A sus setenta años, la prestigiosa periodista se descubre a si misma preguntándose si es feminista. El camino hasta encontrar la respuesta es un espejo al que deberían asomarse todos los lectores.
En este lúcido ensayo, Alma Guillermoprieto se descubre interrogándose a sí misma sobre su feminismo. Su duda es a la vez un recorrido por su pensamiento, sus recuerdos y una serie de vivencias que van resignificándose a la luz del actual resurgimiento de la revolución de las mujeres: el #MeToo, las nuevas masculinidades, la ética.
Con su conocimiento excepcional de la realidad de América Latina, la autora hace una profunda reflexión sobre lo que significa ser feminista en un continente violento y patriarcal en el que las mujeres que han perdido la tierra, sus hijos y sus esposos deben defender su vida y la de otras mujeres como ellas. Su aproximación al feminismo es como su periodismo: libre de doctrina, repleta de preguntas y provista de las pistas necesarias para encontrar respuestas.
En relación con el concepto de «poder», sigue reinando el caos teórico. Frente a todo lo que el fenómeno tiene de obvio tenemos todo lo que el concepto tiene de oscuro. Para unos, poder significa opresión; para otros, es un elemento constructivo de la comunicación. El poder se asocia tanto con la libertad como con la coerción. También se asocia con el derecho y con la arbitrariedad. En vista de esta confusión teórica, según Han, es necesario hallar un concepto dinámico de poder capaz de unificar en sí mismo las nociones divergentes respecto a él; una forma fundamental de poder que, mediante la reubicación de elementos estructurales internos, genere diversas formas de manifestarse. De esta manera, quitaremos al poder esa fuerza que se basa en el hecho de que no se sabe exactamente en qué consiste.