El mayor escándalo diplomático de la historia. Una vida al servicio de la verdad. Las memorias que agitarán la geopolítica mundial.
«Me llamo Edward Snowden. Antes trabajaba para el gobierno, pero ahora trabajo para el pueblo.»
En 2013, Edward Snowden, responsable de la mayor filtración de inteligencia en la historia, sacudió al mundo revelando que el gobierno estadounidense tenía la capacidad de leer cada correo electrónico, escuchar cada llamada y entrometerse en los rincones de la vida privada de todos y cada uno de los ciudadanos del mundo.
En Vigilancia permanente, Snowden desgrana por primera vez por qué lo hizo, cómo ayudó a construir un sistema de vigilancia masivo y la crisis de conciencia que le llevó a destaparlo todo y poner en jaque al sistema. Como resultado de aquello, se inició una caza y captura internacional que a día de hoy sigue abierta.
Un protagonista fascinante, ingenioso y con una mente prodigiosa convertido a lo largo de su vida en soldado, analista de inteligencia, agente de la CIA y, ya en el exilio, en activista por el derecho a la privacidad. Un libro que nos alerta sobre la deriva autoritaria de los Estados, que denuncia la colaboración entre el espionaje y las grandes multinacionales de la era digital y que destapa cómo nos vigilan y de qué manera se comercia con nuestra información personal. Porque como anuncia Snowden en su libro, «la lucha por el derecho a la intimidad es la nueva lucha por nuestra libertad».
Los piratas tienen una larga trayectoria en la cultura popular, que abarca desde los cuentos infantiles de la isla del tesoro hasta las innumerables películas sobre los piratas del Caribe. En este libro, Rediker nos ofrece una perspectiva propiamente histórica acerca del capítulo que constituye la principal fuente de inspiración de estas imágenes: las tripulaciones piratas que se forman entre el final de la Guerra de Sucesión española en 1714 y el final de la década de 1720, cuando la mayor parte de los barcos pirata son hundidos o capturados y sus tripulantes exterminados o dispersados.
Lejos, sin embargo, de ofrecer una imagen más sobria y menos excitante, la investigación histórica aporta materiales sorprendentes sobre una experiencia que se muestra netamente popular y rebelde. Villanos de todas las naciones presenta y analiza, de forma rigurosa y amena, las razones de la piratería: la revuelta y el motín contra la disciplina del barco transatlántico, la estricta democracia en el gobierno del barco pirata, el internacionalismo de sus tripulaciones y la exaltación de una «vida alegre y breve», frente a la miseria y la brutal explotación de este primer proletariado marítimo.
Habían llegado al poder en las elecciones de 1936 y lo de menos era cómo. Si hubo fraude, solo sería asunto para historiadores meticulosos mucho tiempo después. Mientras, la revolución proletaria. Lo que repetía Largo en los mítines o escribía Araquistáin en Leviatán, anunciando que la reacción fascista al progreso se aplastaría como fuese, dejaba dudas: podía ser verdad, podía ser retórica. Pero ellos no dudaban, vivían en la certeza: eran las MAOC, la vanguardia de la vanguardia del Frente Popular; nadie les iba a parar.
Las Milicias Antifascistas Obreras y Campesinas reunían desde 1933 a los grupos paramilitares y parapoliciales marxistas. No actuaron como una banda de criminales exaltados, sino como una incipiente milicia política de carácter leninista cuyo objetivo era la Revolución y su estrategia para conseguirla, el Terror.
En abril de 1936 ocuparon el asilo de niñas de la calle de Antillón de Madrid con el permiso de las autoridades republicanas. Sus sótanos fueron utilizados para llevar a cabo prácticas de tiro y de tortura. En la salida de Madrid, cruzado el río por el Puente de Segovia, acababa de nacer, en tiempo de «paz», la primera fábrica de Miedo.