«El mejor Muñoz Molina […]. Un libro magnífico que arrastra al lector a un torbellino de emociones.» Ricardo Baixeras, Abril, El Periódico
«Vuelve el narrador poderoso que echa luz sobre los entresijos morales de nuestra sociedad.» Santos Sanz Villanueva, El Cultural
«Una novela que emocionará a los lectores […]. Contiene algunas de las mejores páginas que haya escrito nunca Antonio Muñoz Molina.» J. M. Pozuelo Yvancos, ABC Cultural
En su juventud, Gabriel Aristu y Adriana Zuber protagonizaron una apasionada historia de amor que parecía destinada a durar para siempre. El futuro, sin embargo, tenía otros planes para ellos. Separados durante cincuenta años por un océano de incomunicación, ella atrapada en la España de la dictadura, él viviendo el éxito profesional en Estados Unidos, vuelven a encontrarse en el ocaso de sus días. Miradas, caricias, deseos acallados y viejos reproches dejarán paso entonces a la constatación de que la nostalgia de aquel primer amor lo es también de la persona que una vez fuimos.
Esta es la historia de dos mujeres separadas y unidas a un tiempo y es, también, la historia de uno de los periodos más tristes de Europa.
Emmi, nacida poco antes de que Hitler llegara al poder en Alemania, pierde a su padre en la guerra y tiene una adolescencia difícil, trabajando desde muy joven para ayudar a su familia. Es en un bar que frecuenta con amigos después del trabajo donde conoce a Markus, un hombre de Berlín Oriental que le escribe maravillosas cartas y de quien se enamora perdidamente. Con la desaprobación de su madre pero el apoyo de su hermana, Emmi toma la decisión de pasar al otro lado y se instala en Alemania Oriental.
Nacida en plena guerra fría, M. es el producto perfecto del socialismo: con una madre ausente y criada por una niñera que adora las plantas, M. idolatra a su padre, completamente ajeno al mundo occidental. Pero un día, al escuchar un testimonio de manera arbitraria, descubrirá que el Muro esconde secretos a los que tendrá que hacer frente para encontrarse a sí misma y, en el camino, quizás también a esa madre silenciosa a la que creía no unirle nada.
Tucker, un jovencísimo soldado de Kentucky que mintió sobre su edad para alistarse, regresa de la Guerra de Corea con once medallas, cuatrocientos dólares de paga y un cuchillo Ka-Bar. De camino a casa, conoce a una adolescente en apuros con la que acaba casándose y formando una familia. Tucker, que se gana la vida transportando alcohol para el contrabandista Ananias Beanpole, es un hombre de pocas palabras y buen corazón. Sin embargo, no dudará en recurrir a la fuerza para proteger a su familia y reclamar lo que considera que es suyo. Tras casi dos décadas sin publicar un libro de ficción, el autor de "Kentucky seco" regresa con una impactante novela ambientada en una recóndita región de gente humilde y contrabandistas de alcohol que combina lo mejor de la narrativa de Larry Brown y James M. Cain.
John Earle McLaren, «Whitey», un hombre afable de sesenta y siete años y que durante un tiempo fue el popular alcalde de Hammond, presencia un altercado entre la policía y un joven de tez oscura al que han detenido sin motivo aparente. Tras verse moralmente obligado a intervenir, los dos agentes se ensañan brutalmente con él. Las consecuencias de este enfrentamiento abren la puerta a una realidad bastante más oscura dentro de la familia McLaren, cuyos cinco hijos afrontarán el duelo revelando sus prejuicios, rencores e inseguridades: desde el desdén racista hacia la nueva pareja de la madre hasta las estrategias sibilinas para asegurarse la mayor parte de la herencia. Bajo una fachada de respetabilidad se esconden unos cimientos podridos que pueden hacer que la casa familiar acabe por derrumbarse.
«Durante las noches azules uno piensa que el día no se va a acabar nunca. A medida que las noches azules se acercan a su fin (y lo hacen, lo hacen siempre), uno experimenta un escalofrío literal, una visión de enfermedad, en el mismo momento de darse cuenta: la luz azul se está yendo, los días ya se están acortando, el verano se ha ido. Este libro se titula Noches azules porque en la época en que lo empecé a escribir sorprendí a mi mente volviéndose cada vez más hacia la enfermedad, hacia la muerte de las promesas, el acortamiento de los días, lo inevitable del apagamiento, la muerte de la luz. Las noches azules son lo contrario de la muerte de la luz, pero al mismo tiempo son su premonición.»
En una antigua zona de marismas de la capital islandesa, aparece flotando en un estanque el cadáver de un vagabundo. Como a casi nadie le importa su muerte, la policía archiva rápidamente el caso. Un problema menos. Sin embargo, un joven agente llamado Erlendur, que conocía al mendigo de sus rondas por el corazón de la ciudad, empieza a obsesionarse con las circunstancias del trágico suceso. Hay varios detalles que indican que no se trató de un simple accidente y Erlendur tiene la firme convicción de que todos merecen justicia.