Entre el verano de 1870 y la primavera de 1871, un periodo que Victor Hugo bautizó como el "Año Terrible", París fue sitiada, padeció una hambruna y hubo de rendirse al ejército alemán. A continuación, los republicanos radicales establecieron la Comuna, que fue aplastada tras sangrientas batallas callejeras y el incendio del centro de la ciudad. Como demuestra el prestigioso crítico de arte Sebastian Smee, ganador del Premio Pulitzer, fue durante estos tiempos tumultuosos cuando nació el movimiento impresionista, como respuesta a la violencia, la guerra civil y la intriga política.
Dos grandes amigos, la escritora y activista bell hooks (1952–2021), y el filósofo y crítico social Cornel West (1953), mantienen en Partiendo pan un vibrante diálogo que abarca numerosos intereses: espiritualidad, religiosidad, laicismo, capitalismo, expectativas colectivas, cultura popular… Unas veces coinciden en su punto de vista, otras no, pero la intensidad de su preocupación moral y de su conciencia política nos interpela a lo largo de toda la lectura, cualquiera que sea la comunidad a la cual pertenezcamos. Se trata de dos intelectuales cuyo pensamiento sigue siendo fundamental en el panorama internacional, como prueba la incesante reedición de un libro que ahora se traduce por primera vez al castellano.
Aunque relegado a la periferia de la vida europea, el cristianismo sigue siendo su centro activo. Nos gobierna aquello de lo que huimos. Es difícil imaginar una situación más perjudicial. Al haber separado a Dios de nuestras vidas, nos hemos vuelto incapaces de abordar la pregunta más elevada y urgente que el animal racional puede plantearse. A mediados del siglo XVII se decide construir el estado soberano, y es ahí cuando Pascal replantea su propuesta cristiana. Su obra es objeto de una riquísima tradición crítica. Manent, uno de los principales filósofos de nuestro tiempo, se apoya en este autor para comprender la gravedad y urgencia de una respuesta sólida a la gran pregunta sobre Dios.