Estas son las primeras palabras que repite el protagonista de esta original novela. En un principio, parece que no es más que un niño de doce años que escribe un diario porque tiene miedo a su madre, a los espejos, a las hormigas... pero su temor más grande es que muera Violette, la mujer que lo ha cuidado desde que murió su padre. Desgraciadamente, a Violette no le queda mucho tiempo y él se quedará solo con una madre que nunca lo ha querido. Hasta aquí no parece que el suyo sea diferente a cualquier otro diario. Sin embargo, sus intenciones van mucho más allá de la mera recopilación de estados psíquicos: quiere escribir acerca de su cuerpo y de todos aquellos descubrimientos que experimenta a través de este.
Una mujer se despierta por las noches con mucho frío en los pies para, un rato más tarde, sentir un calor impúdico. Migrañas, cambios de humor, cólera, una lista de síntomas desordenados que no parecen responder a nada específico; el cuerpo se le vuelve desconocido. Los encuentros con los hombres y con otras mujeres parecen ahora signados por un desafío vital e inesperado, mudar la vieja piel.
Diario de una mudanza, el nuevo libro de Inés Garland, narra esa etapa de cambios en la vida de las mujeres atravesadas por mandatos atávicos. Aparece una nueva manera de leer y se revela una trama de escrituras propias y ajenas que da cuenta de los prejuicios, pudores, silencios, cegueras históricas y batallas en busca del sentido necesario para atravesar ese desafío. Este es el diario de una mudanza que arrasa con la vieja identidad y propone una vida inesperada.
El texto que JRJ tituló Diario íntimo, a imitación de Amiel, es el único diario «al uso» que escribió, aunque más tarde el epígrafe «diario» aparezca con frecuencia en su obra para referir textos líricos en prosa y verso publicados según su cronología de redacción. En sus páginas se recogen las vivencias y reflexiones del poeta en Madrid entre el 28 de octubre y el 27 de noviembre de 1903. Es este uno de los más importantes años de su juventud: funda la revista Helios, publica Arias tristes y se convierte en el más reconocido de los modernistas españoles. Tras abandonar el Sanatorio del Rosario, donde convalecía de una pertinaz neurastenia, convivirá con el psiquiatra Luis Simarro y su discípulo Nicolás Achúcarro en la casa particular del primero. Mientras escribe este diario se mueve en los ambientes de la Institución Libre de Enseñanza, prepara los números 8 y 9 de Helios y visita a artistas, escritores e intelectuales de la época. Mantiene correspondencia regular con Rubén Darío; retrata la atmósfera que se respiraba en casa de los Martínez Sierra, por entonces sus más cercanos amigos; alude con frecuencia a sus amoríos de juventud, entre ellos los tan polémicos mantenidos con algunas de las monjas del Sanatorio del Rosario, y anota personalísimas reflexiones sobre su estado anímico o la llamada «vida literaria» de la capital. Al cuidado de Soledad González Ródenas, la presente edición incorpora notas e ilustraciones, ofrece en apéndice una selección de textos relacionados con el Diario y reproduce los facsímiles de las 61 páginas manuscritas del original.
Los diarios de Rosa Chacel constituyen un hito en la literatura española del siglo XX. Una obra sin parangón por su retrato ambicioso de una vida, con todo lo que conlleva: la reflexión sobre la obra propia, sobre la labor y el papel de quien escribe, desde la creación a la repercusión, pero tambien la experiencia del exilio -los exilios: el país, el idioma, el sistema literario- y del regreso, el vínculo íntimo con quienes le rodearon. Textos de claroscuros y crudeza, en los que nada se esconde, pero que abarcan mucho más que la confesión: el testimonio poderoso y agridulce de una escritora que se demostró tambien como una de las grandes prosistas de su epoca.á Con esta nueva edición, ofrecemos una nueva vida comercial para los tres volúmenes de sus diarios, Alcancía: Ida, Vuelta y Estación Termini, veinte años despues de su inclusión en la obra completa de la Fundación Jorge Guillen. Esta edición -con prólogo y notas de la escritora Elena Medel- busca la reivindicación de estas páginas como una obra literaria total, a la altura por ejemplo
Los diarios de Stefan Zweig comprenden cerca de treinta años de la vida del escritor, y por su espontaneidad son un documento irremplazable, además de un gran contrapunto a su autobiografía El mundo de ayer. Las páginas de este volumen, a menudo dictadas por la urgencia del momento pero tan lúcidas como sus textos más elaborados, nos descubren el día a día del escritor en Viena, París, Zúrich o Berna—donde cultivó la amistad de otros intelectuales, como Émile Verhaeren, Romain Rolland y Rainer Maria Rilke—, o la fascinación que le produjeron dos ciudades americanas como Nueva York y Río de Janeiro. Pero tambien nos revelan el íntimo horror que supuso para Zweig la Gran Guerra y, dos decadas despues, la deriva totalitaria y antisemita del continente y el ascenso del nazismo, que lo empujaron a buscar desesperadamente un refugio lejos del descorazonador hundimiento de Europa. Estos diarios nos brindan una vez más la voz del gran cronista del mundo de ayer, que en muchos momentos parece seguir revelándonos el de hoy y tal vez incluso el del mañana.
Esta edición de los Diarios completos de Sylvia Plath incrementa en dos tercios el material de los anteriormente publicados en Estados Unidos en 1982 y en España en 1996. Entre los nuevos pasajes, se cuentan dos cuadernos que su viudo y albacea, Ted Hughes, había prohibido hacer públicos hasta 2013. Editados por Karen V. Kukil a partir de los 23 manuscritos custodiados por el Smith College, cubren desde sus años de estudiante universitaria hasta 1962, un año antes de su muerte, incluyen algunos dibujos y poesías, y son en conjunto el documento definitivo sobre la vida y obra de una de las poetas icónicas del siglo XX.