Retratos ofrece un manojo de historias verdaderas, o que pueden parecerlo: en literatura, es lo mismo. En ellas se nos habla de la soledad y la alegría, el amor y el desengaño, la melancolía y el dolor por la ingratitud, la ilusión y la desesperación, la nostalgia y la esperanza. Para ello, el autor utiliza rasgos de personajes verdaderos, entreverados unos con otros, junto a otros detalles, inventados o soñados.
¿Qué hacer con el pasado? Quizá en ningún otro tiempo hayan competido tantas respuestas a esa difícil pregunta. Ante ella, la obra de Walter Benjamin señala una vía para el pensamiento y para la acción. Leída en confrontación con las de Ernst Jünger, Georges Sorel y Carl Schmitt -referentes mayores de la llamada revolución conservadora-, aparece como la de un revolucionario a contrapelo, un conservador de las tradiciones olvidadas. La memoria de las víctimas, nos dice Benjamin, puede ser nuestra mayor fuerza en la construcción de una política para la humanidad.
El análisis más completo sobre cómo surgen los sistemas autoritarios y la fragilidad de las democracias actuales.
Los mayores expertos en teoría política y democracia llevan décadas analizando por qué las dictaduras nacidas de revoluciones sociales —China, Cuba, Irán, la URSS o Vietnam— logran mantenerse pese a crisis, fracasos y descontento masivo. Levitsky y Way explican cómo estos regímenes, inicialmente frágiles, consolidan élites cohesionadas y un férreo aparato de poder, desafiando actores internos y externos. Además, examinan revoluciones fallidas y las lecciones que su investigación aporta a un mundo marcado por nuevos radicalismos y la fragilidad democrática.