Las huellas es una tetralogía compuesta por las novelas Los muertos, Los huérfanos, Los turistas y Los difuntos, que hasta ahora se habían leído por separado. La publicación en un solo volumen de las cuatro ficciones revela que se trata de un único proyecto literario de alto nivel conceptual y estético. Una novela en cuatro partes que se plantea preguntas importantes: ¿Cuál es nuestra relación, intelectual y emocional, con los no humanos? ¿Y con las pantallas que nos envuelven? ¿Cuáles son los mecanismos de la amistad, el deseo y el duelo? ¿Las políticas de la memoria llevan a la ultraderecha cuando eclipsan las narrativas de futuro? ¿Cómo se relacionan la utopía con la distopía? ¿Por qué el turismo de masas se ha convertido en la energía que mueve el mundo? ¿Cómo pueden la literatura y el arte más ambiciosos representar las contradicciones de nuestra época? Jorge Carrión ensaya algunas respuestas a esas cuestiones y, sobre todo, insinúa muchas otras preguntas en 700 páginas desafiantes, de una rabiosa originalidad.
Walter Tevis, autor de Sinsonte y El buscavidas, demuestra su capacidad de combinar distopía y humor en unas novelas que retratan lo peor de nuestro mundo.
Año 2063. Los recursos de la Tierra se están agotando. Todas las expediciones espaciales en busca de nuevos combustibles han fracasado, China es una potencia global, Estados Unidos agoniza en manos de la mafia, y la gente se muere de frío en el centro de Manhattan. El magnate estadounidense Ben Belson es uno de los hombres más ricos del universo, un tipo inmaduro y presuntuoso que necesita demostrarle al mundo que su padre se equivocó al subestimarlo. En un momento de crisis, decide hacer acopio del poco uranio que queda en la Tierra, compra una nave y pone rumbo a un planeta que inmediatamente bautiza con su propio nombre y en el que crece un tipo de hierba inteligente cuyo canto enerva los sentidos. Las misiones siderales están prohibidas desde hace tiempo, pero él se ha acostumbrado a salirse con la suya y, con la excusa de encontrar una respuesta a la crisis energética, se lanza al vacío del espacio para superar su vacío existencial. Así, lo que empieza siendo una excentricidad más acaba convirtiéndose en la expedición del siglo. De repente, el futuro de la humanidad está en sus manos, aunque, en realidad, él solo quisiera despejarse un poco.
Dentro de la ingente obra de Honoré de Balzac (1799-1850), Las ilusiones perdidas -novela publicada en su día en tres partes entre 1837 y 1843- ocupa en ella por derecho propio un lugar destacado, crédito que ya le otorgó en su día el propio autor. La obra narra la peripecia de Lucien de Rubempré, joven aspirante a escritor que viaja a París desde la provincia con el objeto de abrirse camino en la capital y triunfar con su pluma, quien sin embargo sólo encuentra en la capital el desengaño y la compacta corrupción de sus sueños.
El parisino Robert Challe (1659-1721) fue un autor rodeado de misterio. En vida, publicó únicamente Las ilustres francesas (1713) -que apareció sin firmar- y una Continuación de la historia del admirable Don Quijote de La Mancha (1713), dos libros que gozaron de un éxito rotundo. Fue viajero, marino y comerciante. Tras su muerte, verían la luz diarios de viajes y memorias en los que su experiencia autobiográfica se entretejía con numerosos elementos de ficción. Las ilustres francesas es una de las mejores novelas de los últimos tiempos de Luis XIV, y también una de las que mayor fama alcanzara en su época. Solo durante el siglo XVIII, la obra se editó en quince ocasiones y se distribuyó en naciones extranjeras como Alemania, Inglaterra y Países Bajos. Sin embargo, a partir de finales del Siglo de las Luces, y a pesar de su manifiesta influencia en la narrativa posterior, la obra quedó en el olvido y no ha sido convenientemente rescatada y atendida hasta las últimas décadas. Esta edición presenta la primera traducción al castellano de un indiscutible clásico francés, cuyas historias liberales y amorosas contribuyeron al desarrollo de la llamada novela libertina y, con este, al de la narrativa de ficción moderna en general.
Las indómitas rinde tributo a las mujeres anónimas que lucharon en la Revolución, a la inconfundible Jesusa Palancares y al silencio de las mujeres del servicio. Alberga la esencia de Nellie Campobello, Josefina Vicens y Rosario Castellanos, quienes se abrieron paso en una época literaria dominada por hombres. Mientras que la desaparición de Alaíde Foppa representa la dura realidad latinoamericana, la lucha imperecedera de Rosario Ibarra de Piedra da voz a las madres de desaparecidos y la causa feminista de Marta Lamas replantea lo que significa ser mujer en el siglo XXI.
En medio de la multitud se distinguen sus voces a contracorriente. A través de esta recopilación de ensayos, el lector se sumerge en la vida de las indómitas, muchas veces olvidadas pero nunca silenciadas.
Un nuevo caso de la comisaria Ruiz que la enfrentará con sus miserias y sus miedos más inconscientes, y la empujará fuera de su ámbito habitual.
La comisaria María Ruiz se encuentra desterrada en una de las provincias españolas más tristes para una investigadora criminal. En Soria el último suceso irresuelto del que se tiene noticia ocurrió en 1954, cuando una mujer que presuntamente asesinó a su marido con matarratas desapareció para siempre. De estar viva, tendría 101 años. Desde que la destinaron a Soria, sacándola de la fiebre de Madrid, la comisaria Ruiz viaja todos los fines de semana a Ávila, donde acompaña en su trance entre la vida y la muerte a su compañero Tomás, que está en coma. Su viejo amigo, el comisario Carlos, finalmente ha conseguido convencerla para que un fin de semana se airee y vaya a visitarlo a Santander. Pero lo que tenían que ser un par de días de tranquilidad se convierte en el mejor incentivo para la comisaria Ruiz.