Nuestra independencia está ligada al mítico trabucazo de un civil y al valor de los civiles reclutados para formar un ejército de patriotas que enfrentó y venció a los soldados haitianos. Como civiles armados demostraron varias veces ser una amenaza letal para dictadores, Trujillo se encargó de desarmar la población para facilitar su control sobre isla creía su finca y el trabajo de asesinos. En vida tuvo que enfrentar el desembarco de civiles con entrenamiento militar fuera del país que buscaban derrocarlo. El 30 de Mayo cayó en una balacera en el Malecón donde los que participaron eran, en su mayoría, civiles. De Abril 1965 veneramos a civiles que enfrentaron ejército regular criollo más tropas de EUA y admiramos fotos de mujeres con carabinas participando en combate. El peligro de civiles armados había que detenerlo. Una ley redactada e impuesta desde un buque de guerra invasor impuso un desarme civil que le sirvió a Balaguer para masacrar opositores. El PRD mantuvo el monopolio de las armas en la seguridad pública y la esperanza de enfrentar con armas a dictadores, invasores y asaltantes se perdió para siempre.
La fascinante historia que empezó a escritir Joseph Cáceres en el vespertino El Nacional de ¡Ahora! cumplirá 50 años el 3 de julio del 2023.
Medio siglo no es poca cosa. Tiempo suficiente para influenciar varias generaciones que, inspiradas en su impronta, siguieron sus pasos en la prensa escrita, la radio, la televisión y ahora en eso que muchos denominan periodismo digital.
Como escribió en su primera columna, Arte Nacional fue concebida como «un puente entre el artista y el pueblo» a través de la cual se preocupó por «propugnar por el arte de la gran perspectiva en el que entren en juego las coordenadas históricas, la crítica», que siempre ha sido una marca registrada, «donde haya estructura en el plano temático y estético, sin ninguna mixtura que la enturbie».
Arte Nacional es hoy un santuario por el que debe desfilar todo aspirante a periodista, más en estos tiempos cuando el oficio necesita, más que nunca, la pluma comprometida con los fundamentos identitatarios del «oficio más bello del mundo».
Eddy Rodríguez nunca vendió drogas, pero las consumía. Siempre fue autosuficiente económicamente pero era incapaz de alejarse de "los amigos" que realizaban micro tráfico. Era un artesano, trabajaba, pintaba y cultivaba su intelecto. Nunca estuvo en la cárcel hasta que un día lo acusaron de formar parte de una banda y no pudo salir bien.
Ausencias es la historia de los efectos de la opresión y el miedo en tres generaciones de una familia que lo único que aspiraba era a vivir tranquilos. Desde la casi olvidada gesta patriótica de La Barranquita en 1916, pasando por acontecimientos como "El Corte" de 1937, las expediciones de Luperón en 1948 y Maimón, Constanza y Hestero Hondo en 1959, la familia Frías Rodríguez lo vivió todo y lo sufrió todo. Un país sometido al silencia desde el golpe de estado de 1930 hasta el tiranicidio del 31 de mayo de 1961. Una familia que quiso escapar hacia adentro y luego hacia afuera y nunca lo consiguió.
El baile y la poesía se abrazan, envolviéndose en musicalidad, cadencia y gracia. Comparten un trozo de espacio y de tiempo, los devoran y nada escapa de su hambre eterna de sonido y movimiento. El baile inmortaliza la interacción entre el hombre y la dama, en el mutuo consenso de girar en el viento cargado de fuego y melodías. El poeta, al igual que un caballero, debe invitar a la poesía y, con su venia, el poema fluye, late su corazón, le brotan carne y huesos, respira y baila.