La vida en Valle del Hoyo era maravillosa hasta hace dos semanas, cuando llegó el Innombrable y trajo el caos consigo.
Ahora el golf es una tortura, mi mejor amiga se ha pillado por uno de mis patrocinadores y nos toca ser anfitriones de las Jornadas Nacionales de Golf Femenino en menos de dos meses.
Tengo que ganar, que para eso soy la campeona de España.
Claro que, cuando odias a tu caddie, es complicado jugar bien.
Una novela disparatada e inquietante sobre la familia, México y el empeño de escabullirse de la realidad.
El protagonista de esta novela regresa a su pueblo en México después de largos años viviendo en el extranjero, donde ha formado una familia y lleva una vida apacible. Vuelve a la casa de sus padres para ayudar a sus hermanos a cuidar de ellos, ya mayores y con achaques. Se supone que será un paréntesis breve y luego retomará la rutina. Sin embargo, una noche queda con un amigo de la infancia y la realidad se transforma en una sucesión de sobresaltos, en la cuenta que el hijo pródigo tendrá que pagar por haberse marchado y no entender cómo ha cambiado México durante su ausencia.
Abril de 2025. La Iglesia católica está al borde de la ruptura. Se disputan el poder dos teologías, quizá dos dioses. Uno vive en la tradición y en los templos, otro se manifiesta en los pobres y los que sufren. Tras la muerte del papa Francisco, el choque entre ambas visiones desata una guerra política en el Vaticano.
Uno de los cardenales del cónclave, Robert Prevost, se ha especializado en luchar contra la oscuridad de la Iglesia. No solo ha lidiado con casos de abuso sexual del clero, sino también con delitos financieros, incluso con
sicarios al servicio de sacerdotes. Hasta 2023, solo era un misionero en una provincia pobre de Sudamérica, pero está a punto de convertirse en el papa León XIV.
Santiago Roncagliolo devela en este libro la historia secreta tras la elección de un papa muy diferente a los anteriores. Mientras lo hace, reencuentra su propia historia como miembro de una familia destruida. Y nos ayuda a comprender cómo la fe sirve para enfrentar el sufrimiento, sanar el dolor y luchar contra el Mal.
Novela inaugural de uno de los mayores escritores de principios del siglo XX, y llave de acceso imprescindible a su obra, se perciben ya en El pavo real blanco no pocas constantes de la literatura de D. H. Lawrence: las relaciones asimétricas y fluctuantes entre hombres y mujeres; el anhelo intelectual por la vida instintiva; una mística de la naturaleza, las flores y los animales; la desigualdad social y la fealdad del mundo industrial con sus cambios. Comenzada cuando tenía veinte años y publicada en 1911, fue un texto escrito y reescrito que en un sentido vital absorbió la juventud de Lawrence.
Partiendo de las premisas del idilio rural de la novela decimonónica, su escritura ofrece algunos de los pasajes más bellos de toda su obra y alcanza momentos de profunda emoción en las interacciones de sus personajes exquisitamente delineados.
La novela narra la historia de David Kepesh, quien se convierte en un pecho de 155 libras. Durante la novela, Kepesh enfrenta una lucha interna: parte de él desea sucumbir a sus deseos carnales, mientras que otra parte desea ser un ser racional. Kepesh, un profesor de literatura, compara su desdicha con la de Gregor Samsa en La metamorfosis de Kafka y la de Kovaliov en La nariz de Gógol. Asimismo, describe sus sensaciones sexuales mientras los enfermeros lo cuidan y cómo su novia practica sexo oral en su pezón.
«Amantes son los cuerpos que sonríen antes de comer, que miran a los ojos antes de besar. Su pulsión está orientada al encuentro intersubjetivo, y por ello existe en la dimensión de lo ético. Lo cuerpos amantes desean derrocar el sistema heterosexual racializante y patriarcal porque desean borrar en la mirada de la otra el fantasma de una violencia vivida antes del encuentro entre los cuerpos amantes. Los cuerpos amantes, sujetos de este libro, anhelan la alegría de aquellas a quienes aman y se frustran con la herencia de un mundo simbólico que agrede y limita su capacidad de atención. Porque sonríen antes de comer y miran a los ojos antes de besar, no desean la mascarada de la otra, no encuentran descanso en la alegría ensayada y complaciente del género, ansían el encuentro a través de una esperanza de comunicación más veraz. Porque su pulsión existe en la dimensión ética, porque se practica en lo intersubjetivo, los cuerpos amantes, sobre todo, desearán haber amado bien».