Dicen que los polos opuestos se atraen. Qué gran verdad...
No hay ningún motivo lógico para que me sienta atraída por Colin Fitzgerald. No me gustan los chicos llenos de tatuajes que juegan al hockey, son unos frikis de los videojuegos y que además me consideran la típica chica popular superficial. Para colmo, Colin es el mejor amigo de mi hermano Dean. Y su compañero de piso Hunter está coladito por mí. Por si fuera poco, acabo de mudarme con ellos. Sí, lo habéis leído bien: ¡acabo de mudarme con ellos!
No..., por mucho que me guste Colin Fitzgerald, es territorio prohibido. Aunque supongo que da igual, porque es evidente que no le intereso.
Dicen que los polos opuestos se atraen.
Qué gran verdad…
No hay ningún motivo lógico para que me sienta atraída por Colin Fitzgerald. No me gustan los chicos llenos de tatuajes que juegan al hockey, son unos frikis de los videojuegos y que además me consideran la típica chica popular superficial. Para colmo, Colin es el mejor amigo de mi hermano Dean. Y su compañero de piso Hunter está coladito por mí. Por si fuera poco, acabo de mudarme con ellos. Sí, lo habéis leído bien: ¡acabo de mudarme con ellos! No…, por mucho que me guste Colin Fitzgerald, es territorio prohibido. Aunque supongo que da igual, porque es evidente que no le intereso.
El amor es una mierda.
No sé en qué momento se torció todo. No sé si fue dejar que un hombre me convenciera de que, de repente, las cosas que nunca he querido eran las más adecuadas para mí, o confiar a ciegas en la persona con la que desperdicié tres años de mi vida lo que me ha traído hasta aquí.
Hasta Cherry Peak. Un pequeño pueblo en el corazón de Alberta, Canadá. Y pueblo natal de la nueva promesa del country, Brody Steele.
Un breve encuentro basta para catalogarlo como un imbécil integral. Un famoso arrogante, convencido de saberlo todo y con un complejo que no tengo paciencia para soportar.
Sin embargo, si tan mal me cae como intento convencerme, ¿por qué no dejo de buscarlo entre la gente? ¿Por qué sus gestos -tan sorprendentemente atentos- derriten el muro de hielo que he levantado entre los dos?
Cherry Peak tenía que ser mi borrón y cuenta nueva, un sitio donde sanar y empezar de cero. Y, justo cuando empiezo a recomponer los pedacitos de mi vida, Brody se dispone a marcharse, como si no se hubiera convertido ya en una pieza esencial de ese proceso.
La idea de perderlo me quita el sueño. No sé si algún día lograremos encontrar el equilibrio… o si todo este tiempo no hemos hecho más que engañarnos el uno al otro.
Nos contamos nuestros más oscuros y personales secretos a través de cartas y notas escondidas entre las páginas de un libro. Es divertido hasta que descubro quién es la persona del otro lado de las cartas.
Xavier Emery es el jugador de baloncesto que tiene a todos obsesionados…, y aunque me atormentaba de pequeña, creo que me estoy enamorando de él.
Aun así, las reglas son claras: no queremos saber con quién estamos hablando, y las confesiones nunca jamás pueden salir a la luz porque podría destruir la vida de muchas personas.
De todos modos, no importa. El chico más popular del instituto no descubrirá que soy yo la que responde a sus cartas, y aunque lo supiera, no se enamoraría de mí… ¿verdad?
Ana Shirley abandona su escuela de Avonlea para estudiar una carrera en la Universidad de Redmond y deja atrás su isla, el entorno en el que ha crecido y a sus mejores amigas. Buscar alojamiento, visitar su lugar natal, lidiar con pretendientes y hacer nuevas amistades se convierte en toda una aventura para la vital Ana, que también deberá enfrentarse a momentos dolorosos.
Ana de la isla es la tercera novela del célebre ciclo creado por la canadiense Lucy Maud Montgomery. Además de temas ya presentes en las dos novelas anteriores, como la importancia de la amistad y del sentido de pertenencia, vemos aquí disquisiciones sobre la plenitud personal, el amor ideal y, en definitiva, la madurez y las crecientes responsabilidades de Ana y de sus amigos.
Las tres primeras novelas de la saga Ana de Las Tejas Verdes reunidas por primera vez en una edición de lujo para disfrutar como nunca de las peripecias de una de las heroínas más queridas de la historia de la literatura.
Pero es mucho mejor ser Ana de Las Tejas Verdes que Ana de ningún lugar, ¿no?
Conocer a Ana de Las Tejas Verdes es conocer a todas las niñas que alguna vez soñaron trasladar la magia de los libros a su realidad de cada día...
Quizá ese es el secreto de la inmortalidad del personaje creado por Lucy Maud Montgomery: su don para encontrar la belleza en lo común. Convirtiendo a un simple cerezo en la Reina de las Nieves, pero también iluminando con su mirada tan perspicaz como maravillada el pueblo de Avonlea y a sus habitantes, desde el dolorosamente tímido, pero siempre amable, Matthew, hasta la entrometida Rachel Lynde o a la estricta Marilla y su gran corazón.