Descubre las vidas fascinantes de hombres y mujeres que transformaron su tiempo y cambiaron el rumbo de la historia.
Desde el antiguo Egipto hasta nuestros días, este libro recorre las huellas de figuras extraordinarias —reyes y reinas, exploradores y conquistadores, pensadores y artistas, inventores y científicos— que, con su talento y su valor, marcaron para siempre la historia del mundo.
Alejandro Magno, Juana de Arco, Gutenberg, Colón, Darwin, Gandhi, Simone Weil, Hedy Lamarr o Nelson Mandela son solo algunos de los protagonistas de este apasionante viaje por siglos de descubrimientos, ideas y revoluciones. Entre sus páginas también cobran vida personajes menos conocidos, especialmente mujeres, cuya contribución fue decisiva y merecía ser rescatada.
Un recorrido ameno, inspirador y lleno de curiosidad, para descubrir cómo unas pocas personas pueden cambiarlo todo… y para vivir, de paso, mil aventuras extraordinarias.
Más que un libro esto es una conversación a modo de propuesta de amistad, con siete disquisiciones que inciden en el mundo actual sobre asuntos como liarse la manta a la cabeza, la seducción de los personajes malos, usar la imaginación propia para entender la ajena, el rencor y la fortuna, los cataclismos medioambientales, las pequeñas heroicidades del día a día, los colores que pintan nuestra existencia o el sentido de la vida como historia que escribimos entre todas las personas, a veces sin querer.
Pequeñas heridas mortales se despliega como antorcha que ilumina la caverna moderna y nos sitúa ante siete reflexiones plagadas de alusiones a la ciencia y a la conducta humana, pero siempre con la filosofía y la literatura como brújulas para desvelar el sentido de las cosas y de la vida. Gopegui despliega el cometido del conocimiento, que como luz ilumina nuestros refugios, conduciéndonos por mil y un mapas a diversas escalas de la intelectualidad y con el innegable compromise ético y politico que baña sus novelas.
Este libro se acerca a la pereza desde la triple óptica de la retórica –lenguaje, metáforas y refranes–, la estética –su presencia en la literatura y en el cine– y la ética –en Oriente y Occidente–, y lo hace desde la conciencia de que la pereza «habla de la naturaleza frágil de nuestra especie, de nuestra limitación como seres creados hermosamente a partir de un soplo sobre la materia más fácil de quebrar, del más sencillo barro».