Cuentos de Vecinos, es un libro que recoge la idiosincracia pura y simple pero arraigada en una cultura milenaria de la zona como son los apodos, las ocurrencias y las habladurías de camino, mismas que se van convirtiendo en parte identitaria en el imaginario colectivo de los parroquianos que deambulan en la cotidianidad de estos pueblos, así deambulan muchos de ellos en el mar de palabras de este primer libro de cuentos del autor en cuestión.
El exilio forzado no apagó la genialidad creadora de Juan Bosch; al contrario, expandió su mirada hacia dimensiones universales sin perder jamás la profunda sensibilidad por su pueblo. Cuentos escritos en el exilio representa la etapa cumbre de su producción narrativa, reuniendo los relatos que le ganaron el reconocimiento de los grandes críticos e intelectuales de todas partes del mundo.
En esta primera edición, dentro de la Colección Bosch para Todos, la Fundación Juan Bosch entrega a las familias, jóvenes y educadores dominicanos una obra clave para el desarrollo del pensamiento crítico, la formación ética y los valores de justicia y libertad.
Entre fogones encendidos con brasas prestadas, patios que huelen a mango y regolas que ya no son ríos, se tejen las memorias y las ficciones de un Caribe íntimo y entrañable. Cuentos intercalados nos invita a recorrer escenas donde lo cotidiano se convierte en relato, y la nostalgia se disfraza de personajes que parecen salir de las calles polvorientas, los colmados y las cocinas de antaño.
En la narrativa de Rafael Peralta Romero los personajes parecen emanar de la atmósfera bajo la cual actúan, y sus características, incluso los nombres, se corresponden con el rol que desempeñan en la narración. Se trata de un narrador probado que ha demostrado oficio y garra, mediante diez libros de cuentos y seis novelas publicados. En Cuentos libres, el autor exhibe su indudable destreza narrativa, fruto de la experiencia y constancia en el oficio. Además de la adecuada atmósfera de cada historia, merece destacarse el estilo depurado y la capacidad para involucrar al lector en el ámbito de lo narrado. El realismo, el subjetivismo y lo mítico concurren en estos veinticuatro cuentos para proporcionar argumentos repletos de vitalidad y gracia. Esta obra permite reiterar lo escrito por José Rafael Lantigua, crítico y académico, respecto de Rafael Peralta Romero. Ha opinado el destacado intelectual que se trata de “...un narrador viripotente, sensible, sagaz, con un muy particular dominio del oficio”.
Éste es Ramón Saba, quien se autodefine como “un ermitaño que ama la soledad; pero compartida con buena literatura y buena televisión”. Y es que nuestro bardo se nutre de la literatura exquisita y depurada; y como caballero andante cabalga sobre su corcel, mientras pulsa su lira para armonizar con mágicos acordes clásicos o modernistas la prosa de su canto y la melodía de sus versos. Mi maestro es un prestidigitador de palabras y un dignificador de lo ruin; quien con inusitada destreza pinta de vívidos colores cada fonema del lenguaje, construyendo imágenes que seducen el alma y
conmueven la razón.
CUENTOS QUE CURAN PAREJAS
Cuentos que curan parejas reúne veinte relatos sobre el amor, el desamor las decisiones difíciles, las heridas que repetimos y las oportunidades que dejamos escapar.
A través de personajes que podrían ser cualquiera de nosotros, estas historias exploran las luces y sombras de la vida en pareja: los vínculos que sostienen, las creencias que limitan, los silencios que separan y los gestos que, a veces, logran reparar lo que parecía perdido.
Cada cuento va acompañado de una reflexión psicológica y de un apartado práctico titulado ¿cómo cura este cuento? diseñado para ayudar al lector a reconocer patrones, comprender mejor sus relaciones y encontrar nuevas formas de mirarse a sí mismo y a quienes ama.
Porque algunas historias no fueron escritas solo para entretenernos. Algunas fueron escritas para ayudarnos a comprender Y quizás también para sanar.
El libro "Cuentos y relatos de autores principiantes” recopila las experiencias de los estudiantes de letras de la Universidad Autónoma de Santo Domingo, quienes estaban en el curso de redacción ll y fueron motivados por su profesora Yamire Hernández para escribir y crear cuentos y relatos basados en situaciones reales. Cada historia tiene una marca que dejó huellas en sus vidas de alguna manera, lo que les ha permitido convertirse en personas resilientes para lograr sus sueños. Cada temática aquí presentada abarca una gama de temas y estilos que van desde lo realista, fantástico y experimental, con una estructura narrativa reducida que permite al lector vivir una experiencia emocionante en poco tiempo.
Con esta iniciativa e impulso se da comienzo a una nueva aventura del saber ser y hacer.
Esta colección —un mosaico de ensayos, cuentos, poemas, y reflexiones— no pretende ofrecer verdades absolutas, sino explorar esos rincones incómodos, brillantes o contradictorios de la experiencia humana: el amor que se desvanece, la risa que corta como un cuchillo, la memoria que nos traiciona y nos redime
Un cuento es una obra de ficción en prosa que se puede leer de una sola sentada, normalmente entre 20 minutos y una hora”. Su belleza reside en que, a través de un relato breve y sencillo, describe hechos o situaciones completas, desde un planteo inicial hasta su fin. Puede o no estar basada en hechos reales.
La tensión le cortaba el aire... Los barrotes la cubrían... El miedo y la culpa seguían siendo sus eternas compañeras.
¿Podrá algún día salir de ese agujero negro? ¿Dejará algún día de sentirse miserable? ¿De sentirse..., culpable?
¿Culpable? ¿Lo sería en verdad? ¿No podría existir, por lo menos, una pequeña razón para decir que no lo era? ¿Decir que era inocente? ¿Sentirse..., inocente?
¿Inocente? Decir que era inocente, era una utopía absurda, que se esfumaba en cuanto se asomaba en su pensamiento.
Pero, ¿qué hacer cuando el instinto habla? Cuando las fuerzas que nunca pensaste que tenías, afloran. Cuando no tienes otra opción. Aunque seguía siendo absurdo... Él nunca volvería y su mano siempre estará manchada.
Culpable o Inocente..., ¿de qué lado debería inclinarse la balanza?