Hay libros que nunca se olvidan. Historias que siguen hablándonos, aunque pasen los siglos. Este estuche reúne doce de esos títulos imprescindibles, editados en la cuidada colección Penguin Clásicos Vintage.
Aquí están Borges y su infinito Aleph, la mirada profética de Orwell en 1984, el estremecedor viaje de Raskólnikov en Crimen y castigo, la pasión desbordada de Cumbres borrascosas y la ironía romántica de Orgullo y prejuicio. También la lucidez de Virginia Woolf en Una habitación propia, el testimonio inolvidable de El diario de Ana Frank, la hondura de Tolstói en La muerte de Iván Ilich y la intensidad de Zweig en Veinticuatro horas en la vida de una mujer. Completan el conjunto la sabiduría práctica de El arte de la guerra, la serenidad espiritual de Siddhartha y la filosofía luminosa de Séneca en Sobre la felicidad.
Doce clásicos universales en ediciones bellas, portátiles y con el encanto retro de Penguin. Una biblioteca personal en miniatura que invita a leer, a regalar y a volver siempre a lo esencial: el placer de los grandes libros.
Extraña confesión apareció en folletines populares en 1884 y 1885. Es la primera novela larga publicada por Antón Chéjov y la única policíaca que escribió el gran autor ruso. Un editor recibe del autor, un manuscrito donde se narra en primera persona la experiencia de un juez de instrucción que sirvió en su juventud en un remoto distrito ruso. El libro resulta ser una novela inspirada en un crimen pasional ocurrido en esa localidad y en cuyo proceso tuvo protagonismo el referido juez. Mediante el análisis del texto, el editor se da cuenta de que el crimen sigue impune, que la persona que acabó siendo condenada es inocente y que los hechos no ocurrieron tal y como los cuenta el autor del relato.
En esta historia ambientada en una Londres cubierta de niebla, Robert Louis Stevenson estudia el vínculo entre el respetable doctor Jekyll y una enigmática figura llamada Edward Hyde, mientras explora las bajezas de la naturaleza humana y acaba tejiendo una fascinante trama de misterio en torno a la búsqueda de un asesino. El extraño caso del doctor Jekyll y el señor Hyde dio carta de naturaleza a la idea de la doble personalidad, y creó uno de los grandes mitos de la literatura victoriana, que resuena como nunca en español en la estupenda traducción de Miguel Temprano García.
Frankenstein es el paradigma de novela gótica creada como respuesta a la necesidad de adaptación del viejo mito griego a las modernas realidades científicas y literarias que el incipiente siglo XIX exigía a un grupo de escogidos creadores. La historia inventada por Mary Shelley nos cuenta cómo, a finales del siglo XVIiI, un estudiante de medicina suizo, Víctor Frankenstein, crea una abominable criatura a partir de los restos de cadáveres. El nuevo ser, rechazado por la gente, abatido por la melancolía y sumido en la más cruel de las soledades, degenera en un brutal monstruo que amarga la vida de su creador.
En el verano de 1816, el poeta Percy B. Shelley y su esposa Mary se reunieron con Lord Byron y su médico en una villa a orillas del lago Leman. A instancias de Lord Byron y para animar una velada tormentosa, decidieron que cada uno inventaría una historia de fantasmas. La más callada y reservada, Mary Shelley, dio vida así a quien sería su personaje más famoso: el doctor Frankenstein. Al cabo de un año completaría la novela.
El primer impulso de Mary Shelley que tenía dieciocho años cuando escribió esta obra, fue el de crear una historia aterradora, pero el proceso creativo posterior hizo de esta novela una obra cuyo hilo vertebrador es la profundización y el estudio del alma humana. Frankenstein o el moderno Prometeo, que es el título completo de la novela, nos desvela sus más misteriosos secretos escondidos.