La magia y la guerra son cosas que nunca deberían mezclarse.
Sangre con sangre.
Muerte con muerte.
La magia llama a la magia.
La sangre llama a la sangre.
Londres, 1940
Liang Shelby es una superviviente de la llamada «Tragedia de la Academia Covenant». Intenta olvidar lo que ocurrió mientras trabaja como aprendiz en la Torre de Londres, soporta al Demonio que tiene como compañero y vagabundea por el East End de madrugada, tratando de ganar algo de dinero para ayudar a su familia. Hasta que una noche es testigo de algo que no debería haber visto y su destino queda ligado a un objeto mágico que ni siquiera debería existir.
Ahora, con la ayuda (si puede llamarse así) de un viejo conocido de su familia, Liang deberá proteger lo que guarda en su interior mientras las bombas asedian Londres cada noche, el Aquelarre comienza a sospechar de ella, los responsables de la Tragedia de la Academia la persiguen y un antiguo compañero invade sus días... y sus sueños.
Olivia lleva veinte años sin querer regresar al pueblo; lo que pasó allí es demasiado doloroso de recordar. Pero el problema de darle la espalda al pasado es que no vemos cuándo vuelve a nosotros con fuerza.
En el momento en que su jefa la obliga a escribir un reportaje sobre el lugar adonde juró no volver, a Olivia no le queda otra: debe enfrentarse a sus fantasmas, que parecen pesar más de lo que pensaba.
La aparición de unos botones en su mesilla, fruto de una antigua leyenda local, la llevará a recorrer la comarca de la mano de alguien en quien llevaba tiempo sin pensar, pero que tal vez ocupaba un espacio en su corazón que no recordaba ni ella. Pero ¿cómo dejar entrar al pasado después de haberlo bloqueado durante tantísimo tiempo?
Ana tiene 25 años, cero autoestima y un historial de chicos que solo la quieren en secreto. Está harta de sentirse la "demasiado": demasiado grande, demasiado intensa, demasiado todo.
Pero, cuando la vida la planta en Nueva York, la ciudad la recibe con vuelos de ensueño, áticos imposibles y citas que parecen sacadas de una película. Entre photocalls, fiestas y amistades que se convierten en familia, Ana empieza a descubrir que el verdadero glow up no está en la ropa, el maquillaje o los followers, sino en dejar de conformarse.
Porque no necesitas cambiar tu cuerpo. Necesitas cambiar tu historia.
Diana intenta reconstruirse tras una ruptura que le ha descolocado todos sus esquemas.
Tenía su vida planificada al milímetro y se sentía afortunada de haber conocido al amor de su vida tan joven. Pero ahora todo consiste en volver a empezar.
Tras un revés de este tipo se pregunta constantemente qué estará haciendo la otra persona, si la echará de menos; se debate entre recordarlo y vivir agarrada a la nostalgia o borrarlo del todo.
En septiembre empieza un año de contacto cero, un año en el que Diana se dará cuenta de lo que cuesta olvidar, y de lo que significa quererse cuando ya es tarde.
La vida no es justa, y eso Logan lo sabe muy bien. Después de una dolorosa pérdida, su corazón se ha vuelto hermético, frío e inquebrantable. Por eso no le importa que todos crean que es el malo de la historia.
Leah nunca se ha sentido la protagonista de la suya. Vive con la cabeza enterrada en los libros, intentando pasar desapercibida, y se refugia en la gran comunidad de lectores que tiene en internet.
Leah no es el tipo de chica que Logan está buscando.
Y Logan es la clase de chico que Leah trata de evitar.
Quizá por eso lo que hay entre ellos funciona tan bien.
La vida no es justa, y eso Logan lo sabe muy bien. Después de una dolorosa pérdida, su corazón se ha vuelto hermético, frío e inquebrantable. Por eso no le importa que todos crean que es el malo de la historia.
Leah nunca se ha sentido la protagonista de la suya. Vive con la cabeza enterrada en los libros, intentando pasar desapercibida, y se refugia en la gran comunidad de lectores que tiene en internet.
Leah no es el tipo de chica que Logan está buscando.
Y Logan es la clase de chico que Leah trata de evitar.
Quizá por eso lo que hay entre ellos funciona tan bien.