Si la quiere, tendrá que ganársela
Allie Hayes está en medio de una crisis. Se acerca la graduación y todavía no sabe qué hará con su vida cuando termine la universidad. Además, acaba de dejar a su novio tras cuatro años de relación. Sabe que el sexo salvaje con otro no es la solución a sus problemas, pero Dean Di Laurentis es demasiado irresistible. Eso sí, será solo una vez. Este chico no está hecho para las relaciones.
Dean siempre consigue lo que quiere: chicas, buenas notas, chicas, reconocimiento, chicas Es un playboy nato y todavía no ha conocido a una mujer que se resista a sus encantos. Hasta que llegó ella. Aquella noche, Allie dio un vuelco a su mundo, ¿y luego quiere que solo sean amigos? Oh, no. Esto no se acaba hasta que él lo diga, y él quiere más. Pero cuando algo inesperado sacude los cimientos de su vida, surge la duda: ¿debería perseguir algo más serio con ella?
La novela que te hará dar un paso al frente y ser libre.
¿Qué harías si no te reconocieras delante del espejo cuando te miras en él? ¿Si aquello que ves reflejado a centímetros de ti no eres tú?
¿Serías capaz de cambiar de vida? ¿De convertirte en quien realmente eres?
Todas estas preguntas ahogan a Hugo cada vez que cuestiona su cuerpo; le generan un nudo en la garganta difícil de desatar. Sabe que es posible salir a flote y, aunque tiene miedo porque intuye que gran parte de su entorno le intentará hundir de nuevo, decide a pesar de todo nadar a contracorriente en busca de su identidad.
Así comienza esta historia: con el sonido de la libertad llamando a la puerta.
¿Quién no ha deseado alguna vez ser invisible?
¿Quién no ha deseado alguna vez dejar de serlo?
El problema es que nunca he llegado a controlar bien ese poder:
A veces, cuando más ganas tenía de ser invisible, era cuando más gente me veía, y en cambio, cuando deseaba que todos me vieran, era cuando a mi cuerpo le daba por desaparecer.
El matrimonio entre Leah y Alex salió a la luz, fue lanzado al aire como una granada activada a manos del enemigo, quien estaba dispuesto a aprovechar cualquier debilidad para separarlos. Sin embargo, ellos estaban listos para enfrentarse a todas las armas que apuntaban en su dirección.
¿El problema? La mitad de ellas estaban empuñadas por sus propias familias.
La unión entre los herederos de los McCatney y los Colbourn marco el inicio de una batalla campal, y los secretos que sus padres habían enterrado en el pasado estaban a punto de abandonar sus tumbas para llenarlo todo de sombras, lágrimas y dolor.
Leah y Alex sabían que nos veríamos fácil, que sus padres y enemigos lucharían con uñas y dientes para separarlos, y estaban listos para enfrentar al mundo entero solo para mantener a salvo su vibrante relación, pero no tenían idea de que los errores de sus padres los alcanzarían como una bala perdida, no se imaginaban el peligro inminente que los acechaba. Un peligro que no solo pondría en riesgo su matrimonio, sino también sus vidas."
Jane Eyre es huérfana desde los diez años y vive en un orfanato horrible. Cuando decide marcharse de allí, se va a trabajar a la mansión de Thornfield Hall como institutriz de Adèle, la hija del más que singular dueño de la casa, Edward Rochester. La inteligencia y el temperamento de Jane lo cautivan, y poco a poco el amor va floreciendo entre ambos. Aunque Jane no sabe que las paredes de aquella mansión esconden un oscuro secreto...
¡Enamórate de uno de los clásicos más populares de la literatura inglesa!
Para Mallory Greenleaf, el ajedrez ha pasado a mejor vida. Ahora sopesa con cuidado cada decisión que toma: después de que dicho deporte hiciese estragos en su familia hace cuatro años, Mallory se dedica en exclusiva a su madre, a sus hermanas y a un trabajo basura con el que paga las facturas. Al menos, hasta que accede de mala gana a participar en un último torneo benéfico y, sin pretenderlo, machaca al famoso Matarreyes, Nolan Sawyer: el campeón mundial y el tío más malote del ajedrez.
La derrota de Nolan frente a una donnadie de cam-peón-ato deja de piedra a todo el mundo. Pero lo más desconcertante es que el chico quiere enfrentarse de nuevo a ella. ¿Qué clase de gambito está poniendo Nolan en práctica? Lo más inteligente sería dar media vuelta y marcharse. Abandonar. Dar por finiquitada la partida. Sin embargo, la victoria le brinda la posibilidad de embolsarse unos cuantos premios en metálico, algo que buena falta le hace, y, pese a todo, no puede evitar sentirse atraída por el enigmático estratega…