«La filosofía es como un paseo. Nunca se alcanza una meta, siempre se llega al mismo lugar de donde se ha salido. Pero resulta divertido.» Richard David Precht Se dice que los niños son los verdaderos filósofos. Tienen una curiosidad incontenible y sus preguntas hacen titubear muchas veces a los adultos. ¿Cómo explicar el mundo a los niños? El reconocido filósofo Richard David Precht paseó por Berlín durante un verano con su hijo Oskar. Fueron, entre otros sitios, al zoo, al Museo de Ciencias Naturales o a los restos del famoso muro. Durante esas visitas, Precht respondió a numerosas preguntas como «¿Soy yo realmente yo?», «¿Por qué los seres humanos tienen preocupaciones?» o «¿Qué es belleza?». Este es un libro de filosofía para niños y jóvenes que quieren saber más sobre los grandes temas que nos mueven a todos en la vida, sin importar la edad que tengamos.
«¿Cómo justificar la reflexión filosófica a la luz de esos objetivos de política pública que la filosofía no es capaz por sí misma de satisfacer?»
Una reflexión que elogia la «inutilidad» del quehacer filosófico en un mundo gobernado por la técnica.
En este necesario y perspicaz ensayo, Carlos Peña se hace cargo críticamente del menosprecio del que, de un tiempo a esta parte, es objeto la filosofía. En base a acusaciones de despilfarro e inutilidad, ha sido progresivamente desplazada de los planes educativos en pro de una enseñanza enfocada en lo técnico y lo útil. Es por eso que el autor se pregunta si efectivamente la enseñanza de la filosofía carece hoy de justificación y sentido.
No hay mejor forma de ilustrar la importancia de la filosofía, afirma Peña, que introducir al lector en el tipo de reflexión que esta lleva adelante. Sirviéndose de ilustrativas anécdotas y de algunas de las más importantes ideas del siglo XX —formuladas por Heidegger, Wittgenstein u Ortega—, se explica en este ensayo de qué modo la filosofía se asoma a la estructura de la vida humana para descubrir, finalmente, que ella es una realidad que se interpreta a sí misma.
En otras palabras, si con la filosofía no se puede hacer nada, quizá ella sí pueda hacer algo con nosotros.
¿Por qué la democracia?, surge de un diálogo entre Wikforss y su hermano Mårten Wikforss, que contribuye con reflexiones en las que subraya las diferencias cruciales entre el gobierno autocrático y la democracia. Cuando la democracia está asediada, es esencial que nos demos cuenta del gran valor de la democracia y de los grandes daños que las autocracias producen.