EL LADO OSCURO DEL MUNDILLO LITERARIO. Athena Liu es una escritora famosa y June Hayward es una escritora a la que no conocen ni en su casa. Cuando Athena muere de forma tan inesperada como extraña, June le roba su último manuscrito. Y no solo eso: lo publica como si fuera obra suya. Sin embargo, hay evidencias que amenazan con poner en peligro el éxito que June ha conseguido de manera tan (por decirlo finamente) cuestionable. Y es entonces cuando descubre hasta dónde está dispuesta a llegar para conservar la vida que ella cree que merece.
América es el resultado de un viaje, de una ensoñación y de un estado de agitación que nunca acaba. Un relato asombrado por una inmensa vastedad de una nación, los Estados Unidos, que tiene las proporciones de un planeta entero en el que todo cabe. América es la representación de un espacio mítico; contradictorio, hermoso y siempre excesivo. El viaje de Manuel Vilas por este espacio es una deriva sentimental y alucinada por ciudades a las que no va nadie o a las que va todo el mundo, moteles fantasma, autopistas infinitas, bosques, bares, tiendas, pueblos con una calle y una iglesia. Y es también un viaje de la memoria por el que desfilan cantantes de rock, escritores, artistas, iconos del Pop, viejas glorias olvidadas o los Simpson como metáfora de la nueva American Way of Life.
En esta edición ampliada que contiene las últimas estancias largas de Manuel Vilas en Estados Unidos el lector asiste a la violencia de una sociedad polarizada, a una América en crisis cultural y política, con un personaje como Donald Trump tensionando la democracia, y que Manuel Vilas sabe interpretar desde la literatura y desde la imaginación.
¿Es que no hay nada sagrado? Días antes de salir de prisión, la mujer de Sombra, Laura, muere en un misterioso accidente de coche. Aturdido por el dolor, emprende el regreso a casa. En el avión, se encontrará con el enigmático señor Miércoles, que dice ser un refugiado de una guerra antigua, un dios y también el rey de América.
Juntos se embarcan en un viaje extraño a través de los Estados Unidos, mientras una tormenta de dimensiones épicas amenaza con desencadenarse.
Poco a poco descubriremos que Miércoles es una encarnación de Odín y que está reclutando viejos dioses, cuyos poderes han disminuido por el tiempo y la falta de creyentes, para participar en una guerra contra los nuevos dioses: aquellos que conforman la tecnología moderna.
Lagos, mediados de los noventa. En el marco de una dictadura militar y en una Nigeria que ofrece poco o ningún futuro, Ifemelu y Obinze, dos adolescentes atípicos, se enamoran apasionadamente. Como gran parte de su generación, saben que antes o después tendrán que dejar el país. Obinze siempre ha soñado con vivir en Estados Unidos, pero es Ifemelu quien consigue el visado para vivir con su tía en Brooklyn y estudiar en la universidad. Mientras Obinze lucha contra la burocracia para reunirse con Ifemelu, ella se encuentra en una América donde nada es como se imaginaba, comenzando por la importancia del color de su piel. Todas sus experiencias, desgracias y aventuras conducen a una única pregunta: ¿acabará convirtiéndose en una «americanah»?
Americanah, que recoge el término burlón con que los nigerianos se refieren a los que vuelven de Estados Unidos dándose aires, es una historia de amor a lo largo de tres décadas y tres continentes, la historia de cómo se crea una identidad al margen de los dictados de la sociedad y sus prejuicios.
Américo Vespucio, que legó su nombre al Nuevo Mundo, no participó sin embargo
en su descubrimiento, ni tampoco pretendió jamás bautizarlo. Entonces, ¿por qué
lleva su nombre el continente? En este ensayo, escrito en 1941 y publicado póstumamente, Zweig reconstruye el conjunto de circunstancias, casualidades y malentendidos que explican el extraño error que inmortalizó a Vespucio. Paradójicamente, Colón descubrió América, pero no la reconoció, mientras que Vespucio, que no la descubrió, fue el primero en reconocerla como un nuevo continente. Y es que lo decisivo de un hecho es el conocimiento que tenemos del mismo, y por eso, como señala Zweig, quien «lo narra o lo explica puede resultar más importante para la posteridad que quien lo llevó a cabo».
«Mi vida sexual comenzó temprano, más o menos a los cinco años, en el kindergarten de las monjas ursulinas, en Santiago de Chile.» Con estas palabras, Isabel Allende inicia este compendio sobre amor y eros compuesto por fragmentos escogidos de sus obras, que esbozan a través de sus personajes la propia trayectoria vital de la autora.
Si hay alguien capaz de describir con maestría, personalidad y humor la naturaleza caprichosa del amor, es Isabel Allende. Esta recopilación de escenas de amor, seleccionadas de entre sus libros, son una invitación a sumergirse en la lectura, soñar y sonreír.