Año 1664. Antonio Sebastián de Toledo, marqués de Mancera, es nombrado virrey de la Nueva España por Felipe IV para atender una importante misión secreta. El rey sospecha, advertido por las visiones de sor María Jesús de Ágreda, una monja con el poder de la bilocación, que en México se está fraguando una conspiración contra él.
El marqués recurre a su hombre de confianza, Taranis de Cárabes, que se desplaza hasta el lejano norte chichimeca para averiguar lo que ocurre. Allí conocerá a Azdsáán atsáhaa, una indígena dos espíritus que se convertirá en su compañera inseparable y en su prohibido objeto de deseo. En aquellas tierras de frontera destaparán una trama de tráfico de esclavos indígenas y de explotación de minas de plata a espaldas del reino. La conjura ha sido orquestada por La Rueda, un grupo que conspira para hacer caer al rey de España y que ha logrado infiltrar en la misma corte del virrey a adeptos que tratarán de desestabilizarlo de mil formas, atentando incluso contra la vida de su mujer y de su hija.
Los humanos casi se han extinguido. Big Hig no está infectado, así que sigue aquí. Intenta mantenerse con vida en un hangar junto a su perro. También con la ayuda de su pequeño avión Cessna y de Bangley, su vecino violento. Y con un libro de poemas, algo de petróleo y cada lata de Coca-Cola que puede conseguir. Su esposa también ha muerto (está tan solo que inventó una constelación para ella). Incluso cuando parece que ya no queda nada, él quiere continuar. Pero sobrevivir ya no es suficiente. Entonces se le presenta la oportunidad de cambiarlo todo, de lanzarse a la búsqueda de lo desconocido para encontrar algo que jamás hubiese imaginado.
La contravida habla de las personas que para hacer reales sus sueños de renovación y huida, concentran sus vidas, e incluso las arriesgan, en cambiar un destino que parece irreversible.
Donde quiera que se encuentren, los personajes de esta novela están permanentemente tentados por la posibilidad de una existencia alternativa que podría dar un giro a su futuro. Iluminando estas vidas en transición y guiándolas a través de paisajes familiares o ajenos está la mente del novelista Nathan Zuckerman, escéptica y envolvente. Ella calcula cuál es el precio que hay que pagar por querer moldear la historia, tanto en la consulta de un dentista de New Jersey como en un pueblo de Gloucestershire, en una iglesia del West End londinense o en un asentamiento judío de Cisjordania.
La corrupción de un ángel" (1974) es la última novela de la serie que vertebra como testigo y protagonista Shigekuni Honda. Situada en los años 70, la historia de ilusión y desencanto que desarrolla tiene como ejes la preocupación por la vejez y el fin de las ilusiones, la consideración del suicidio como medio para sortear el dolor de la existencia, la admiración por la virilidad y la belleza, y el horror por la vulgaridad del mundo moderno.
El antaño poderoso Imperio de Sekemleth se ve amenazado por la decadencia y la ruina; los nobles rivales luchan por la supremacía y están dispuestos a todo para conseguirla. El influyente aristócrata Orhan Emereth, que planea arrebatar el trono con ayuda de un ejército de mercenarios, ignora que entre sus filas se oculta un joven muy especial: Marith, que no solo huye de su propio pasado, sino también de su padre, un hombre tan poderoso como empeñado en verlo muerto.
La suma sacerdotisa Thalia, una de las figuras más respetadas del Estado, jamás ha abandonado su templo, pero cuando empieza la masacre del golpe de Estado, tiene que huir para escapar de una muerte segura. En su camino se cruza con Marith, quien le promete que la sacará con vida de la ciudad. Juntos se convertirán en piezas clave en el gran juego por el poder.
Eva Lopo se casa con Luis Álex, un estudiante de matemáticas en una misión militar en África. La boda es en el Stella Maris, un hotel donde se presentan dos sucesos inauditos que serán la raíz de una historia que retratará "la crisis del espacio doméstico colonial que, en últimas, acaba por ser la del Estado imperialista portugués". En esta novela hay una polifonía narrativa absoluta, en ella Eva rememora en primera y tercera persona un periodo que ella misma experimentó veinte años atrás, y confronta la idea de la construcción histórica con la memoria. Como muchas otras mujeres que acompañaron a soldados a la guerra colonial, Eva es protagonista indirecta de la transformación de Luis, pero también de la suya propia, que a lo largo de este libro dará voz a los múltiples roles de quienes miraron de cerca la guerra en Mozambique.