberá huir para que sus ideas no caigan en las manos equivocadas.
Esta precuela a la famosa trilogía de la Fundación es un hito en la historia de la ciencia ficción y toda una revolución para los lectores, tanto los fans de los libros originales como los que están a punto de embarcarse en este viaje intergaláctico.
Un visión humana sobre el exilio y la dictadura en la que, curiosamente, no llegamos a perder la esperanza.
Primavera con una esquina rota es un testimonio directo y dolorido que trata de una sociedad escindida, fracturada por la represión y el autoritarismo, e intenta ser un puente entre dos regiones -el Uruguay bajo la dictadura y el Uruguay del exilio- que constituyen un solo y lacerado país.
Más allá de los acontecimientos políticos, la novela se centra en la profunda conmoción que estos provocan en las relaciones humanas de los individuos que los sufren.
Como en el resto de su obra, Mario Benedetti combina aquí ternura, denuncia, pasión, amor e Historia para transmitir al lector un mensaje de esperanza: la primavera, aunque mutilada, relevará por fin a un invierno que se anunciaba inacabable.
Yuko tiene una sensibilidad poco común: es capaz de ver cosas que otros no pueden ver, y también de adivinar los deseos y pensamientos de quienes la rodean. Cuando cumple catorce años, esa sensibilidad se agudiza y todo parece adquirir matices misteriosos. En una academia de pintura, Yuko está aprendiendo a asignar un color a cada estado de ánimo y emoción; Kyu, su profesor, mayor que ella, le enseña. Y, cierto día, sólo él verá, al igual que ella, cómo un extraño hombrecito verde emerge del tallo de una planta que hay en el aula. Así comienzan lo que serán unos meses cruciales para la joven adolescente, quien, suspendida entre lo real y lo imaginario, afronta el día a día y descubre poco a poco la agitación del corazón, la ternura de los sentimientos y las dificultades de convertirse en adulta.