Aunque fraguadas sobre todo entre 1858 y 1861, las Rimas están integradas por piezas compuestas a lo largo de casi quince años, hasta el momento de la muerte de Bécquer, sin alcanzar una ordenación definitiva. Los temas dominantes son los propios de la poesía amorosa de todos los tiempos, como la melancolía y la incomunicación, modulados por toda la tradición aprendida (desde el clasicismo grecolatino hasta los romanticismos de escuela, pasando por la literatura del Siglo de Oro) y prestando atención a procedimientos propios de la literatura de consumo, como el sentimentalismo del folletín, la dramatización de la vida privada, la métrica de la zarzuela o el tono de la poesía alemana y de la balada de mediados de siglo.
El Romancero constituye la manifestación más importante y longeva de la poesía popular en lengua castellana. Nacidos en la Edad Media para ser cantados y compartidos por la colectividad, que los conservaba en la memoria y los transmitía de viva voz, generación tras generación, los romances han pervivido casi hasta nuestros días, sometidos a lo largo de los siglos a una constante y fértil reelaboración. Su característica estructura métrica y su énfasis enunciativo aglutinan piezas de una diversidad poco menos que inagotable: episodios heroicos y caballerescos, lances y trances de amor, historias de inspiración bíblica y clásica, asuntos dominados por la maravilla o el misterio, noticias verídicas de un tiempo ya lejano.
Marcel Proust escribe con una diferencia de cinco años, de tres si nos atenemos a la fecha del último "salón" publicado (1905) y el primer "pastiche" (1908), estos dos conjuntos de textos presididos por una idea absolutamente distinta. Si los Salones pertenecen al mundo en que se ha movido la primera juventud del autor y en el que ha nacido su primer libro, Los placeres y los días (1896), en El caso Lemoine se trata de una gimnasia del oficio de la escritura, de un ejercicio de análisis de estilos ajenos a traves de un caso de crónica de sucesos: la estafa de un tal Lemoine a la más alta compañía de diamantes del mundo. En los Salones encontramos un Proust alabancero, que reseña, bajo pseudónimo y en Le Figaro, actos sociales de ese mundo aristocrático con el que más tarde saldaría cuentas críticas en distintos volúmenes de A la busca del tiempo perdido, su obra capital (en 'La parte de Guermantes' y 'Sodoma y Gomorra' sobre todo, y tan acerbas como en el viscontiniano "Baile de las Cabezas" de 'El tiempo recobrado').
El personaje principal de Los tigres de Mompracem es Sandokán, llamado «el tigre de Malasia» siendo «Malasia» por entonces la región del sureste asiático que en la actualidad se corresponde con los países de Malasia, Indonesia y Filipinas). Es un príncipe de Borneo derrocado por la invasión británica. Tiene un carácter heroico y mantiene una lucha feroz y continuada contra el gobernador «el rajá blanco» (personaje que existió en la realidad), pues éste fue el instigador de la muerte de toda la familia del héroe, que ocupaba el trono hasta la ocupación británica.
Segurant abandona su tierra natal, la Isla Ignota, para reunirse con el Rey Arturo y desafiar a sus paladines. A lo largo de su camino, gana innumerables torneos, despertando la admiración de los caballeros de la Mesa Redonda. Pero dos hechiceras, Morgana y Sibila, conjuran la imagen de un dragón que escupe fuego por la boca, y Segurant se lanza en su persecución. Las extraordinarias aventuras de este caballero de la Mesa Redonda que habían caído en el olvido durante siglos han sido redescubiertas ahora por Emanuele Arioli, un joven medievalista que recorrió las bibliotecas de toda Europa en busca de los manuscritos de esta historia del ciclo artúrico. Tras más de diez años de investigación, Emanuele Arioli presenta ahora el texto de esta novela perdida por primera vez en español. Con ilustraciones de los manuscritos originales, Segurant es una narración inédita que se revela como un cruce de leyendas y culturas, y como uno de los grandes acontecimientos literarios de este siglo.
A lo largo de estas páginas se bifurca un mundo donde el corazón y la razón libran una delicada danza, entrelazándose en el destino de dos hermanas cuyos caminos hacia el amor y la felicidad están sembrados de obstáculos y oportunidades. Austen, con su característica agudeza e ingenio, desarrolla una trama rica en personajes y situaciones que exploran la tensión entre los impulsos del corazón y las exigencias de la sociedad. Elinor y Marianne, opuestas en carácter pero unidas por un profundo afecto, personifican, con maestría, las dualidades enfrentadas: la prudencia frente a la pasión, la contención frente a la espontaneidad. A través de sus vivencias, la autora nos invita a reflexionar sobre la búsqueda de un equilibrio entre el sentido común y la sensibilidad emocional, en un viaje iniciático hacia el amor más puro.