Kurt Vonnegut quería escribir una novela sobre la guerra. Pero tenía dos problemas. El primero, que le hacía volver a lo que él había sufrido: sobrevivió al bombardeo de Dresde, el más cruento de la Segunda Guerra Mundial, y fue hecho prisionero de guerra. El segundo, que le daba pavor que llevasen la historia al cine (como le advirtió que pasaría una buena amiga suya) y la interpretase una gran estrella, un actor muy machote, y los niños quisiesen ir también a la guerra y las guerras no se acabaran nunca.
Pero escribió esa novela, y se prometió que sería distinta a todas las demás. Que hablaría de «la cruzada de los niños». Y que en ella habría miedo y risa y viajes en el tiempo y ternura y estupor y sorpresa y fragilidad.
John Dunbar, conocido como «el Basilisco», quiere dar la espalda a su pasado de brutalidad y errancia y vivir por fin en paz junto a su familia. Se asienta con Lucrecia y su hija, Felicidad, en el inhóspito Valle de las Rocas, en pleno territorio navajo. Sin embargo, hasta allí le perseguirán los enemigos más aterradores que haya conocido nunca, unos enemigos que no parecen proceder de su mismo mundo. Por su parte, Jon, el escritor creador de las aventuras del Basilisco, regresa a su pueblo natal. Pretende rehabilitar la vieja casa familiar e instalarse en ella. Mientras, en el lejano oeste, Dunbar acoge al hijo de un antiguo enemigo y duda del amor de Lucrecia, dificultades para las que su experiencia como pistolero no le ha preparado, Jon se topa con una rival que estuvo a punto de arruinarle la vida y que parece dispuesta a intentarlo de nuevo. Así, las vidas del personaje y su autor se aproximan hasta casi confundirse.
Estamos en el año 2112 y el apocalipsis es exactamente como se esperaba: los ríos se desvanecen, los océanos ascienden y la sociedad se desmorona.
La humanidad ha perdido la esperanza, excepto por un grupo de supervivientes nativoamericanos que han descubierto un portal para viajar en el tiempo y han averiguado el momento en que la historia dio un brusco giro para peor: América.
Convencidos de que la única forma de salvar el mundo es reescribir su pasado, envían a uno de los suyos al año 1492 a una sangrienta misión sin retorno para matar a Cristóbal Colón antes de que alcance el llamado Nuevo Mundo… pero derribar un icono no es tarea fácil, y el futuro pagará un abrumador precio si les sale el tiro por la culata.
En el pequeño pueblo de Maycomb, Alabama, durante los años treinta, un hombre negro es acusado de violar a una mujer blanca. Atticus Finch, abogado íntegro y viudo a cargo de sus dos hijos, Jem y Scout, decide ponerse al frente de una defensa imposible. Desde la mirada impregnada de humor y de ternura de la pequeña Scout, Harper Lee explora las grietas de una sociedad dominada por el prejuicio racial, la desconfianza hacia lo diferente, la rigidez de los vínculos familiares y vecinales y un sistema judicial sin garantías de imparcialidad.
Ganadora del Premio Pulitzer, Matar a un ruiseñor es una de las novelas de iniciación más icónicas y universales de la literatura contemporánea, la historia de dos hermanos que aprenden a ver el mundo con otros ojos y de un padre que se convirtió en un modelo para generaciones de lectores. Una obra que se te pega al corazón y te sacude la conciencia con la que Harper Lee fue catapultada a la fama instantánea y que mantiene aún hoy su rabiosa actualidad.
Este es el consejo que da a sus hijos un abogado que está defendiendo al verdadero ruiseñor del clásico de Harper Lee: un hombre de color acusado de violar a una joven blanca. Desde la mirada de Jem y Scout Finch, Harper Lee explora con humor y una honestidad insobornable la irracional actitud que en cuestiones de raza y clase social tenían los adultos del Sur profundo de los años treinta.
Harper Lee está de plena actualidad por el redescubrimiento de la novela original, rechazada por sus editores en su momento y una de cuyas tramas secundarias es la que dio origen a la novela Matar a un ruiseñor y a las películas homónima ganadora de varios Oscar.
Jean Louise Finch evoca una época de su infancia en Alabama, cuando su padre, Atticus, decidió defender ante los tribunales a un hombre negro acusado de violar a una mujer blanca. Novela de iniciación, Matar a un ruiseñor muestra una comunidad, la del sur de Estados Unidos durante la década de 1930, dominada por los prejuicios raciales, la desconfianza hacia lo diferente, la rigidez de los vínculos familiares y vecinales, así como por un sistema judicial sin apenas garantías para la población de color.
En el tranquilo pueblo de Wychwood, un asesino está a punto de atacar. O, al menos, eso es lo que la señorita Pinkerton le asegura a Luke Fitzwilliam cuando coinciden en un viaje en tren. Y no solo eso, también le anuncia quién será la próxima víctima: el doctor Humbleby. Pese a lo convencida que se muestra la anciana, Luke no decide tomarse en serio sus advertencias, hasta que al día siguiente lee en el periódico que el doctor ha fallecido y que la señorita Pinkerton ha sido víctima de un atropello. Es entonces cuando Luke decide visitar Wychwood haciéndose pasar por escritor en busca de información para su próximo libro.