Cuerpos que conciben. Cuerpos que crecen. Cuerpos que envejecen. Cuerpos que se rompen y sanan. Cuerpos que no olvidamos. Los cuerpos que deben ser cuidados y que cuidan. Nuestros cuerpos y sus cuerpos. Conmovedora por su honestidad, bella por su proximidad, única por su humor, la escritura de Ana María Shua es también cuerpo recordado y recreado. El asombro y la agitación en el descubrimiento; la dignidad y el esfuerzo en la superación; el dolor y el amor en el duelo conviven con una mirada lúcida y una literatura cómplice, donde el síntoma, la herida o la cicatriz son un canto a la vida.
La emocionante búsqueda de un valioso diamante a través de la historia.
Harry Hopeman, miembro de una dinastía de diamantistas, recibe un día una propuesta: recuperar un diamante legendario que ha despertado interés de gente muy dispar. El encargo, que llevará a Harry a abandonar Nueva York para instalarse en Tierra Santa, se convertirá en un viaje casi iniciático en el que el tratante se reencontrará con sus raíces.
La historia del diamante, desde los tiempos bíblicos hasta la actualidad, sirve no solo de hilo conductor para narrar las vicisitudes de la familia Hopeman, cuyos orígenes se remontan a los tiempos de la Inquisición, sino también para ofrecer una rica panorámica del judaísmo y su intensa relación con las culturas musulmana y cristiana a lo largo de los siglos.
Año 1014. Tras derrotar a los búlgaros en la batalla de Klyuch, el emperador bizantino Basilio II ordena arrancar los ojos de los quince mil soldados del ejército enemigo, dejando tuerto a uno de cada cien hombres para que guíen a los ciegos de regreso a casa. Durante semanas, una columna de desarrapados recorre a tientas el largo camino hasta la capital búlgara, donde los recibe el zar Samuel, que ante el terrible espectáculo de sus hombres humillados, cae fulminado por la pena. Lo sucede en el trono su hijo Gavril, heredero de un imperio amenazado que deberá defender haciendo uso de la astucia para elevar la moral del pueblo después de la última derrota. Murallas afuera, los enemigos acechan, mientras en las calles de la ciudad los soldados intentan retomar sus vidas. Hay quien se esconde y guarda silencio, está el que descubre que sus manos pueden sustituir a la vista, algunos temen parecer monstruos y no falta aquel que hace un buen negocio vendiendo preciosas cuentas de cerámica que simulan ser ojos. Y entre todos ellos hay un escriba invidente que, incapacitado para copiar lo que ya fue escrito, vuelca en el pergamino una historia que crece en él: la de los quince mil ciegos y su inesperada revancha.
Historia, inventiva y poesía confluyen en este magnífico retablo inspirado en las crónicas medievales y en uno de los episodios más crueles de las guerras bizantinas. El ejército ciego nos habla, con deliciosa ironía e ingenio, sobre las narrativas del pasado y sobre cómo el testimonio de los vencidos desaparece fácilmente en el olvido.
«Este libro —nos dice Ernesto Sabato en su prólogo— está constituido por variaciones de un solo tema, tema que me ha obsesionado desde que escribo: ¿por qué, cómo y para qué se escriben ficciones?» No se responde a ello con una teoría formulada externamente como cuerpo de doctrina orgánico —aunque ciertamente sí lo sea, y con ejemplar rigor y lucidez, en lo profundo—, sino en una forma particularmente viva, al ritmo de los estímulos externos o interiores, en apuntes que —como señala Sabato— «tienen algo de "diario de un escritor" y se parecen más que nada a ese tipo de consideraciones que los escritores han hecho siempre en sus confidencias y en sus cartas».
Desde el breve trazo casi aforístico hasta el comentario más detenido —analítico o polémico— que de la actualidad remite a problemas imperecederos, El escritor y sus fantasmas —aparecido por primera vez en 1967, y que aquí se nos da en su edición definitiva— contiene un examen de las preocupaciones más características de Sabato ante la literatura de su tiempo y ante su propio oficio de escritor.
En el año 1771, la corona española extiende sus inmensos dominios a ambos lados del océano gobernando el mayor imperio de la época. Son tiempos de esplendor, pero también de sombras.
Con solo dieciocho años, Jaime abandona Menorca, ocupada por los británicos, para estudiar Navegación en Barcelona. Quiere combatirles en el Caribe, junto con las fuerzas de Carlos III, y vengar así el daño que los ingleses hicieron a su familia. Mientras, en Madrid, Almudena se encuentra en una situación desesperada a raíz de la represión que siguió al motín de Esquilache.
Almería, 1952. Un hombre huye despavorido de unos jóvenes que lo acosan con perros adiestrados para matar. Su cadáver es abandonado, brutalmente mutilado, en una playa de la idílica Mojácar.
Para resolver el crimen, la Guardia Civil envía al joven cabo Javier Bermejo a una misión que parece superarlo. ¿Quién es ese hombre? Cada dato lleva a una conclusión diferente: un espía alemán de la Gran Guerra, un noble seductor que ha hecho de la codicia su forma de vida, un jerarca nazi durante la Segunda Guerra Mundial, un judío que se unió a sus enemigos para huir de la barbarie…
El espía es un recorrido apasionante por la primera mitad del siglo xx, un thriller histórico que retrata personajes tan monstruosos como reales, los más crueles de nuestro pasado.