NO SOY SOLO UNA CHICA. TAMBIÉN SOY UNA DE ELLOS.
En un mundo hostil regido por titanes monstruosos y dioses inmortales, mi único objetivo es sobrevivir. Tras quedar huérfana, me he centrado en mi educación y en ocultar mis cicatrices. Pero, de pronto, algo sucede…
De forma inesperada, descubro que soy parte de la élite: por mis venas corre sangre de diosa. Esto me obliga a asistir a la Academia de Guerra Espartana, donde debo superar una serie de pruebas que demostrarán si soy digna de la inmortalidad.
Nada es imposible para alguien como yo, pero antes tendré que lidiar con cuatro grandes problemas: mis aterradores mentores Aquiles y Patroclo; y mis profesores, Caronte, el guía del inframundo, y Augusto, el hijo del dios de la guerra. Y, por si fuera poco, creo que estoy perdiendo la cabeza…
Mis enemigos me rodean. Su odio, su obsesión por mí y su oscura necesidad de controlarme me están asfixiando. Pero no tienen ni idea de con quién se están metiendo.
¿ESTOY DESTINADA A SER UNA DIOSA… O UNA BESTIA?
Una preciosa edición deluxe, en tapa dura y taco tintado.
Una sola vez cada cien años, se celebra el Kejari, el legendario torneo en honor a la diosa de la muerte, Nyaxia, que reúne a los vampiros de todos los rincones. En esta ocasión, sin embargo, hay una participante de lo más particular: una humana, Oraya, que además es la hija adoptiva del rey de los Nacidos de la Noche.
Aunque lleva entrenándose toda la vida, Oraya está en clara desventaja. Este mundo está diseñado para matarla y este torneo mortal es la peor prueba: deberá competir contra los vampiros más feroces y sanguinarios de todos los pueblos. No obstante, es su única oportunidad para ser algo más que una presa y poder cumplir un sueño oculto.
El torneo requerirá que establezca peligrosas alianzas, en particular, con su mayor adversario, Raihn. Todo en él es temible. Nacido para matar, es despiadado y además un enemigo de su padre. Como si todo esto no fuera suficiente, se avecina una tormenta —como un oscuro presagio— que sacude todo lo que Oraya creía saber sobre su hogar. Raihn podría entenderla mejor que nadie, pero sin embargo la proximidad con él podría ser su perdición. Al fin y al cabo, ambos viven en un mundo en el que nada es más letal que el amor.
Una sola vez cada cien años, se celebra el Kejari, el legendario torneo en honor a la diosa de la muerte, Nyaxia, que reúne a los vampiros de todos los rincones. En esta ocasión, sin embargo, hay una participante de lo más particular: una humana, Oraya, que además es la hija adoptiva del rey de los Nacidos de la Noche.
Aunque lleva entrenándose toda la vida, Oraya está en clara desventaja. Este mundo está diseñado para matarla y este torneo mortal es la peor prueba: deberá competir contra los vampiros más feroces y sanguinarios de todos los pueblos. No obstante, es su única oportunidad para ser algo más que una presa y poder cumplir un sueño oculto.
El torneo requerirá que establezca peligrosas alianzas, en particular, con su mayor adversario, Raihn. Todo en él es temible. Nacido para matar, es despiadado y además un enemigo de su padre. Como si todo esto no fuera suficiente, se avecina una tormenta —como un oscuro presagio— que sacude todo lo que Oraya creía saber sobre su hogar. Raihn podría entenderla mejor que nadie, pero sin embargo la proximidad con él podría ser su perdición. Al fin y al cabo, ambos viven en un mundo en el que nada es más letal que el amor.
Cada cien años, vampiros de todos los pueblos de Obitraes se reúnen para celebrar el legendario torneo Kejari en honor a la diosa de la muerte. La victoria pone al alcance del vencedor cualquier deseo, pero el precio de la derrota es nada menos que la muerte.
Oraya, la hija adoptiva del rey de los Nacidos de la Noche, lleva toda la vida entrenándose para este momento. Su desventaja es innegable: ella es humana. Pero no tiene otra opción si quiere aspirar a ser algo más que una presa en un mundo diseñado para matarla.
Para sobrevivir, deberá aliarse con su mayor adversario, el despiadado Raihn, aunque la proximidad con él podría ser su perdición. Al fin y al cabo, ambos saben bien que en este mundo nada es más letal que el amor.
Emma Jones nunca habría imaginado que volvería a encontrarse con el chico del que se enamoró. Y quien le rompió el corazón en tantos pedazos que nunca consiguió armarlo de nuevo.
Enzo Morelli es ahora una nueva promesa de la poesía, pero tiempo atrás fue un rebelde con una vida difícil del que corrían muchos rumores, y ninguno de ellos bueno.
Ambos parecían no tener nada en común, pero un verano inolvidable les demostró que dos planetas distantes pueden compartir la misma órbita y… colisionar.
El miedo a la magia pulula por el reino de Anwyvn, en el que la guerra ha hecho estragos. A los medianos como Rhya Fleetwood se los ejecuta al instante. Sin embargo, la ejecución de Rhya se ve interrumpida gracias a un salvador inesperado, aunque mucho más aterrador que sus supuestos ejecutores: el comandante Scythe, un misterioso mercenario. En las garras de este nuevo enemigo, Rhya se encontrará luchando por su vida en los extremos yermos de las Tierras Septentrionales. Y, sin embargo, cuanto más se aleja de casa, más comprende que nada es lo que parece: ni su temible captor ni los restos moribundos de su reino. Ni siquiera ella misma.
Pues Rhya no es ninguna mediana común y corriente. La extraña marca de nacimiento que tiene en el pecho y su capacidad para invocar al viento la señalan como un Vestigio, una de las cuatro almas repartidas por todo Anwyvn y destinadas a restablecer el equilibrio en la magia... o a morir en el intento.
Sin embargo, dominar el poder que alberga en su interior es solo el principio. El deseo que Rhya siente por el comandante, un hombre en quien no puede confiar y que tiene sus propios planes, arde con la misma intensidad que las tempestades que luchan por liberarse desde el interior de su pecho. Rhya habrá de tomar una decisión: sofocar las llamas... o bien dejar que la consuman.