En una visita al Museo Británico, Félix de Azúa advierte el sutil desplazamiento del interés de los visitantes desde las salas dedicadas al arte griego hacia las del antiguo Egipto. A partir de esta observación, se plantea una pregunta sobre los cambios históricos del gusto, que le servirá como punto de partida de una breve historia del estilo gótico. Este, al igual que el clasicismo, ha conocido épocas de auge y de declive, y su fortuna ha respondido a las oscilaciones de la sensibilidad cultural a lo largo del tiempo.
Una mañana de noviembre, Gisèle Pelicot fue llamada a una comisaría y la vida tal como la conocía llegó a su fin. Su marido había sido sorprendido por un guardia de seguridad de un supermercado grabando por debajo de la falda a varias mujeres. En su ordenador aparecieron otras pruebas devastadoras: durante casi una década, había estado drogándola y violándola en secreto, e invitando a desconocidos a su casa para que abusaran de ella. Cuatro años después, él y otros cincuenta hombres fueron llevados a juicio, y el coraje de Gisèle al renunciar a su derecho al anonimato ocupó los titulares en todo el mundo. «La vergüenza debe cambiar de bando», declaró, dando voz y esperanza a millones de personas.
Por primera vez, y con una franqueza y elegancia inquebrantables, Gisèle cuenta toda su historia, partiendo de esa fatídica mañana y reviviendo una infancia difícil, su primer amor, su carrera, la maternidad, la intimidad de su matrimonio antes y después del demoledor descubrimiento y el continuo afán de buscar la felicidad, incluso cuando esta pueda parecer imposible, para reconstruirse. Escritas junto a la premiada periodista y novelista Judith Perrignon, estas luminosas memorias suponen un acontecimiento editorial mundial de enorme profundidad y trascendencia.
Alekos era yo, en hombre», dijo Oriana Fallaci tiempo después. Alexandros Panagoulis, Alekos, fue para ella una causa, un espejo, un gran amor y también el argumento de su novela maestra. Fallaci lo entrevistó en 1973, cuando él, un héroe de la resistencia en la Grecia de la dictadura, había salido de la cárcel tras sufrir varios años de brutales torturas y aislamiento, y a él dedicó su vida y todos sus recursos durante los siguientes tres años. En 1976, Panagoulis murió en un accidente de coche que nunca se ha esclarecido por completo. En esta novela, Oriana Fallaci narra la historia de los dos, pero también la de él y también la de ella. La de los dos, casi imposible, una pasión condenada. La de él, un relato de heroísmo y convicción, pero también con un lado oscuro al que ella no cerró los ojos. La de ella, un análisis de la entrega, del amor y de la admiración, tantas veces contradictorios con la vida de una periodista que ya era una estrella cuando se conocieron.